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¿Por qué el alcalde puede imponer su minoría?

La medida, que sale a exposición pública por 30 días, solo la puede cambiar el gobierno, dado que la moción en contra que apoyarán PP, PSOE y C’s no es vinculante.

El cambio de nombre del pabellón Príncipe Felipe por el de José Luis Abós suscita una pregunta: ¿cómo es posible que un gobierno con solo 9 de los 31 ediles del pleno pueda modificarlo sin llegar a la mayoría de los 16 votos? Pues porque un Ayuntamiento tiene tres órganos, el alcalde (elegido con la mayoría de los votos de la Corporación), el gobierno y el pleno, cada uno con competencias diferentes. Y toda responsabilidad que la ley no asigne al pleno, queda en manos del alcalde y su gobierno, como ocurre en este caso, que trasciende lo jurídico para cruzar la frontera de la legitimidad política.

-La decisión está a la espera de 30 días de alegaciones

-El gobierno de Zaragoza en Común (ZEC) no ha hecho público el expediente de cambio de denominación del pabellón Príncipe Felipe, para dar a conocer sus motivaciones jurídicas y de oportunidad. A la espera de que se haga público, fuentes municipales explican que se habilitará un plazo de alegaciones de 30 días, que resolverá el propio gobierno municipal.

-Hay una ordenanza que regula los cambios del nomenclátor

-El Consistorio tiene una ordenanza que fija que estas modificaciones sean expuestas al público, tras la aprobación provisional, durante 20 días, para que los interesados puedan alegar. Los cambios se producen a instancias de parte o de oficio. En general, el expediente incorpora un informe del Servicio de Patrimonio Cultural, pasa por comisión de Cultura y, salvo excepciones, hay un acuerdo unánime o al menos mayoritario de los grupos.

-¿La medida es reversible?

-Un acuerdo administrativo firme es revocable con otra decisión del órgano que lo aprobó o de una instancia superior. Pero como en cualquier expediente, cabe recurso de reposición ante el propio Ayuntamiento y, si es desestimado, se puede acudir al contencioso administrativo en dos meses. Pero fuentes jurídicas indican que es improbable que prospere un recurso de este tipo si el nuevo nombre escogido no es grotesco u ofensivo.

-Las mociones tienen un carácter político, no vinculante

-El PP ha presentado una moción al pleno de mañana que pide el mantenimiento del nombre del pabellón Príncipe Felipe. Seguramente saldrá aprobada por la matoría de la corporación, gracias a los votos de los grupos de PP, PSOE y Ciudadanos. Pero una moción tiene un carácter meramente político, se trata de un acuerdo que no es vinculante desde el punto de vista jurídico. Eso sí, si se confirma su aprobación, dejará en evidencia la legitimidad de una decisión adoptada de espaldas a la opinión de la mayoría de los representantes de los ciudadanos.

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