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Adiós al actor José Sazatornil 'Saza', el genio del histrionismo ilustrado

Su trayectoria incluye decenas de películas y obras de teatro, destacando
‘La escopeta nacional’, de Berlanga, o ‘Espérame en el cielo’, que le valió un Goya.

El actor José Sazatornil 'Saza', en el Teatro Principal de Zaragoza en 2001.
El actor José Sazatornil 'Saza', en el Teatro Principal de Zaragoza en 2001.
Guillermo Mestre

La primera vez que subió a un escenario tenía seis años, aunque su bautizo oficial en el teatro de aficionados llegó ya cumplidos los 13 y, como profesional, a los 20. Así lo recordaba el propio José Sazatornil Buendía (Barcelona, 1925), más conocido como Saza, en una de las últimas entrevistas concedidas antes de que el alzhéimer le hiciera olvidar que llegó a ser uno de los actores imprescindibles de los años dorados del cine español. Saza, que llevaba más de una década retirado, falleció en la madrugada de ayer, a los 89 años, en la residencia madrileña en la que estaba ingresado.

De barbilla pronunciada, ojos saltones y sonrisa perenne, desplegó su inolvidable vis cómica en más de un centenar de películas y el doble de obras de teatro. Una dilatada trayectoria que se extendió durante siete décadas y que fue reconocida el año pasado con el premio Toda una vida que concede la Unión de Actores y, años antes, en 2005, con el Premio Nacional de Teatro José Isbert, entre otros galardones.

Su carácter afable y su forma de interpretar a los personajes, particularmente histriónica, le convirtieron en uno de los actores más populares, formando parte de una generación de profesionales de la escena con la que el cine español experimentó su despegue en los sesenta y setenta. Una época dorada en la que compartió escenario con otras estrellas del momento como Concha Velasco, con la que interpretó la obra ‘Filomena Maturano’, o Gracita Morales, con la que llevó al cine ‘Las que tienen que servir’.

Casado con la también actriz Carmen Serrano, con la que tuvo una hija, su currículum artístico reúne decenas de títulos imprescindibles para entender la filmografía española y la propia historia como ‘La escopeta nacional’ (1978), del valenciano Luis García Berlanga, que contó con el intérprete para otros títulos como ‘El verdugo’ (1963) y ‘Todos a la cárcel’ (1993).

Además de con Berlanga, Sazatornil trabajó a las órdenes de José Luis Cuerda en ‘Amanece que no es poco’ (1989), con Mario Camus en ‘La Colmena’ (1982) o con Antonio Mercero en ‘Espérame en el cielo’, papel gracias al que recibió el Goya al mejor actor de reparto en 1988 por su interpretación de un funcionario falangista.

Su éxito en el cine y en la televisión, donde llegó a tener su propia serie, ‘Los maniáticos’, en 1974, no lo alejó nunca de su pasión por el teatro: constituyó su propia compañía en 1957. También tocó el género de la revista, escribió sus propias obras teatrales e incluso cantó.

Elegancia vital

Junto a su genio artístico, quienes conocían a Saza destacaron siempre su carácter afable y la educación y el respeto con los que se manejaba en la vida. "Uno es normal, educado, simpático. No porque seas un actor y conozcas el éxito tienes que ser un idiota", defendía el propio artista. Una costumbre vital que llevó como bandera y que recordó ayer su única hija tras el anuncio de su fallecimiento. "Se ha ido como un señor, no ha dado guerra y en silencio, como ha sido toda la vida".

Su actitud respetuosa se reflejó tanto en su rechazo a criticar los nuevos formatos artísticos como en su eterna negativa a hablar de política, a pesar de las evidentes implicaciones de muchos de sus personajes. "No me importan nada las ideas del personaje, me limito a leer el guión", explicaba. "Cuanto menos se sepa de uno, mejor", apostillaba.

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