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Retoman la reparación de la A-23 de Teruel a Sarrión, deteriorada de forma prematura

Los trabajos de asfaltado, que acabarán a finales de agosto, obligan a cortar uno de los dos carriles en sentido Valencia.

Las obras para mejorar el firme entre Teruel y Sarrión –en la foto– han comenzado esta semana.
Las obras para mejorar el firme entre Teruel y Sarrión –en la foto– han comenzado esta semana.
antonio garcía/bykofoto

El Ministerio de Fomento ha reanudado esta semana los trabajos de mejora del firme de la autovía Mudéjar o A-23 en el tramo que va de la capital turolense a Sarrión. Se trata de algo más de 20 kilómetros estropeados de forma prematura al haber sido construidos con un tipo de áridos que se degradan químicamente con la sal utilizada en invierno por las máquinas quitanieves para evitar la formación de placas de hielo.

La actuación se desarrolla en el carril izquierdo en sentido Valencia, por lo que los conductores que estos días circulan por esta zona de la A-23 se encuentran allí con pequeños tramos cortados debido a la presencia de las máquinas empleadas en los trabajos. Además, la velocidad de los vehículos en esos puntos debe reducirse a solo 80 kilómetros por hora.

Las obras suponen la continuación del proyecto de mejora iniciado a finales de 2014, cuando Fomento renovó el firme de los dos carriles en sentido Teruel entre La Puebla de Valverde y la capital turolense y el carril derecho en dirección a Valencia. Para una tercera fase quedará la reparación de la capa de rodadura de los cuatro carriles –dos en cada sentido– entre La Puebla de Valverde y Sarrión.

Sin atascos

Diversas fuentes técnicas vinculadas a los trabajos resaltaron que las obras están llevando muy buen ritmo, por lo que podrían estar finalizadas antes de lo previsto. Destacaron igualmente que la operación de mejora del asfaltado no ha causado, al menos hasta la fecha, atascos de tráfico en la A-23 a lo largo del tramo intervenido.

La actuación consiste en sustituir la capa de rodadura actual por otra más resistente al cloruro sódico y a las inclemencias meteorológicas. Estas últimas también habrían contribuido a que la calzada se haya estropeado antes de tiempo.

El tramo de Teruel al límite con la provincia de Castellón, del que forma parte la zona que ahora se repara, se abrió al tráfico entre octubre de 2005 y diciembre de 2006, pero ya a mitad de 2013, en menos de siete años de funcionamiento, comenzaron a aparecer grietas, baches y zonas muy desgastadas entre la capital y Sarrión. El deterioro hacía la conducción más peligrosa e incómoda. La vida útil de una calzada se sitúa en una década aproximadamente. Mejorar el firme de la A-23 entre la capital turolense y Sarrión costará en total 3,38 millones de euros.

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