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Aragón

La hija de un asesinado en Barcones presta declaración

La mujer, que era un bebé cuando su padre fue asesinado, ha declarado ante el juez todo lo que supo de este suceso por boca de su madre.

Imagen de los restos de un represeliado hallado en Barcones
Imagen de uno de los restos hallados en Barcones
ASRD

Filomena Bayano, de 80 años, hija del agricultor Juan Ballano, represaliado en agosto de 1936, ha declarado este miércoles como víctima en el Juzgado de Instrucción número 1 de Almazán (Soria), en la que ha sido la primera persona que lo hace en España por crímenes cometidos durante la guerra civil y el franquismo.

La mujer, que era un bebé cuando su padre fue asesinado el 14 de agosto de 1936 en Barcones (Soria) junto con otros nueve civiles vecinos de San Esteban de Gormaz y Soria -los cuatro de la capital, militantes de la CNT-, es la primera de las descendientes que se ha declarado víctima de estos hechos.

Las otras dos declarantes tendrán que hacerlo por videoconferencia o en otra fecha, ya que no han podido acercarse a Almazán por motivos personales, según ha explicado el presidente de la Asociación Recuerdo y Dignidad, Iván Aparicio, que ha presentado esta causa ante los tribunales.

La declaración constituye un precedente, ya que la hija del sanestebeño asesinado, "lo ha hecho en calidad de perjudicada dentro de la causa que investiga el asesinato de su padre", ha explicado Aparicio.

La perjudicada ha declarado ante el juez todo lo que supo de este suceso por boca de su madre, que siempre quiso recuperar los restos de su padre.

"Se lo llevaron a la cárcel de El Burgo de Osma -localidad próxima a San Esteban de Gormaz-, donde su mujer le llevaba comida y ropa hasta que le dijeron que le habían trasladado y que lo habían matado", ha detallado Aparicio.

La causa de investigación de los diez civiles asesinados en Barcones en 1936 comenzó con la denuncia interpuesta por la asociación Recuerdo y Dignidad el 12 de julio de 2013.

Una semana después comenzaron los trabajos de exhumación llevados a cabo por la Fundación Aranzadi, dirigida por el médico especialista en Medicina Legal y Forense, Francisco Etxeberria, y que gracias a los trabajos de investigación de la asociación y al relato de un testigo, dieron con la localización de la fosa que albergaba a seis de ellos, continuando a día de hoy los otros cuatro desaparecidos.

Soria fue una provincia que en el alzamiento militar de 1936 cedió el poder a los militares sublevados contra el orden republicano.

Pese a no ser frente de guerra ni haberse dado conflictos previos, se produjeron mas de medio millar de asesinatos de civiles.

Las seis personas de la comarca del Burgo de Osma, junto a Antonio Lafuente, fueron sacadas de la cárcel de dicha localidad por un grupo de guardias civiles y falangistas y llevadas hacia el sur de la provincia la tarde del 13 de agosto de 1936.

Tras pasar la noche amarrados de dos en dos, fueron fusilados y enterrados en dos fosas cercanas.

En la primera, enterraron a los cuatro vecinos de Soria y en la segunda a los de San Esteban.

"El motivo de la separación pudo ser que los segundos accedieron a confesarse ante dos sacerdotes que les ofrecieron auxilio espiritual, aunque las familias no acaban de creerse esta posibilidad", ha recordado Aparicio

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