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Aragón

Gastronomía

Ascaso invierte 1,7 millones para ampliar su producción y abrirse a nuevos mercados

La empresa oscense de repostería celebra su 125 aniversario inmersa en un plan de expansión.

El establecimiento de Ascaso en Huesca, cuyo producto estrella es el Pastel Ruso.
El establecimiento de Ascaso en Huesca, cuyo producto estrella es el Pastel Ruso.
Rafael Gobantes

Han pasado ya 125 años desde Manuel Ascaso fundara allá por 1890 una panadería en la plaza de la Moneda de Huesca. Cuatro generaciones después, la empresa de repostería que lleva por nombre el apellido familiar celebra este aniversario con un plan de expansión con el que quiere cruzar las fronteras aragonesas.

Para ello, Pastelería Ascaso invertirá 1,7 millones de euros en la construcción de un nuevo obrador en la parcela de 1.246 metros cuadrados que dispone en la Plataforma Logística de Huesca (Plhus), con el que ampliará su capacidad productiva y optimizará su distribución.

"Las obras de edificación comenzarán este año, pero el obrador no estará operativo hasta 2016", explicó ayer Sura Ascaso, que detalló que el edificio estará distribuido en dos plantas de 840 m2. El nuevo obrador, construido con materiales de última generación y dotado con la más avanzada tecnología, ocupará la primera planta, compartimentado para cada tipo de producto disponga de sala propia y el proceso productivo se rija por la denominada ‘marcha hacia adelante’ (aquella en la que la disposición de las zonas garantiza que cada operación a la que se somete el alimento, desde que se recibe como materia prima hasta que se sirve transformado en comida, fluya progresivamente sin retroceso). "Se perfecciona así los estándares de calidad higiénica", detalló Ascaso, que explicó que esta primera planta dispondrá además de un laboratorio. Un piso más arriba, se creará una sala polivalente en el que la firma oscense realizará cursos, demostraciones y catas.

Cuando la planta esté operativa generará seis empleos "de manera inmediata", señala Sura Ascaso, que matiza que la cifra podría aumentar en función del incremento de la producción. Y es que, este nuevo obrador está pensado para atender a nuevos mercados. Uno de ellos es Madrid, donde la familia Ascaso tiene previsto abrir "antes de diciembre" su primer establecimiento. Ubicado en un local de 160 metros cuadrados en la céntrica calle Zurbano, este establecimiento nacerá como pastelería/cafetería. La firma ya comercializaba su creación estrella, el pastel ruso, en la capital española a través de determinadas tiendas, restaurantes y club gourmets. Ahora quiere darlo a conocer "a mayor escala" y acompañarlo también de sus productos diferenciadores (Castañas del Pirineo, Alfarahes, Colinetas), de su chocolatería, hojaldres, turrones y bollería, que viajarán desde Huesca "en las condiciones óptimas para ser horneada directamente en el punto de venta", señaló Sura Ascaso.

Futuro e historia

Pastelería Ascaso, que cuenta con un obrador en Huesca y dos tiendas (en Huesca y Zaragoza), que dan empleo a 30 trabajadores, se prepará también para conquistar los mercados exteriores. "Hemos comenzado a exportar tímidamente, pero creemos que hay un gran potencial", explicó Ascaso, que señaló que, aunque en pequeñas cantidades, ya venden sus productos en Holanda, el Reino Unido, Bélgica y Eslovaquia, y ya estudian las posibilidades futuras que ofrece Oriente Medio o Centroamérica.

La historia de Ascaso comenzó en una panadería regentada desde 1890 por Manuel Ascaso Laliena. Sería su hijo, Vicente Ascaso Ciria, quien en 1929 comenzó a introducir elementales recetas de ‘bollería fina’ y se decantó por la pastelería, en la que comenzó a utilizar la nata, a aplicar novedosas fórmulas y crear originales productos.

En los 70, con su hijo Vicente Ascaso Martínez y su esposa Lourdes Sarvisé llegaría el traslado y modernización de las instalaciones y el espaldarazo definitivo que convirtió la firma en un referente de la pastelería gracias, sobre todo, al Pastel Ruso, un dulce de inspiranción francesa cuya receta sigue siendo un secreto de esta empresa familiar, que ahora los hijos de Vicente (Vicente, Sura y Lourdes) dirigen con "pasión y mucho esfuerzo y trabajo", la misma receta que le ha permitido mantenerse y crecer durante 125 años.

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