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Un museo del Renacimiento para Alcañiz

?La colección de Ángel Quílez, integrada por 70 obras de pintura y escultura en su mayor parte renacentistas, puede quedarse instalada definitivamente en la Lonja de Alcañiz. El Ayuntamiento de la localidad ha solicitado ayuda al Gobierno por el programa del 1% cultural.

'Santa Bárbara en prisión', del taller de Miguel Jiménez.
'Santa Bárbara en prisión', del taller de Miguel Jiménez.

Alcañiz va a tener un museo único en su género, especializado en arte renacentista y basado fundamentalmente en la colección que ha ido configurando en los últimos años Ángel Quílez. Este neurólogo alcañizano afincado en Barcelona ha reunido 70 obras, en su mayor parte esculturas y pinturas, y quiere que se expongan permanentemente en Alcañiz. Por eso se creó en 2007 la Fundación Quílez Llisterri, que ha dinamizado la vida cultural de la localidad principalmente en el campo de las artes y la música. Tras unos años en el dique seco, el proyecto de museo vuelve a cobrar fuerza.

"La fundación se constituyó en colaboración con el Ayuntamiento de Alcañiz y la Caja Rural de Teruel –relata Ángel Quílez–. Queríamos que funcionara como una oenegé cultural. Su objetivo primordial era el museo, pero también respaldar proyectos culturales dentro del campo de la música y de las artes plásticas, que es lo que ha hecho principalmente hasta ahora".

Hace ocho años se pensaba crear el museo con las obras de arte del ayuntamiento, los fondos arqueológicos de la ciudad y la colección Quílez. "Se había decidido hacerlo en la antigua iglesia del convento de las dominicas, pero cuando llegó el momento de iniciar las obras nos cayó encima la crisis: luego cambió el gobierno municipal del PP a IU y todo se paralizó. Ymenos mal que fue así, porque a lo mejor hoy estaría cerrado por falta de personal".

El proyecto se recondujo y el espacio que se contempla idóneo para el proyecto en la actualidad es el que ocupaba hasta 2011 el Conservatorio de Música, en la Lonja, edificio emblemático de Alcañiz. También se incluyen dependencias del edificio del Ayuntamiento.

Jornadas de arte sobre la Lonja

"El proyecto le vendrá muy bien tanto al edificio del Ayuntamiento como al de la Lonja –señala Ángel Quílez–. En total, son unos 900 metros cuadrados de superficie lo que antes ocupaba el conservatorio y que desde hace años no tienen uso. Y ya se sabe lo que ocurre cuando algo no se utiliza, que se va deteriorando".

A principios de julio se van a celebrar en Alcañiz unas jornadas de arte centradas en el edificio de la Lonja, cuyo origen sigue siendo hoy debatido entre los especialistas. Las organiza el Centro de Estudios de Arte del Renacimiento, vinculado a la fundación y que dirige la historiadora del arte Carmen Morte.

"Se organizan porque creemos que hay que conocer bien el edificio para que cualquier intervención arquitectónica que se haga en él sea la más adecuada. En principio, la idea que se tiene es la de eliminar los añadidos que se hicieron durante la última reforma del edificio. Y, por otro lado, musealizar esos espacios para que puedan acoger las obras de arte". Según aseguraba hace unos días el alcalde de la localidad, Juan Carlos Gracia Suso, se ha solicitado "una subvención al Ministerio de Fomento con cargo al 1% cultural. Estamos pendientes de la resolución".

Una colección apreciada

¿Con qué fondos cuenta el futuro museo? Principalmente con la colección Quílez, que ha ido creciendo en los últimos años. Recientemente, por ejemplo, incorporaba a sus fondos una tabla de Jerónimo Cosida que había despertado el interés del Museo del Prado. "Conseguimos retenerla para Aragón", resume Ángel Quílez.

"La colección está centrada en el arte del Renacimiento –añade–, porque esa fue la época dorada de Alcañiz, porque tiene sentido exponerla allí y porque me permite recuperar obras de Aragón que han acabado fuera. Creo que está fuera de lugar que las instituciones aragonesas compren obras de Goya. En Aragón ya tenemos los que hay que tener, y está muy bien que el artista esté representado en todos los grandes museos del mundo porque es patrimonio universal. Pero hay otros pintores y escultores aragoneses que, si nadie se ocupa de ellos, su obra acaba dispersa y semiolvidada. Con el dinero que cuesta un goya se pueden comprar muchas obras de estos artistas".

"Al principio me centré un poco en la escultura –añade–, luego amplié a la orfebrería, objetos de uso cotidiano, textiles... En los últimos años me he centrado más en la pintura porque no estaba muy bien representada". Una colección importante, aunque su dueño la mira con modestia.

"Soy neurólogo, no uno de los doce pares de Francia –ironiza Quílez–, así que hay piezas que, por su elevado valor económico, no han podido integrarse en la colección. Es modesta, pero los especialistas la consideran interesante". Empezó a coleccionar y desde el primer momento tuvo claro que las obras que iba adquiriendo tenían que acabar expuestas al público. "No entiendo a coleccionistas que lo compran todo, con afán obsesivo, y lo almacenan. Eso no tiene sentido. Yo no tengo hijos, y hacer esta colección es la forma que he encontrado de devolver a la sociedad lo que me ha dado. Una colección no tiene sentido si no se le da un uso público".

Alcañiz, que necesita espacios museísticos y trabaja en varios proyectos simultáneamente, podrá vanagloriarse de tener un museo de arte renacentista. "Es una ciudad con un importante patrimonio arqueológico y arquitectónico y elementos como las pinturas del castillo calatravo, pero en la Guerra de la Independencia se destruyeron muchos bienes, y los que sobrevivieron padecieron luego la guerra civil. El museo le vendrá bien a Alcañiz".

Sobre todo porque se plantea como un ente dinámico. "La idea es que sea un foco irradiador de cultura. Hay que presentar la obra con guiones expositivos distintos para mantener el interés del público. Mi esperanza es que se convierta en un revulsivo para la vida cultural de Alcañiz", concluye Quílez.

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