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Aragón

La Diputación formaliza la compra de la Cartuja y promete un plan director para frenar la ruina

El monumento vuelve a manos públicas 180 años después de la desamortización.
La institución ha pagado 261.945 euros a los herederos de la familia Bastaras, lo que se corresponde con el valor catastral.

La Diputación formaliza la compra de la Cartuja y promete un plan director para frenar la ruina
La Diputación formaliza la compra de la Cartuja y promete un plan director para frenar la ruina

Casi 200 años después de la desamortización de Mendizábal, la Cartuja de las Fuentes ha vuelto a manos públicas. La Diputación de Huesca firmó ayer las escrituras de compraventa ante notario, en un acto al que asistieron los herederos de la familia Bastaras. El coste de los 58.340 metros cuadrados de la finca (de ellos, 15.435 construidos), ha ascendido a 261.945,52 euros, que coincide con su valor catastral pero que representa solo una pequeñísima parte de la cantidad que a partir de ahora deberá invertir la institución para consolidar y rehabilitar el monasterio, situado en medio del desierto de los Monegros y muy vinculado a poblaciones como Lanaja y Sariñena.

Alberto Borrás, portavoz de los hasta ayer titulares, que heredaron la propiedad de sus tías Pilar y Concepción Bastaras, declaró que la venta es el final de un proceso "largo y azaroso", pero se felicitó de que "por fin hemos encontrado una institución responsable dispuesta a sacar adelante un proyecto que puede impactar muy positivamente en el territorio". Cree que la Diputación impulsará el monumento, en colaboración con los colectivos locales integrados en la plataforma Salvemos la Cartuja.

El presidente de la Diputación, Antonio Cosculluela, firmó el documento junto a Alberto Borrás y José María Palá, otro de los descendientes, en presencia de la notario Ana Loriente, del abogado de los herederos, Lorenzo Torrente, y del secretario de la corporación provincial, Antonio Serrano.

Con la desamortización de Mendizábal, la Cartuja pasó a manos privadas en 1835 y desde 1896 estaba en posesión de la familia Bastaras. Cuando en 2012 murió Concepción Bastaras quedó en manos de los sobrinos, quienes han intentado venderla porque no la podían mantener. En primer lugar la ofrecieron a la DGA a cambio de la condenación de una parte del impuesto de sucesiones, pero la rechazó por el elevado coste de su restauración. Luego hicieron la propuesta a la institución provincial a cambio del valor catastral de la finca.

"Habrá dinero todos los años"

La Diputación ha reservado una partida de 200.000 euros en este ejercicio para obras de emergencia, pero solo será un primer paso. "Se destinará dinero todos los años para ir restaurándola y ahora nos tocará elaborar un plan director", declaró Cosculluela, quien destacó el reto que supone la conservación de este Bien de Interés Cultural (BIC) y su puesta en valor para darle un uso público, aumentando las visitas y convirtiéndolo en un motor de desarrollo. Dijo que le hubiera gustado poder compartir la implicación institucional con quien tiene la primera responsabilidad en la conservación del patrimonio, es decir, la consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma, pero confió en que en el proceso de rehabilitación "contemos con su colaboración y cooperación".

Actualmente la Cartuja solo se abre los domingos, de 9.00 a 14.00, lo mínimo que exige su categoría de BIC. La Diputación ya ha avanzado que entre los proyectos concretos está la rehabilitación de una de las celdas de los monjes para "conocimiento de la vida cartuja como parte de una visita guiada", o la creación de escuelas taller y talleres de empleo para avanzar en la restauración y al mismo tiempo formar a nuevos profesionales en albañilería o cantería o como guías turísticos y patrimoniales.

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