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Aragón

"Nunca he bajado los brazos, puedo acabar siendo muy útil"

El delantero del Real Zaragoza, Willian José Da Silva decantó el triunfo en Valladolid con su crucial gol en el minuto 91. Titular por sorpresa tras un mes fuera de los planes de Popovic por su peculiar conducta, la lesión de Borja Bastón lo convierte ahora en pieza clave.

Su gol en Valladolid en el minuto 91, decisivo para el triunfo, es el más importante de los seis que ha marcado con el Real Zaragoza.

Sí. Sin duda que es el más importante por todo lo que supone para el equipo. Recuerdo el primero, en Lugo, que también lo logré fuera de tiempo, porque nos dio un punto muy valioso entonces. Pero este de Valladolid significa mucho más por el momento de la temporada en el que estamos y lo que ha supuesto para la clasificación del equipo. Gracias a Dios, entró mi remate después de varios rechaces y pudimos ganar un partido vital que merecíamos haber resuelto antes. Estoy muy contento por ello.

Fue una jugada de rechaces, de suspense. Había que estar listo en el área para adivinar que la pelota podía acabar ahí, donde usted la remató por alto.

Yo estaba muy atento a la pelota desde que la recibió Eldin en el lateral del área. Un delantero siempre tiene que esperar que suceda cualquier cosa delante de la portería. Su disparo pegó en un defensa, subió hacia arriba, dio en el larguero, Vallejo no llegó a remachar y yo fui buscando la posición en el sitio donde pensaba que iba a caer. Tuve fortuna y pude rematarla a la primera, como venía, sin pensar más que en meterla dentro como fuese. Fue una alegría inmensa.

Había habido antes dos jugadas en las que usted había llegado al área en posición de delantero centro y sus compañeros Rico y Álamo no le dieron bien el último pase. Sus lamentos fueron ostensibles. Se le veía con unas ganas enormes por hacer algo grande en Zorrilla.

Era un día muy importante para todos. Para mí y para el equipo. Por fortuna, en los últimos instantes del partido, encontré lo que había estado buscando durante los 90 minutos y no había hallado: un balón de gol. Uno se siente muy satisfecho cuando su trabajo se refrenda con un tanto tan importante. El domingo, en Valladolid, yo sabía que tenía que trabajar al límite, dejarme todo sobre el campo. Por eso, este gol fue un premio muy grande para mi esfuerzo personal. No haber ganado este partido me habría dejado muy decepcionado. Hacerlo con un gol mío, que ayuda tanto al Real Zaragoza, me llena de orgullo.

Llevaba un mes sin jugar un solo segundo. Como apartado del equipo. Popovic lo utilizó en Valladolid como un as en la manga, fue la gran sorpresa táctica de la alineación.

Sí. Así fueron las cosas. Cuando jugué el miércoles contra el Mirandés los últimos minutos, hacía cuatro partidos que no participaba absolutamente nada con el equipo. Ni como titular, ni en ninguno de los tres cambios. Salí el día del Betis en Sevilla y ya no entré en los planes del míster ni contra el Numancia, la Ponferradina, el Albacete y el Girona.

Popovic desveló en la rueda de prensa tras el partido que había hablado con usted muy en serio antes de ir al campo en el hotel.

Ya lo había hecho varias veces durante la semana, tras los entrenamientos. Realmente, hablamos varias veces antes de la última charla en el hotel. El míster me ayudó a mentalizarme con fuerza para este partido y yo le manifesté mi disposición a hacerlo con todas mis ganas.

El entrenador lleva muchos meses pendiente de usted, intentando que sea lo más útil posible a la plantilla. Dijo que esa decisión de olvidarse durante cuatro partidos de usted fue una estrategia para reactivar su ánimo.

Gracias a Dios, yo nunca he bajado los brazos. En estos días le he dejado claro al míster que yo estoy preparado para jugar y para hacer lo que se me pida por el equipo. Este gol de Valladolid y todo lo que supone me hace muy feliz. Ojalá haya más episodios así en los partidos que quedan hasta el final.

El fútbol es caprichoso. Ahora, con la lesión de Borja Bastón, en el momento culminante del año, la referencia atacante va a ser usted. Esa responsabilidad, bien resuelta, puede acabar con Willian José como un héroe tras un año raro.

Yo estoy preparado para que así sea. Mi predisposición es muy buena y así se lo he dicho al entrenador. A mí me gusta jugar y marcar goles. Así que, si lo hago, seré el hombre más feliz del mundo. Sé que es un momento muy importante para el equipo y quiero que todo el mundo sepa que yo estoy mentalizado para aportar lo mejor de mí.

Viendo su trayectoria en los últimos siete meses, donde su presencia en el equipo y su actitud no han sido las esperadas cuando se le fichó, hay mucha gente que recela de su rendimiento en días clave.

Yo quiero que este final de la temporada sea distinto. Ha sido un año difícil para mí. Pero ahora estoy empeñado en cambiar todo lo que ha sucedido este tiempo atrás. El equipo va a afrontar partidos decisivos y todos tenemos que dar lo mejor de nosotros. Yo quiero hacerlo. Este primer paso que he dado en Valladolid, imagínese, es muy importante para que mi deseo se pueda hacer realidad. Creo que puedo acabar siendo muy útil a este equipo.

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