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Dos poemas inéditos de la gran Safo

En 2014 se encontraron dos poemas de la que pudo ser "la primera poeta", Rafael Lobarte glosa y traduce estas dos composiciones.

Poema a sus hermanos

Mas tú estás siempre con que viene Cáraxo

en su cargada nave. Zeus lo sabe

y el resto de los dioses. Mas en estas

cosas no pienses,

sino más bien, envíame y ordena

que a la soberana Hera ruegue mucho

que regrese aquí Cáraxo trayendo

salva su nave.

y nos halle seguros. A los dioses,

pues, todo lo demás encomendemos,

que a una gran tormenta la bonanza

rápido sigue.

Aquellos que, si así lo quiere Zeus,

un dios custodio aparta de trabajos,

esos resultan bienaventurados

y muy felices.

Nosotros, si levanta la cabeza

Lárico y se hace hombre un día, al punto

de una desesperación muy grande

nos libraremos.

En 2014 tuvo lugar un hecho de singular importancia en el ámbito de la literatura universal, la publicación de fragmentos de dos poemas escritos por Safo, la célebre poetisa griega, descubiertos en un papiro. El primero de ellos hace referencia a dos de sus hermanos y de él se han reconstruido las cinco estrofas finales; del segundo, solo es suficientemente legible la primera estrofa. Trata de un amor no correspondido y está dirigido, a modo de plegaria, a la diosa Afrodita, en esta ocasión, bajo la advocación de Cipris.

Ambos hallazgos nos ayudan a conocer mejor la obra de una escritora de gran prestigio en la Antigüedad y de la que, desgraciadamente, tan solo han llegado hasta nosotros escasos vislumbres: cuatro poemas prácticamente completos (uno de los cuales vio la luz apenas en 2004), y unos doscientos fragmentos de muy distinta extensión, la mayoría de los cuales suelen consistir en una palabra o un único verso que, no obstante, son considerados joyas de un valor incalculable por los helenistas y los amantes de la cultura greco-latina.

Durante la segunda mitad del siglo VII y el primer tercio del siglo VI antes de nuestra era, periodo en que vivió Safo, y muy especialmente debido a sus propios esfuerzos y a los de su compatriota Alceo, se produjo en Grecia el nacimiento de la poesía lírica, el tipo de poesía más habitual en nuestro tiempo, pero que en aquel entonces suponía una extraordinaria novedad.

Con anterioridad, existían tan sólo dos géneros poéticos: la poesía de contenido religioso y la épica. En ambos predominaban los sentimientos de tipo colectivo y era escaso el margen para la expresión de otros más personales e íntimos. Así que Safo puede ser considerada, de algún modo, el primer poeta en sentido actual.

Vida de una mujer peculiar

De la biografía de Safo se sabe muy poco con seguridad: que nació en Lesbos, quizás en la ciudad de Mitilene, y perteneció a la clase dirigente de la isla; que no era especialmente agraciada, que tuvo tres hermanos (dos de los cuales son los inspiradores de uno de los nuevos fragmentos) y una hija, Cleis, seguramente fruto de su matrimonio. Por otra parte, parece haber estado vinculada a un culto muy singular a Afrodita y mantenido una estrecha relación, de carácter un tanto impreciso, con otras muchachas.

El denominado ‘Poema a sus hermanos’, se nos presenta como un himno religioso, pero enseguida nos damos cuenta de que lo importante en él, no es que debamos confiarnos siempre a la benevolencia divina, sino las preocupaciones personales de Safo.

Por un lado, en relación con sus dos hermanos, el primero, Cáraxo, un mercader naval siempre sometido al azar de los elementos y del que ya teníamos noticia a través de Heródoto; y el segundo, Lárico, todavía un niño, pero que representa una gran esperanza, puede que a través de un matrimonio ventajoso, para su familia. Y, por otro, en relación con ella misma, que aparece presa de un gran desasosiego, tal vez debido a dificultades económicas o, más bien, políticas, pues no debemos olvidar que estamos en el momento de las luchas sociales en Grecia, en las que participó muy activamente Alceo, y que es posible que Safo viviera algunos años exiliada en Siracusa. De la importancia del primer fragmento encontrado nos puede dar idea el eco que de él se advierte en dos grandes poetas latinos: Horacio, Carmina I, 9 (9-12), y Ovidio, Heroides XV. El ‘Poema a Cipris’ es muy distinto. Se trata de una invocación a la diosa con una enorme carga personal y afectiva, muy en la línea del ‘Himno a Afrodita’, uno de los poemas más célebres de la Antigüedad y que conservamos, por fortuna, completo.

Ambos poemas están escritos en estrofas sáficas, que constan de tres endecasílabos y un pentasílabo, en los que lo importante era la combinación de sílabas largas y cortas en su lengua original, y no la colocación de los acentos como en español.

Poema a Cipris

¿Quién no padecería con frecuencia,

oh soberana Cipris, por quien ama

y quiere que regrese? Examina

este deseo,

habiéndome exhortado a que yo en vano

me agarrara…

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