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El Día de la Faldeta, Fiesta de Interés Nacional

La celebración, dedicada a la conservación de las costumbres y el traje tradicional, reunió a unas 3.000 personas. El eje central de la fiesta fue la recreación de una boda y además se montaron estampas típicas dedicadas a la elaboración del coc de Fraga o el envasado de higos.

Fraga está de enhorabuena. La población vivió ayer con intensidad el Día de la Faldeta, que reunió a miles de personas, y en plena celebración, conoció que la jornada acaba de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, lo que espera dar un impulso definitivo a la promoción de esta actividad, que está dedicada a la conservación y difusión de las tradiciones, costumbres y formas de vestir de la capital del Bajo Cinca.

Para ello, como principal activo, el alcalde de Fraga, Santiago Escándil, confía en la implicación de sus vecinos, que llevan varios años volcados con esta celebración y que volvieron a exhibir orgullosos las prendas de sus antepasados. En total, participaron unas 3.000 personas y de ellas, algo más de la mitad lucieron el traje tradicional. Al igual que cada año, el eje central de la fiesta fue la recreación de una boda, que se inició con la vestimenta de los novios, interpretados por los peñeros mayores de las Fiestas del Pilar, José Espitia y Elena Badía.

Con la ayuda de familiares y amigos, ambos fueron preparados para el gran día. A ella, que lucía el tradicional peinado de picaporte, le fueron colocadas siete faldetas y, entre otras prendas, un hermoso mantón de seda, "el mismo que lució mi bisabuela el día de su boda", afirmó Badía. El novio vistió chaleco, sombrero y capa. Ambos se mostraron "orgullosos y emocionados". Tras la vestimenta, el cortejo nupcial, animado por las rondallas de Peña Fragatina y Bajo Cinca, desfiló hasta la iglesia de San Pedro.

En su recorrido, atravesó las estampas organizadas por la asociación de vecinos del Casco Histórico, en las que se recreaban antiguas tradiciones, entre ellas, la elaboración del famoso coc de Fraga o el envasado de los higos. Dentro de la comitiva, familias enteras desfilaron con el traje tradicional, entre ellas estaba Vero Griñán, que junto a su marido, Miguel, y su hija, Nahia, se mostraba "encantada" de contribuir al mantenimiento de esta actividad. En su caso, vestía un traje de soltera y, junto a ella, entre vestidos de fiesta y diario, llamaba la atención un grupo de mujeres en representación de las denominadas ‘dones de faldetes’, que desaparecieron a finales del siglo XX y que tuvieron su propio acto de homenaje. "Para nosotras, es un orgullo recordar a nuestras yayas, que vestían prendas sencillas y muy tradicionales", afirmaron Victoria Espitia y Pilar Bagué, ambas con pañuelos originales de sus abuelas.

Al acabar el desfile, hubo misa baturra. La lluvia solo apareció al final. Por la tarde, las celebraciones fueron a cubierto. De cara al próximo año, tras la distinción, Escándil dijo que será necesarias "modificaciones para mejorar algunos aspectos".

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