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Aragón

Valero Rioja: "volvería a hacer todo lo que he hecho, con los mismos errores"

Es uno de los fotógrafos de moda más reconocidos de España y su trabajo puede verse en las mejores revistas. Es de Zaragoza, y le gusta serlo.

Valero Rioja, en su estudio de fotografía
Valero Rioja: "volvería a hacer todo lo que he hecho, con los mismos errores"
Enrique Cidoncha

Al acabar nuestras conversación me dice que tiene una sesión con la actriz y modelo Laura Sánchez, y cuando le nombro a algunas de las caras más conocidas que ha fotografiado, como Eva Longoria, Úrsula Corberó, Hiba Abouk o Verónica Blume y que todas adoran su trabajo, responde que ellas "agradecen mucho que les saquen guapas"... Y es que Valero Rioja (Zaragoza, 1978) es uno de los fotógrafos de moda más relevantes de nuestro país, de los que no creen en la suerte sino en el trabajo intenso y concienzudo. Referente constante en revistas como ‘Elle’, ‘Vanity Fair’, ‘XLSemanal’ o ‘GC’, trabaja dentro y fuera de España, en especial en Europa y Oriente Medio realizando sobre todo publicidad de belleza, sobre ese mundo siempre distante y casi irreal que llena marquesinas y enormes carteles junto a los semáforos y páginas completas de revistas o suplementos de periódicos; un mundo, dice, en el que debe haber frivolidad y del que saca y plasma eso que pensamos que es irrealizable: vida interior. "Belleza dentro de belleza", asegura. Licenciado en Bellas Artes, siempre creyó que sería pintor, desde que ya de niño no parara de esbozar trazos y colores, pero el tiempo le llevó a descubrir en la fotografía esa magia imposible de crear si no surge desde lo más profundo, si no aporta ese alma indefinible que atrapa al espectador en un sentimiento que solo se experimenta con el arte. Simpático, ordenado, meticuloso con su vida, vital y muy próximo, dice que le apasiona su trabajo, que es adicto a las redes sociales donde se desgrana en imágenes; a esquiar en Formigal, a correr por el Retiro, a ir al gimnasio, a las series de ficción de zombis y vampiros, al cine y a las tiendas de muebles vintage. Y, por encima de todo, a su familia, a sus padres, sus sobrinos... y a su madre con la que habla constantemente por teléfono.

-Estudió Bellas Artes en Barcelona porque quería ser pintor.

Hice la doble titulación de pintura y fotografía. Siempre pensaba que dibujaba muy bien, desde pequeño;me gustaba mucho la pintura hiperrealista y por ello hacía primero las fotos y a través de ellas el cuadro, pero al final me gustaba más la foto que la pintura, porque le faltaba la frescura de mis fotos, eso que te sale solo. No tenía la magia que yo quería, ni me salía natural como las fotos.

-Comenzó haciendo cuadros grupales hasta quedarse con su esencia, los rostros, que es como mirar por un objetivo.

Ni me gustan ni he hecho paisajes ni bodegones, ni naturalezas muertas, porque siempre fotografío a personas y busco sacar el alma, lo que llevan dentro, y aunque me dedico a la moda, que tiene su tono frívolo, intento siempre extraer la esencia de la persona.

-Es también parte del encanto de la moda.

Claro, la moda es la belleza por la belleza. Yo crecí en la cultura de los noventa, de fotógrafos clásicos como Richard Avedon que buscan eso mismo; era la época de la explosión de las supermodelos, de Cindy Crawford, Naomi Campbell... de modistos como Versace que apostaban por ellas, como en los setenta lo fue con los famosos. Era la explosión de la belleza llevada a la máxima potencia.

-¿Cómo llegó a la moda?

Siempre me gustaron las revistas de moda y en mi habitación había pósteres de modelos. Aunque me empeñaba en hacer pintura, todo estaba encaminado hacia la fotografía. Comencé a colaborar como ilustrador en ‘Elle’, porque era la época de Jordi Lavanda y de la ilustración en las revistas y poco a poco fui haciendo también fotografía.

-Ahora trabaja para ‘Elle’, ‘Vanity Fair’, ‘GQ’ o ‘YoDona Revista’; en la Pasarela Cibeles, Terra o Amaya Arzuaga....

También para ‘Cosmopolitan’... ¿Complicado llegar hasta ellas? Bueno, son muchos años de trabajo, mucha dedicación y muchas noches sin dormir..

-Pero sigue en lo más alto, y es difícil mantenerse en ese mundo.

No creo en la suerte, creo en el trabajo y he trabajado mucho;he ido poco a poco, sin correr ni avasallar, haciendo las cosas bien y es así cuando todo te va saliendo. Además, este trabajo tiene una parte de relaciones públicas y de psicología, de estar bien con el director de la publicación, el maquillador... ser accesible y tener mano izquierda con los famosos porque ellos no están acostumbrados a las cámaras y es más fácil que se relajen.

¿Son divos?

No, no, pero es muy difícil saber estar ante una cámara con un montón de personas detrás. No están acostumbrados, como lo están las modelos.

-Sigue muy vinculado a Zaragoza.

Cada vez que puedo voy, y si me surge trabajo lo hago encantado. Es mi ciudad, la quiero mucho y está mi familia.

-Salió de ella muy joven.

Cuando acabé el colegio me fui a estudiar Comunicación Audiovisual a la Universidad de Navarra, pero al comenzar el segundo curso lo dejé por Bellas Artes. Me fui a Barcelona y después hice dos másteres, en Diseño de Moda y Diseño Multimedia, en Milán y Barcelona, respectivamente. Después fui a Madrid, donde llevo ya 10 años.

-Usted estudio en un colegio religioso, fue a la Universidad de Navarra y a la Universidad de Barcelona a hacer Bellas Artes , todos mundos distintos.

Yo me adapto bien a todo. Estudié en Marianistas y de entonces tengo los recuerdos más felices de mi vida, y sigo manteniendo el contacto con mis amigos de entonces.

-Junto con la universidad son los momentos más intensos de la vida.

Sí, cuando te estás conociendo, vas forjando tu personalidad, y yo he aprendido de todos los sitios donde he estado. Si volviera a nacer volvería a hacer todo lo que hecho, incluso caería en los mismos errores, porque los errores son la vida.

-Expuso en Zaragoza parte de su trabajo, esas imágenes que se descartan.

El proceso de elección de las imágenes es buscar al mejor y con la fotografía digital se dispara muchísimo, bastante más que antes con la analógica. Yo disparo mucho y hay después todo un proceso muy bonito y que a la gente le da mucha pereza y es el de elegir las imágenes, y el de la edición que siempre hago yo mismo. Me gustó enseñar ese proceso, poner la foto buena junto a las 20-30 que se descartan porque no está bien una mano o un ojo... es la perfección dentro de la perfección.

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