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Aragón

"La escuela debe adaptarse al ritmo e intereses de cada niño"

El presidente de los colegios Waldorf de España defiende una educación sin exámenes, menos competitiva y más individualizada

Antonio Malagón
"La escuela debe adaptarse al ritmo e intereses de cada niño"
Laura Uranga

Antonio Malagón, presidente de la Asociación de Centros educativos Waldorf de España y profesor en la escuela Micael de Madrid, ha dado una charla este viernes en el centro Joaquín Roncal de Zaragoza sobre educación y pedagogía Waldorf, organizada por la Asociación O Farol.

-¿Cuáles son las principales características de la pedagogía Waldorf?

-La atención y acompañamiento del alumno en todas sus etapas de madurez, respetando su ritmo de aprendizaje, potenciando sus talentos y ayudándole en sus dificultades. La participación de los padres en la comunidad educativa es fundamental, tanto en la educación de sus hijos como en la gestión de las escuelas. Y otro pilar es la formación permanente del profesorado.

-¿Cómo fue el origen y la expansión de las escuelas Waldorf?

-La primera escuela Waldorf nació en 1919 en Alemania. El pensador Rudolf Steiner, creador de la antroposofía, recibió el encargo del industrial Emil Molt de organizar y dirigir una escuela libre en Stuttgart para los hijos de todos los empleados de su fábrica de cigarrillos Waldorf. Rudolf Steiner aceptó la invitación. Las escuelas Waldorf fueron expandiéndose después por Europa. Actualmente existen más de 2.000 escuelas de Educación Primaria y Secundaria Waldorf en 90 países de todo el mundo. En algunos países, como Suiza o Finlandia, están incluidas en la red pública.

-¿Cuántas escuelas Waldorf hay en España?

-Empezamos en la Escuela Libre Micael de Madrid en 1979 con 5 niños. Hoy somos 11 escuelas de Primaria, 3 de Secundaria y 25 jardines de infancia, con más de 2.500 alumnos. Además, hay otras escuelas infantiles que siguen la pedagogía Waldorf e iniciativas amigas que están en proceso de homologación.

-¿Por qué algunos centros escolares que siguen la pedagogía Waldorf no están homologados?

-Los centros que no están homologados es por cuestiones urbanísticas y económicas, no por razones pedagógicas. Para que una escuela sea homologada debe cumplir unos requisitos de espacios. Muchas asociaciones comienzan con unos pocos niños y al principio no tienen dinero suficiente para construir o adaptar una escuela según la normativa. Conforme va creciendo en el número de alumnos, consiguen esa capacidad económica y la homologación.

-¿Qué le parece que las familias que educan en casa o en centros no reglados sean investigados en algunos casos por la Administración?

-En España, cientos de familias deciden educar en casa o en centros no reglados. Hay un vacío legal entre la escolarización obligatoria y otras formas de educar. Me parece bien que la Administración investigue los casos de absentismo. Pero si una familia ha decidido apostar por otra forma de educación alternativa no tiene sentido que sea investigada por los servicios sociales o la Fiscalía.

-¿Qué diferencia a una escuela Waldorf de un colegio convencional?

-La metodología y el currículum son diferentes. La gran diferencia es la forma de enseñar: tenemos una atención muy individualizada, sin presiones, somos más flexibles. La escuela debe adaptarse al ritmo y los intereses de cada niño. En cuanto a las materias, prestamos especial atención a las artes y a los talleres manuales. Y empezamos la enseñanza de idiomas, Inglés y Alemán, en 1º de Primaria.

-La utilidad de los exámenes como herramienta de evaluación está siendo puesta en cuestión. ¿Cómo se evalúa en las escuelas Waldorf?

-No fomentamos la competitividad. Sí se hacen pruebas, pero no son exámenes al uso. Hay una evaluación continua basada en cuadernos, trabajos, exposiciones... Los alumnos fabrican sus propios libros de texto. Ellos buscan la información y crean sus libros, construyen su conocimiento.

-También hay un gran debate social sobre los deberes. ¿Tienen deberes los alumnos Waldorf?

-Sí, las tareas para casa son buenas en su justa medida para fomentar unos hábitos de estudio. Pero no deben ser una carga excesiva. En Primaria se empieza con pequeñas tareas, dibujos. A partir de 3º o 4º hay deberes, que ocupan una media hora. Y en Secundaria, trabajos de investigación y otras tareas, de poco más de una hora diaria.

-Defiende respetar los ritmos de aprendizaje de los niños. ¿A qué edad enseñan a leer y escribir?

-Hay colegios convencionales que empiezan con trabajos de lectoescritura a los 4 años, es una barbaridad. En las escuelas Waldorf los niños aprenden a leer y escribir en Primaria, a partir de los 6 años, y cada uno a su ritmo, sin forzar los plazos.

-También son partidarios de retrasar la introducción de la informática y nuevas tecnologías en el aula, ¿por qué?

-Creemos que los aparatos tecnológicos inhiben los procesos de creatividad. Comenzamos con la informática en las aulas a los 12 años. Antes, les distrae y les condiciona sus procesos de aprendizaje. Hacemos muchos talleres manuales y estamos en contacto con la naturaleza.

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