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Una isla en La Litera

Javier Giralt publica un libro en el que da sus argumentos para explicar por qué en Binéfar predomina el uso exclusivo del castellano como lengua vehicular por encima del catalán, que sí lo es en casi toda la comarca.

Javier Giralt, en la imagen, autor del libro 'Partidas, calles y apodos de Binéfar. Estudio onomástico'
Una isla en La Litera
C. Silván

¿Por qué Binéfar es una de las localidades de la Litera, junto con Esplús y Vencillón, donde se habla solo castellano? Esta es una cuestión que a lo largo de los últimos cien años se han planteado diversos estudiosos, incluido Javier Giralt, de San Esteban de Litera y profesor en la Universidad de Zaragoza. La incógnita ha planteado incluso controversia entre los investigadores, como puso de relieve Giralt, ya que si bien Joaquín Costa en 1879 vio claro que antes de la guerra de secesión catalana (1640-1652) en Binéfar se hablaba catalán o un dialecto mestizo de base lingüística catalana, basándose en la toponimia, -tesis que avalaron otros estudios- Menéndez Pidal en 1916 lo puso en duda, indicando que Binéfar en la Reconquista quedó poblada por gentes de habla aragonesa que derivó en castellano y que la toponimia no permitía afirmar otra cosa.

"Una controversia lingüística en torno a Binéfar, que me llevó a plantearme la problemática de que la población esté ubicada en una comarca en la que predominan los núcleos catalanohablantes, estudiando la toponimia para conocer la realidad dialectal de esta localidad en la Edad Media", explicó el autor, de cuyo trabajo ha surgido el libro ‘Partidas, calles y apodos de Binéfar. Estudio onomástico’, editado por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Binéfar y Centro de Estudios Literanos (Cellit), que fue presentado en público el pasado viernes.

La obra ha despertado gran interés entre los binefarenses, como quedó demostrado por la asistencia registrada en el acto de presentación, ya que además de estudiar los topónimos, incluye un apartado de calles y apodos de la localidad que todavía son comunes entre los más mayores para identificar una familia. El interés del estudio reside en que recopila toda una serie de información detallada y explicada sobre el posible origen de los topónimos locales, así como de los apodos –aunque en este apartado el autor reconoció que ha detectado algunos errores–, para la memoria colectiva. No obstante, Giralt después de estudiar qué rasgos dialectales –castellanos, aragoneses o catalanes– se manifiestan en esos topónimos, concluye que "desde el punto de vista lingüístico, hay que reconocer que no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre si en Binéfar se habló catalán, a través de la toponimia solo se puede afirmar que es una zona de confluencia de elementos de filiación lingüística diversa: elementos aragoneses, catalanes y castellanos", indicó. Sin embargo, parece claro que los elementos catalanes y aragoneses son los más antiguos y, por eso, "como mucho aquí se podría afirmar que hubo un habla de transición similar a la de San Esteban, más catalana, o más parecida a Estadilla o Azanuy, más aragonesa", añadió. Javier Giralt agradeció al Ayuntamiento de Binéfar y al Cellit su apoyo para publicar este estudio, cimentado, dijo, en la investigación, incluida la de campo con multitud de entrevistas, visitas sobre el terreno y consultas con vecinos, "sin los que me hubiera sido imposible completar este estudio onomástico", afirmó.

Como curiosidad, dijo que no pudo explicar el nombre de la partida Paraguay, ya que nadie le había dado una explicación convincente ni se relacionaba con el entorno. El resto queda impreso para que las generaciones futuras tengan una referencia sobre topónimos y apodos, algo que va diluyéndose en la sociedad global.

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