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Penúltima polémica por los dragados

La CHE cree que los desbordamientos con avenidas que antes no provocaban daños se deben a los cambios en la dinámica del río provocados por el hombre.

La insistencia de la Confederación en que la DGA asuma la evaluación ambiental de las limpiezas que se planteen en el tramo aragonés del Ebro se basa en el convencimiento de que el Ministerio de Medio Ambiente no permitirá actuaciones de este tipo. Ni el presidente de la CHE, Xavier de Pedro, ni sus técnicos admiten que este sea el motivo último por el que el organismo de cuenca propone ‘trocear’ por comunidades el estudio de impacto de los dragados. Sin embargo, tienen la certeza casi total de que la única opción de hacer las limpiezas pasa por que la autorización ambiental de los proyectos dependa del Gobierno de Aragón –en concreto, del Inaga– y de los de Navarra y La Rioja.

Aunque todo lo relacionado con el Ebro y con los ríos tiende a asociarse con la Confederación, lo cierto es que, desde el punto de vista ambiental, las únicas administraciones competentes para dar el visto bueno a los dragados son el Ministerio y las comunidades afectadas. Además, al convencimiento de que Madrid será un búnker respecto a las limpiezas de cauce se le suma la reclamación de que los gobiernos autonómicos deben implicarse activamente en esta lucha.

"Lo que no puede hacer la DGA es pedir dragados y luego negarse a asumir las evaluaciones de impacto –subraya De Pedro–. No solo tiene la competencia para hacerlas, es que además es responsable de la política ambiental que se ha llevado a cabo en Aragón y por tanto de todas las figuras de protección que blindan el Ebro y dificultan mucho cualquier actuación".

Tras las riadas de 2013, la Confederación admitió por primera vez que en el eje del Ebro hay zonas que se inundan con caudales que antes no causaban daños. Sus técnicos achacaron este fenómeno a la acumulación de sedimentos en determinados puntos del cauce y asumieron la necesidad de corregirlo mediante la realización de limpiezas periódicas en esas zonas.

Durante años, la CHE se había limitado a aceptar la necesidad de hacer limpiezas "puntuales" vinculadas a la seguridad de los cascos urbanos –como mucho reconocía "una naturalización excesiva" del río–. Sin embargo, pasó a hablar abiertamente de que el Ebro sufre "un desequilibrio".El diagnóstico...

Dos años después, la CHE sigue sosteniendo que la acción del hombre ha cambiado la dinámica natural del río. Siempre según sus técnicos, la acumulación excesiva de gravas y vegetación en puntos concretos del tramo medio del Ebro se debe a diversos factores humanos.

Por un lado, la construcción de motas de defensa ha confinado el río provocando que los sedimentos se acumulen en el cauce sin poder desperdigarse por la llanura de inundación. Por otro, los embalses han reducido notablemente los caudales de las avenidas, lo que a su vez ha mermado su capacidad para barrer esos sedimentos.

A esto hay que sumarle que la mayor carga de nitratos presente en el agua, procedente en su mayor parte de los regadíos, ha propiciado que la vegetación colonice las islas de gravas. Cuanto más se desarrolla esa vegetación más se consolidan esas islas y más difícil resulta que una avenida las arrastre.

Por último, la Confederación considera que obras realizadas desde los sesenta en el tramo bajo del Aragón y el Arga han movilizado un gran volumen de sedimentos hacia el tramo medio. Sus técnicos no se atreven a ser tajantes al hablar de "exceso" de gravas, pero sí están convencidos de que los sedimentos tienden a depositarse, se cubren de vegetación y acaban obstaculizando el paso de las riadas provocando desbordamientos....y las soluciones

"El diagnóstico del problema ya está hecho, ahora hay que empezar por decidir cómo lo solucionamos –destaca el jefe del área de Gestión Medioambiental de la CHE, Lorenzo Polanco–. O retiramos las motas para que el Ebro recupere su espacio a costa de la agricultura o las mantenemos y hacemos limpiezas periódicas para corregir la acumulación de sedimentos".

Ambos planteamientos son opuestos. Por eso la Confederación no entiende que las Cortes de Aragón aprobaran por unanimidad una proposición no de ley que insta a aplicar las medidas recogidas en el plan ambiental del Ebro y que al mismo tiempo la DGA exija un dragado "integral" del río.

Por contra, la CHE apuesta por intentar hacer compatible el respeto a los valores naturales del Ebro y la continuidad de la actividad económica en sus orillas. "Haciendo dragados periódicos se puede reducir el problema", explica el jefe del área de Gestión Medioambiental, que recalca que esta opción sería complementaria al resto de medidas paliativas planteadas –cauces de alivio, áreas de inundabilidad controlada...– y permitiría minimizar el impacto ambiental.La cuestión ambiental

Los técnicos del organismo de cuenca han identificado en todo el tramo medio del Ebro unos 170 puntos que podrían limpiarse. No obstante, el número de zonas en las que se actuaría sería mucho más reducido, y para elegirlas se haría un análisis multicriterio en el que lo ambiental ocuparía un lugar primordial. En cualquier caso, el listado final de limpiezas tendría que someterse a la correspondiente evaluación ambiental. Por eso, su presidente plantea que cada comunidad autónoma se responsabilice de autorizar o no los dragados que se propongan en su territorio.

"Lo que está en juego es el medio ambiente, la protección civil y la agricultura, tres competencias autonómicas –recuerda De Pedro–. La nueva ley de evaluación ambiental permite que las comunidades asuman esa tarea si la competencia principal afectada por el proyecto en cuestión es de ellas, y en este caso el Ministerio ha dicho que no tendría incoveniente". De esta forma, la CHE también pretende que los gobiernos de Aragón, Navarra y la Rioja se impliquen.En 7 años casi no se ha avanzado

No obstante, una cosa es quién asuma la evaluación ambiental de las limpiezas y otra quién las lleve a cabo. La CHE insiste en recordar que cualquier administración puede actuar en los cauces, pero al mismo tiempo se muestra dispuesta a acometer estos trabajos. En este sentido, también hay que recordar que en siete años la Confederación apenas ha avanzado en el resto de actuaciones que planteó para minimizar los daños por las riadas y sigue eternizándose en la tramitación de los proyectos.

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