Aragón

De la caja tonta a la televisión conectada

La televisión conectada busca enriquecer la experiencia del espectador ante la pantalla del salón de casa. En vez de separar internet y televisión, la TDT Híbrida las une en un mismo espacio, permitiendo que los canales ofrezcan contenidos de internet durante su emisión;la interactividad abre también un mundo de oportunidades publicitarias.

De la caja tonta a la televisión conectada
Fabián Simón

La expresión "ver la tele" se está quedando corta, pues nuestra relación con la televisión está llamada a ser cada vez menos pasiva. Las nuevas posibilidades que ofrece la televisión conectada "van a permitir enriquecer la experiencia de los usuarios a través de servicios y aplicaciones que buscan aprovechar las redes sociales y que ofrecen modelos mucho más interactivos para los espectadores", señala Miguel Ángel Gracia, de la División de Tecnologías Multimedia del Instituto Tecnológico de Aragón, que dedicó el pasado martes una jornada a la televisión conectada. Una tendencia en auge pero que aún se enfrenta a retos de envergadura para acabar de implantarse en el sector.

Hoy en día, se compite por la atención de la audiencia desde múltiples frentes y soportes. Cambian los hábitos televisivos de los consumidores y el canal de distribución del entretenimiento se segmenta. Ya no es solo que el contenido de la radiodifusión clásica haya saltado del salón al ordenador, los teléfonos inteligentes o las tabletas; sino que pisan fuerte los contenidos multimedia servidos desde internet, bajo demanda o en ‘streaming’ (directo). Estas pautas de comportamiento evolucionan al ritmo que crece la conectividad. En 2014 ya había 500 millones de dispositivos conectados. Y el 75% de los usuarios consume contenidos audiovisuales en ‘streaming’ semanalmente, según un estudio de Ericsson Consumer Lab.

El sector televisivo reacciona, pero no es sencillo conciliar los intereses de radiodifusores (cadenas o ‘broadcasters’), fabricantes de televisores y desarrolladores de contenidos y aplicaciones para la televisión conectada.

"Si presionas la opción smart TV que incluyen ya los fabricantes de aparatos, estás fuera del televisor", diferencia Javier Herrero, responsable de Magic Box, empresa de desarrollo de la televisión interactiva. La Hbb TV (Hybrid broadcast broadband TV), o televisión híbrida, busca unir en los televisores las cadenas clásicas con el contenido de que disponen en la red y –eso desean algunos y temen otros– con aplicaciones abiertas especialmente diseñadas para este fin. Impulsada desde Europa, aspira a convertirse en el estándar con el que el contenido bajo demanda e interactivo llegue a nuestros televisores.

España, junto con Alemania y Francia son los países europeos que lideran el desarrollo de servicios conectados e interactivos, tanto a nivel comercial como de investigación e innovación.

Amarrar al espectador

Radio Televisión Española (RTVE) puede presumir de ser el único emisor nacional de contenidos en Hbb TV, una apuesta que busca "amarrar al espectador y que interactúe con los contenidos como queremos", afirmó María Maicas, subdirectora de Aplicaciones y Multipantalla del ente público. "Hbb TV permite destacar". Gracias al ‘botón rojo’ del mando, además de un servicio a la carta, se lanza –y esta es la clave– información extra, contextual, sincronizada y en convivencia con la emisión. Se hace diariamente en los telediarios y "no hace falta que cambies a tu segunda pantalla –móvil, tableta o portátil– para conocer los ingredientes del solomillo Wellington mientras ves ‘Máster Chef Junior’". Se han creado apps para acontecimientos especiales, como los Juegos Olímpicos de Sochi, y "metemos señales Dash –solo aptas para televisores 1.5, aún no muy extendidos– para poder elegir la cámara de Messi o de Bale; ahora lo vamos a hacer con los Goya".

Pero, a través de la televisión conectada, los nuevos productores de contenidos también se van a meter en nuestra tele, compitiendo con los tradicionales en el mismo campo de batalla, porque "donde mejor se visualiza el contenido audiovisual es en la pantalla del televisor –señaló Francisco Asensi, de Endemol Beyond–; yo no aguanto más de diez minutos viendo una serie en el móvil". "Así como navegar por internet en la televisión es un infierno, Youtube –vaticina– se hará fuerte en la televisión conectada; ahora se ve más en móvil y en ordenador, pero cabe esperar que Youtube impulse el consumo de vídeo en el televisor".

Para los radiodifusores, es una amenaza que un chaval con un videoblog en Youtube pueda tener más audiencia que una cadena. Además, irrumpen nuevos actores con marcas potentes: Amazon o Telefónica crean sus propios contenidos, "Otras, como por ejemplo Coca Cola, podrían hacer su propio canal", dijo Tomás Cid, vicepresidente de la Asociación Española de Empresas de Televisión Interactiva (AEDETI).

Pero también hay oportunidades para los ‘clásicos’, como las que abre precisamente la Hbb TV, que, señaló Ferrán Clavell, responsable de Innovación y Future Media en los Medios Digitales de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, "no las tienen otros: ofrecer contenido mezclado con la señal de televisión", pues permite que los canales ofrezcan contenidos de internet durante su emisión. "Pero va demasiado lento", se lamenta.

"Es curioso, la televisión es la primera pantalla que entró en casa y va a ser la última en conectarse a internet y ser interactiva", dijo Sergi Fernández, coordinador de la Unidad Audiovisual de I2cat.

Los fabricantes "quieren tener el control técnico, y una app te puede apagar el televisor y que el consumidor perciba que es el aparato el que falla", dijo Herrero. Para Xabier Redón, de Abertis Telecom, "los fabricantes bloquean implementar funcionalidades, que encarecen el producto, si los radiodifusores no se comprometen a usarlas". El reto estaría en conseguir que todos los fabricantes activaran Hbb TV en sus aparatos para que, al pulsar el famoso botón rojo, pase algo.

Primeras y segundas pantallas

Pero el entretenimiento está disponible en todas partes y se buscan formas de adaptarse a los nuevos usos y costumbres. El segmento de audiencia de los llamados ‘milennials’ –nacidos desde mitad de los ochenta a principios de siglo– "no aprecian el valor de tener un televisor en casa, pero no se pierden un episodio de su serie favorita porque un tercio de ellos los ve ‘online’ en otros dispositivos", declaró Asensi. "Es una nueva pauta de consumo, y no olvidemos que esta generación tan tecnificada es la audiencia del futuro".

Ismael Velasco, de Philips Smart TV, identificó como "un desafío el que la segunda pantalla se esté convirtiendo en la primera; para seguir vendiendo teles y no monitores podemos ofrecer calidad de imagen y Hbb TV".

Clavell cree que "podemos usar móviles y tabletas para interactuar, no empeñarnos en hacerlo todo desde la pantalla del televisor. Está convencido de que "podemos hacer muchas cosas para atraer al espectador". Y contó que se ha desarrollado un juego en el que disparas desde el móvil a los zombies de un programa de la tele y ves los resultados de tu grupo de amigos en la pantalla del televisor, "que hace de nexo". "Tenemos que ir más allá. Si jugamos encima de la tele, hay un mundo", señaló, sabedor de que, "gracias a la Hbb TV, podemos hacer que la gente pase más tiempo con nosotros".

Tendencias y nuevas experiencias ante la pantalla

Competencia feroz Cada vez habrá más competidores en la producción y distribución de contenidos audiovisuales. "Ya vemos nuevas pautas de consumo; por ejemplo, una réplica de la gameboy de Pokemon atrajo a 715.000 usuarios y rivalizó con la televisión" desde la plataforma de juegos y vídeos Twitch, propiedad de Amazon, recordó Francisco Asensi, director de Endemol Beyond.

Ya están aquí los Chromecast, dispositivos de transmisión de contenido multimedia del tamaño de un pulgar que se conectan al puerto HDMI del televisor. Desde el teléfono, la tableta, el portátil o un Chromebook, podemos enviar nuestras apps y contenidos favoritos directamente a la televisión. El contenido de la pantalla pequeña salta a la pantalla grande.

Una app sincroniza la luz ambiental del hogar con las escenas de la serie de televisión ‘Doce monos’ durante su emisión. Es fruto de la alianza de las bombillas Philips Hue y el canal Syfy.

Según Miguel Ángel González, de Optivamedia, vamos a ver evolución en identificación del usuario y acceso al contenido, big data y formas nuevas de distribución. "Pasamos diez minutos al día buscando contenidos con el mando, es decir, dos días y medio al año", contabiliza. Esto puede cambiar con una mejor navegación, la confección de ‘play lists’ propias o fiarse de un creador de tendencias y, sobre todo, con nuevos sistemas de recomendación de contenidos guiados por el perfil del propio usuario detectado por la televisión conectada. "Incluso se trabaja ya con nuevos modelos que adaptan los contenidos a los gustos de los usuarios, que pueden elegir los actores secundarios de su serie favorita", dijo. "La industria va a invertir en esto porque así se accederá a más contenido", opina.

Según Xabier Redon, de Abertis Telecom, al pasar a HTML5, serán más fáciles las sinergias entre entornos: "Se podrá lanzar una app a una segunda pantalla desde la Hbb TV y al revés". O, por ejemplo, jugar a ‘Saber y ganar’ desde el móvil y ver los resultados en la televisión.

Una tendencia en auge, según Asensi, es "la capacidad de sincronizar contenidos interactivos para enriquecer la experiencia de usuario; así, la narrativa se expande y llegamos al transmedia".

Cada televisor un audímetro

Parece indudable que hay oportunidades de negocio ligadas a la televisión conectada. Así lo sugieren los 120 millones de visitas al mes sobre Hbb TV gestionadas por GCO Telecom, empresa que ha desarrollado sistemas de medición de audiencias sobre Hbb TV.

El engarce con el mundo publicitario es claro: "Hemos convertido los televisores en audímetros", indicó su director, Fernando Cachadiña. "Medimos en más de 400.000 hogares y vemos en tiempo real –no al día siguiente– el seguimiento de un canal a través de Hbb TV". Este tesoro de información, unido al ‘data mining’, "tiene un enorme potencial de explotación publicitaria".

¿Posibilidades? Mil: "Al disponer del dato en tiempo real, si tienes un plan A y un plan B, puedes ganar la audiencia que la cadena necesita adecuando tu emisión a tus clientes, que no son los espectadores sino los anunciantes, que son los que ‘pagan la fiesta’"; "‘disparar’ creatividad publicitaria a un televisor concreto, en forma de ‘overlade’ (una ventana superpuesta a la imagen), que puede ser incluso interactivo, y que te pregunten si tienes o no mascota y respondas vía móvil"; personalizar el anuncio con el idioma del telespectador; así como coordinar la distribución publicitaria nacional con televisiones locales. "Es un mercado nuevo, y hay agencias dispuestas a pagar un sobreprecio", asegura.

El secreto estará "en cocinar esa información obtenida gracias a la monitorización exhaustiva de lo que hace el usuario (búsquedas, votos, etc.) para extraer datos útiles para segmentar la publicidad, personalizar el contenido, etc.", dijo Miguel Ángel González, de Optivamedia. Según los estudios realizados, un 77% de los usuarios de la televisión conectada aceptan consumir publicidad si el contenido televisivo es gratuito.

Gracias al big data, "existen sofisticadas reglas de inferencia de perfiles a partir del consumo de televisión, con una segmentación muy fina, que incluye datos demográficos, geolocalización, etc.", indicó González. En la línea de identificación de usuario, incluso se contempla el reconocimiento facial a través de una cámara (el control de voz ya está en muchas smart TV), "aunque a nadie le gusta ser filmado", reconoció.

Para tranquilizar a quienes teman la invasión de su privacidad, la siguiente versión de TDT híbrida, avanzó Xabier Redon, de Abertis Telecom, ya contempla la posibilidad de bloquear ‘cookies’ que midan lo que uno ve en su propia casa.

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