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Las obras de ampliación de la cárcel entran en la recta final con hasta 70 operarios a la vez

La prisión, que duplica su capacidad para acoger a más de 400 reclusos, deberá estar terminada a finales de 2015.

Las nuevas instalaciones se levantan en el solar del edificio anterior, demolido casi por completo.
Las obras de ampliación de la cárcel entran en la recta final con hasta 70 operarios a la vez
Jorge Escudero

Las obras de ampliación de la prisión de Teruel han entrado en la recta final tras el inicio en las últimas semanas de la construcción del segundo y último módulo de celdas y del departamento de ingresos y comunicaciones. Después de tres años de trabajos –comenzaron a principios de 2012–, el nuevo edificio está construido en un 60% mientras que el 40% restante deberá ser levantado hasta finales de 2015, cuando acaba el plazo de ejecución.

El director de la prisión, Julio Esteban, dio ayer por seguro que la nueva cárcel estará terminada dentro de las fechas establecidas, ya que los trabajos, a cargo de la empresa Acciona y con un presupuesto que asciende a 23 millones de euros, se han desarrollado desde el principio "sin desfases en el tiempo y con la ausencia de contratiempos".

Está previsto que entre los meses de abril y mayo de 2015 se alcance el mayor número de operarios trabajando simultáneamente, con máximos de hasta 70 trabajadores al día frente a los 24 que, por término medio, participan actualmente en la construcción de la prisión. Esta fase coincidirá con la llegada de albañiles, carpinteros e instaladores de los sistemas de electricidad, climatización o fontanería, entre otros, del nuevo recinto penitenciario.

Más de la mitad de los operarios que trabajan en la construcción de la cárcel son de la ciudad de Teruel y municipios cercanos. El resto, sobre un 40%, tienen su residencia en otras provincias –la mayoría en Valencia–, si bien se instalan temporalmente de lunes a viernes en la capital turolense para poder desempeñar su trabajo. El director de la prisión valoró positivamente el efecto dinamizador de la economía que están teniendo las obras de ampliación de la cárcel. "El proyecto supone que durante cuatro años hay más empleo y, por tanto, más población y más beneficios para Teruel", dijo Esteban.

La población reclusa desciende

Aunque la población reclusa en España está registrando un descenso, Julio Esteban confía en que el bajón no afecte a la ocupación de la nueva prisión de Teruel, diseñada para alojar a 440 presos, el doble de los que hay ahora. Esta disminución de internos a nivel nacional es paralela a la pérdida de habitantes que experimentan muchos municipios del país debido a la emigración.

Sin embargo, el director de la prisión de Teruel explicó que las instalaciones de esta ciudad servirán de "desahogo" a las cárceles de la vecina Comunidad Valenciana, donde existe un "exceso" de reclusos. Actualmente trabajan en la cárcel turolense 125 funcionarios. Si bien los sindicatos esperan que la plantilla de empleados aumente proporcionalmente al incremento del número de presos, la Secretaría de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, no se ha pronunciado todavía al respecto.

Salvo algunos elementos arquitectónicos que se han conservado por su interés histórico, la cárcel de Teruel, levantada en 1951 y una de las más antiguas del país, ha sido demolida. El nuevo edificio, en forma de letra H, incorpora, entre otros servicios, un centro educativo, un gimnasio, un cine-teatro, salas de ocio, talleres y un economato. Con una superficie de 6.600 metros cuadrados, cuenta con varios patios de deporte y con celdas tres veces más amplias que las anteriores, lo que permite a los presos disponer de un escritorio que antes no tenían.

Más seguridad

Para aumentar la seguridad, la nueva cárcel cuenta con un mayor número de cámaras de vídeo que permiten vigilar, no solo los muros exteriores del recinto sino también las zonas comunes del interior de las instalaciones, como los patios de recreo o los pasillos.

La población reclusa ha tenido que convivir con las obras desde que estas comenzaron. En el verano de 2013, los presos, en torno a 200, fueron trasladados a uno de los nuevos módulos de celdas, lo que permitió demoler la parte vieja y continuar con los trabajos.

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