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Educación

Deberes que marginan

​La carga extraescolar abruma a los estudiantes aragoneses y supone un factor de exclusión si no tienen ayuda para realizarlas. Un informe de PISAadvierte de que las tareas no suponen un mayor aprendizaje y los orientadores piden un cambio de mentalidad.

David Navarro 28/01/2015 a las 02:00
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«Los deberes son un reflejo de la falta de dirección en la Educación. Nadie se pone de acuerdo» Texto

Los deberes pueden convertirse en una carga para los estudiantes, que quizá no tengan un espacio tranquilo en el hogar para estudiar, o bien estén obligados a otras responsabilidades. Y eso supone una brecha entre chavales de diferentes entornos socioeconómicos". La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte a través de un documento de PISA de la sobrecarga de deberes en países como España y su posible relación con las altas tasas de fracaso escolar: cuanto más han de implicarse los padres y menos posibilidades tiene el alumno, más probable es el desinterés y el abandono de los estudios.

¿Cuánto tiempo pasan los escolares aragoneses haciendo deberes? En PISA describen la situación: de media un estudiante español dedica seis horas semanales a las tareas extraescolares, una menos que hace diez años, "pero los deberes son ahora diferentes, más complicados, costosos, y exigen la participación de los padres. Hace 20 años no teníamos esa carga de deberes, que incluso comienza a darse en Infantil y que ya se nota en los primeros cursos de Primaria", indica Mª Jesús Cardoso, profesora del Grado de Infantil en la Facultad de Educación de Zaragoza. "Nadie cuestiona su efecto positivo para inculcar la cultura del esfuerzo, el inconveniente es que a veces esa carga no es proporcional a la edad del niño, que debe dejar de lado tareas tan importantes como jugar o relacionarse con sus padres".

Actualmente, muchas tareas exigen la implicación paterna, ya sea porque se trata de ejercicios creados para que el niño amplíe conocimientos, o bien porque las tareas se hacen tan tediosas que los padres han de sentarse con el hijo para terminarlas. "Es una nueva estrategia educativa, denominada de ‘desarrollo próximo’ -explica Cardoso–, que considera que un niño con la ayuda de un adulto puede potenciar sus posibilidades. Pero eso tiene un inconveniente: si un niño no puede hacer los deberes con sus padres, ya sea porque están trabajando o porque su nivel educativo no es el adecuado, entonces estamos discriminando al alumno y creamos una dificultad de aprendizaje. En ese documento de PISA se detecta que un mayor nivel educativo y económico se traduce en un mayor desarrollo cognitivo. ¿Por qué afecta el nivel económico? Porque si es bajo los padres han de trabajar más, y con esa sobrecarga laboral quizá no estén por la tarde para hacer las tareas o no tengan fuerzas para enfrentarse a ellas. Además, si se cuenta con ayuda en la limpieza del hogar, habrá más tiempo y energías para dedicar al hijo. Es así de simple".

También la asociación de padres de Aragón (Fapar) advierte de las diferencias que pueden generar los deberes y apuesta por una educación centrada en la escuela: "El alumno de Primaria pasa cinco horas en clase, no se le pueden exigir otras dos horas lectivas en casa, sencillamente porque el niño necesita también aprender a vivir.
No tiene sentido que a los tres años los niños vayan encantados al colegio y a los 14 estén deseando salir de él. Eso demuestra que fallamos en el concepto de escuela y educación, y los deberes tiene parte de culpa. ¿Hay que ponerlos? Pues depende de cómo son y de qué edad tiene el niño. Pero nunca deberían implicar a los padres, porque no todos están en casa ni tampoco se ven capaces de ayudar. Y eso supone una desventaja que agrava las diferencias entre estudiantes".

Más deberes, menos horas

Los deberes resultan ahora más costosos, y sin embargo PISA destaca que los estudiantes dedican una hora menos a la semana a realizarlos. A qué se debe esa paradoja? Cardoso lo relaciona con esa tendencia al ‘desarrollo próximo’, cuando muchos alumnos cierran el cuaderno porque sus padres no pueden echarles una mano. Pero existen otras razones, vinculadas al cambio generacional que han traído las nuevas tecnologías. Según Jesús Zapatero, orientador escolar y vocal de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, "ahora hay más deberes, pero esas tareas están compitiendo directamente con una fuente de distracción tremenda que es el teléfono móvil". El orientador destaca que los deberes ya no pueden competir con el ordenador y las redes sociales. "El tiempo disponible de un joven de Secundaria para realizar las tareas es cada vez más difícil de encontrar: hay actividades extraescolares, tiempo con los amigos, redes sociales... Ahora mismo existe un perfil de estudiante al que le cuesta mucho prestar atención y dejar el móvil a un lado durante el repaso o el estudio".

Por ello, cada vez son más los que hacen a toda prisa las tareas, las dejan a mitad o directamente no las hacen. "Han de aprender a controlarse, a priorizar las obligaciones, a concentrarse... Pero también los deberes han de adaptarse a los nuevos tiempos: si ese mismo ordenador ya tiene toda la información que a él le están obligando a memorizar, ¿no es mejor que los deberes incidan en la creatividad, el trabajo de campo, en vez de memorizar y repetir?".

Premiar el esfuerzo 

Jesús Zapatero destaca que la sobrecarga de deberes lleva tiempo notándose en Secundaria, "y se debe a las continuas evaluaciones externas que determinan la posición que ocuparemos después en PISA. Y esa necesidad de demostrar continuamente la excelencia se ha contagiado a Primaria. En vez de premiar el esfuerzo se castiga el error.

Equivocarse significa intentarlo de nuevo, no quedar ya castigado. Y la reforma de la Lomce traerá consigo el próximo curso evaluaciones para los alumnos de tercero". Profesores y sindicatos ya han criticado lo que consideran un "exceso de evaluaciones" y estiman que calificar con tres boletines de notas a niños de 8 y 9 años será "muy subjetivo".

En opinión de Zapatero, "los deberes han sido objeto de eterno debate. Incluso se llegaron a prohibir en Primaria en los ochenta. Se pasa de unos criterios a otros y muchos no están claros. No hay acuerdo sobre qué cantidad, qué metodología... En realidad, los deberes son un reflejo de la falta de proyecto sobre qué es la educación y su capacidad de adaptarse a los tiempos". Mª Jesús Cardoso comparte la opinión de Zapatero y recuerda el caso de una alumna de 6º de Primaria de un colegio de Zaragoza que tuvo que aprenderse un fin de semana los números egipcios. "Los padres comprendían que aprendiera los números romanos, pero los egipcios... El sistema educativo es anacrónico y basado en modelos de hace un siglo. Antes había que dar toda la información que se pudiera y memorizarla al máximo porque quizá la persona no podría consultarla el resto de su vida. Nuestros alumnos quedan mal en PISA porque memorizan conocimientos, en lugar de aplicarlos a situaciones nuevas. Pero en lugar de enseñarles a pensar, los cargamos con más y más tareas".




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