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Carlos Hernández: “Solo nos queda contar la verdad de los presos de Mauthausen”

El periodista y escritor, Carlos Hernández, acaba de publicar ‘Los últimos españoles de Mauthausen’, en el que habla con un superviviente y una familia aragoneses.

El escritor y periodista Carlos Hernández, en Madrid
Carlos Hernández: “Solo nos queda contar la verdad de los presos de Mauthausen”
Enrique Cidoncha

¿Por qué se puso a escribir un libro sobre su tío Antonio Hernández?

No conocí a mis abuelos y este tío de Francia que venía todos los veranos cumplía esa función. Había estado en un campo de concentración. Murió en 1992, nunca le pregunté y luego me di cuenta de lo que había perdido. Me quedó la espina clavada de investigar su vida, pero quedó aparcado por otras tareas profesionales. Hace un año y medio tuve tiempo. Al principio, buscaba solo que lo supiera mi familia, pero me empecé a meter en la deportación española. Se unieron la emoción al conocer la solidaridad entre ellos y la indignación profunda, como periodista, por la cantidad de cosas que se desconocía sobre los 9.000 españoles en campos nazis.

Y siguió el camino. ¿Pudo ver el documental ‘Adiós a la vida’?

Hice una cata entre periodistas y amigos, pero desconocían el grueso de esta historia. Me impulsó a escribirlo. En el prólogo cuento que el libro iba a llamarse ‘Mi tío de Francia’, pero decidí que el mejor homenaje era hablar de todos. He pasado un año y medio entre archivos, entrevistando a 18 supervivientes y empapándome para transmitir aquel horror. Pude ver el documental ‘Adiós a la vida’ (Factoría Plural) y es de lo mejor.

¿Por qué entre los españoles hubo más de mil aragoneses, en esa proporción tan desigual?

Aragón es una de las comunidades que más vecinos tuvo en los campos de concentración por esa conciencia social en el tiempo de la Segunda República. Hubo 1.000 aragoneses y 2.000 catalanes, pero en proporción a la población eran más los de Aragón.

¿Ha localizado a algún preso aragonés que quede vivo?

Estuve con José Alcubierre, originario de Tardienta, que está

próximo a los 90 años. Te emociona como pocos, porque se le enrojecían los ojos al recordar. Su dolor añadido era estar en el campo de concentración en compañía de un ser querido, su padre. José me contó que se comió el pan de su padre, Miguel, cuando él le dio su escasa ración, y por obedecerle. Dos días después se escondió para que su padre no le diera el pan. He intentado no limitarme a los personajes. Yo quería dar una visión global de todos los que sufrieron y los factores políticos que influyeron. Hablé con familiares que me aportaban documentación, como los Laborda, de Ejea. He rescatado la voz de quienes no hablaron, porque ahora quedan muy pocos.

¿Qué le parece que no haya una bandera española en Mauthausen en su representación?

Es terrorífico cómo tuvieron que sufragar el monumento de los españoles que estuvieron en Mauthausen a la entrada del campo de concentración y que no haya una bandera española . Pasada la dictadura de Franco, no se entiende que el espíritu de la Transición silenciara a las víctimas colaterales que eran los deportados de los campos nazis. Es una deuda que no se puede pagar. Lo único que nos queda es contar la verdad de los presos de Mauthausen.

¿Se refiere a los culpables de esta deportación de los españoles?

Es una asignatura pendiente, porque Franco lo ocultó 40 años y ahora no se hace porque se pueden abrir viejas heridas que no se han cerrado. Es una anomalía democrática. Aun hay calles dedicadas a Franco, algo que no pasa en Francia, Alemania o Italia. Los políticos no ven votos en reabrirlo. Este año se cumple el 70 aniversario de la liberación y debemos devolver a la historia en su sitio.

Hizo de su tío un personaje en Twitter @deportado4443 y logró 25.000 seguidores...

El objetivo es llegar a un público más joven y la conclusión ha sido que el asunto interesa; para plasmarlo, que sea cercano y riguroso. Todos los tuits son verdaderos. La memoria interesa. No hay opiniones y lo han recibido muy bien. Es abrir una ventana en el tiempo.

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