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Un preso por una estafa que cumple más que un etarra

Carlos Ferrer lleva diez años en prisión por varias estafas en la compraventa de turismos. Su condena suma 26 años y el Supremo no aceptó la acumulación

Carlos Ferrer, con su hija en brazos, antes de entrar en prisión.
Un preso por una estafa que cumple más que un etarra
Heraldo

Carlos Javier Ferrer Force puede pasar más tiempo en prisión por una estafa de turismos en Zaragoza que el etarra que dirigió el atentado de la casa cuartel, con once víctimas, en 1989, Francisco Múgica Garmendia, ‘Paquito’. El Tribunal Supremo decidió que las once condenas sucesivas que tuvo el interno zaragozano (desde 2003 hasta 2010) tras las denuncias por la estafa de la empresa Coches y coches no pueden ser acumuladas ni se le puede aplicar la triple pena a la mayor condena. De esta manera, Carlos Ferrer, que trabajó en la radio en los 80, está separado y tiene dos hijos, podría tener que cumplir los 26 años de prisión por delitos económicos. Ya ha cumplido diez años en el centro penitenciario de Daroca.

Este tiempo de condena sería superior a los 24 años que va a cumplir el terrorista Múgica Garmendia (condenado a 2.554 años), al que una sección de la Audiencia Nacional le recortó diez años de pena al restarle el tiempo cumplido en Francia. Saldrá en 2016 de la prisión de Zuera (fue detenido en 1992). O sería similar a los 27 años que cumplió Santi Potros, condenado por ordenar el atentado de Hipercor (21 muertos), quien salió libre de prisión hace dos semanas. Precisamente, el pleno del Tribunal Supremo se reúne el próximo 13 de enero para ver si rebaja la pena de Francia a Kepa Picabea (con 27 muertes en su currículum) y se generaliza el criterio para los 54 etarras que han recurrido.

Con la estafa de Coches y coches se intentó superar la mala racha del negocio buscando personas que pidieran créditos para aparentar que compraban vehículos en esta empresa, situada en la avenida de Cataluña. Obtuvieron 721.000 euros de varias entidades. Luego, les daban un dinero para compensarles o bien, si carecían de medios para comprar el coche al contado, les engañaban y abusaban de su buena fe. El macrojuicio celebrado en la Audiencia de Zaragoza (con 53 acusados y 80 testigos) en 2003 supuso la condena a diez años para Carlos Ferrer Force y para su socio, José Antonio López Malo, por un delito continuado de falsedad en documento y estafa.

Pero después de este fallo, que luego confirmó el Supremo, llegaron otras once denuncias a los juzgados de lo Penal de Zaragoza, con las que la pena ha crecido hasta los casi 26 años. Un abogado en Madrid solicitó a primeros de este año el indulto para el acusado al Ministerio de Justicia, pero no lo consiguió. Aportó un informe del centro penitenciario de Daroca en el que confirma que su comportamiento en la prisión es trabajar en los talleres, colaborar en las tareas extra y en la limpieza del módulo, además de una actitud "muy correcta" con los funcionarios. Varios perjudicados por la estafa firmaron su apoyo al indulto. El interno mostró su arrepentimiento y había realizado varios pagos por la responsabilidad civil de las estafas.

En tercer grado, con Roldán

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"En estos diez años cumplidos estuvo 19 meses en tercer grado y lo trasladaron al centro de inserción social de Torrero, donde coincidió con Luis Roldán, que también iba allí a dormir", explica Ignacio Ferrer, hermano del acusado. Roldán permaneció diez años preso de la condena a 31 años por malversación de caudales públicos y delito fiscal y luego pasó cinco (de 2005 a 2010) en tercer grado, aunque solo pagó el 8,7% de los 19 millones que debe al Estado.

Carlos Ferrer perdió su tercer grado por una denuncia que interpuso su antigua mujer, que no prosperó. Regresó a segundo grado porque en ese tiempo fueron cayendo como una losa las condenas sucesivas de estafa y apropiación indebida. Su actual abogada, Laura Vela, enseña un informe del psiquiatra José María Civeira que pidió su regreso al tercer grado al estar "abrumado" por la carga de la privación de pena respecto a otros internos y sufrir trauma de estrés postraumático. "En Daroca está rodeado de condenados por violencia y salen antes que él", señala la letrada. El grapo Enrique Cuadra Echeandía, cerebro del secuestro de Cordón, salió de Daroca en verano tras cumplir 19 años de los 101 impuestos.

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