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Morcillas y rancho para celebrar la tradicional matacía en Los Fayos

La costumbre se celebra desde hace más de 10 años y ya se ha convertido en un día festivo para todo el pueblo.

Algunos de los participantes, ayer, elaborando morcillas
Morcillas y rancho para celebrar la tradicional matacía en Los Fayos
Nora Bermejo

Más de 200 morcillas y rancho para 140 comensales. Este es el resumen de lo que ocurrió ayer en Los Fayos durante la celebración de su tradicional matacía y la posterior comida popular. En este pequeño pueblo se empeñaron hace ya casi diez años en no perder esta antigua costumbre, y ahora la cita se ha convertido en un día festivo para todo el pueblo.

Pero también es una jornada en la que se trabaja y mucho. "Desde las nueve de la mañana estamos trabajando. Los mayores se encargan de hacer las morcillas y los jóvenes, como no sabemos, les ayudamos en lo que podemos y en la preparación del rancho", explicó José Miguel Mayor, teniente de alcalde de Los Fayos.

Aunque para los vecinos fayanos, el rancho es secundario porque "eso se puede preparar en cualquier momento". Así que las protagonistas indiscutibles de la jornada fueron las morcillas, más de un centenar dulces y otras tantas saladas. "La masa es la misma para ambas, luego para hacer las dulces añadimos azúcar y pasas", contó Amparo Campos, una de las vecinas que siempre está al pie del cañón con la morcillera y todos los preparativos.

Cada año va creciendo el número de personas lo que demuestra que aumenta la aceptación de esta tradición. "La verdad es que cada vez viene más gente de fuera, sobre todo de la comarca, porque ver cómo se hacen las morcillas despierta su interés y más de uno quiere incluso meter mano en los preparativos", aseguró Mayor, para quien la matacía "es una tradición muy bonita que ha impactado mucho". Añade: "Y las morcillas están muy ricas y sabrosas".

La comida popular transcurrió en el salón municipal, que estaba repleto de gente. Incluso los vecinos tuvieron que ir a sus casas a buscar mesas portátiles porque no entraban todos en las que había preparado el Ayuntamiento. "No sabemos si vamos a caber, cada vez está entrando más gente y me estoy empezando a preocupar", confesó el teniente de alcalde.

Para participar en la comida, los tiques se pagaban en el momento, así que desde la organización desconocían cuántas personas iban a estar, aunque al final hubo sitio para todos. Por siete euros, degustaron rancho, morcillas, ensalada, bebida y postre.

Para alargar la fiesta de la matacía, desde el Ayuntamiento prepararon un concurso de guiñote en la sobremesa. El ganador recibió dos bonos de viaje a elegir destino con una noche de hotel, cena y desayuno incluidos, y el segundo clasificado, dos jamones. Después hubo orquesta, cena y música con una discomóvil.

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