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El tímido y el trasto se unen en clase para aprender mates

Catorce colegios se apuntan a un programa que divide el aula en equipos pequeños y heterogéneos, un modelo europeo que favorece la inclusión

Los profesores recibieron ayer un curso de formación, que continúa hoy, en el Rosa Arjó de Zaragoza.
El tímido y el trasto se unen en clase para aprender mates
f. jiménez

Catorce colegios e institutos se han sumado este curso a un programa del Departamento de Educación que consiste en un nuevo método de distribución de la clase que, según la Unión Europea, favorece la inclusión de todos los alumnos y el éxito escolar. Se trata de dividir a los estudiantes de la clase en grupos muy reducidos –de un máximo de seis alumnos– para que hagan los ejercicios que proponga el profesor de forma conjunta y dinámica.

La clave es que cada equipo sea muy heterogéneo para que con la ayuda de todos consigan resolver el ejercicio, es decir, que entre los seis alumnos haya, por ejemplo, uno que vaya muy bien en matemáticas, otro al que le cuesten más, uno que sea ‘experto’ en lengua, otro con necesidades educativas especiales (como autismo...).

Para el éxito de este modelo es necesario que todos los miembros del grupo participen en la prueba: que los más tímidos también se lancen y los que tienen problemas de aprendizaje aporten también su punto de vista y reciban ayuda de sus compañeros. De ahí que el sistema se denomine ‘grupos interactivos’ y que, dado su dinamismo, sea necesaria la participación de otros adultos voluntarios además del propio profesor de la clase.

Estos adultos –que son desde otros profesores hasta estudiantes de Magisterio y padres– están recibiendo formación. Pero, según explica la directora del Centro Aragonés de Recursos para la Educación Inclusiva (Carei), Coral Elizondo, su participación se limita a animar a los alumnos a que participen, ya que la resolución de las dudas y la organización de la clase seguirá dependiendo en exclusiva del profesor. El Carei se está encargando de coordinar este programa en el que participan dos centros de la provincia de Teruel y el resto (12) de la de Zaragoza.

Los profesores empezaron su formación específica en noviembre –ayer y hoy mismo tienen un curso intensivo– y está previsto que en febrero o marzo se ponga ya en práctica en las aulas (los colegios lo aplicarán también el próximo curso). Este ejercicio se hará al menos una hora a la semana en cada clase que forme parte del programa. "Cuando un profesor tiene en el aula 25 alumnos, a veces es muy complicado que consiga que hablen y participen todos porque tiene que estar impartiendo contenidos.

Pero con este programa, que favorece la inclusión porque los alumnos con necesidades educativas especiales no tienen que salir de clase para hacer otras tareas, se logra que todos participen", dice.

Ayer estuvieron en el curso formativo, entre otros muchos, las profesoras Amparo Jiménez y Remedios Rodríguez, del colegio Ramiro Soláns de Zaragoza. "Se han apuntado muchos voluntarios, incluso está la directora recién jubilada", apuntaron. Precisamente, en este centro utilizan este método desde hace años, pero sin la presencia de voluntarios, con lo que su inclusión en el programa permitirá reforzarlo.

El modelo, además, está diseñado para ser muy dinámico, casi como un juego, ya que los ejercicios deben hacerse en un máximo de 20 minutos y después los grupos deben cambiarse rápidamente de mesa, donde harán otra prueba. "El profesor consigue así que todos hagan los ejercicios propuestos, uno distinto en cada mesa", concluye Elizondo.

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