De la acidosis al espíritu maligno

La Policía acusa a Ikram B. de haber asesinado a dos hijas de tres meses e intentarlo con otra con argumentos médicos, por los síntomas idénticos de asfixia de las niñas, y tribales, por su creencia en entes demoníacos.

La detención de Ikram B. se produjo el pasado día 1 a las 13.45 en su domicilio de la calle Florián Rey, número 19, (en la foto). Efectivos de la Policía Nacional llegaron al domicilio y coincidieron allí con personal del Servicio de Protección de Menores
De la acidosis al espíritu maligno
José Miguel Marco

Cuando Ikram B. había ingresado a su segunda hija Riham en el Hospital Infantil en marzo de 2013 (desde el 14 hasta el 26 de ese mes), la Policía de Zaragoza requirió los servicios de una mediadora intercultural para que permitiera "un acercamiento a la familia" salvando las barreras lingüísticas y culturales. El atestado policial sobre los dos presuntos asesinatos de los bebés de tres meses y el intento de un tercero, al que ha accedido HERALDO, confirma que la causa de las muertes es la acidosis láctica y la asfixia, y describe la influencia de la creencia en el espíritu maligno en toda la familia de Ikram, la madre de origen marroquí acusada de los hechos.


La técnica mediadora intercultural, Amina K., entrevistó de manera conjunta a toda la familia de la mujer antes de que la acusaran en un juzgado de haber matado a sus dos hijas (Sara y Marwa) y haberlo intentado con la tercera (Riham). Todos los entrevistados (el padre Mimoun, la suegra Najma y otros familiares) defendieron a Ikram como una "buena esposa" y "buena madre", y achacaron los incidentes sufridos por las niñas a la presencia en el hogar familiar de Ejins, que se entienden como espíritus malignos que atacan a los bebés y llegan a provocarles la muerte.


Convencimiento familiar


La mediadora explicó a la Policía que estas presencias espirituales son "asumidas como ciertas" por la doctrina coránica, aunque hay distintas interpretaciones. Sin embargo, el miedo que mostró la familia de Ikram en esta singular entrevista llamó la atención de la mediadora, dado que a su juicio y según explicó a los agentes policiales, ese espíritu "en ningún caso tienen la capacidad de causar la muerte a una persona".


De esta manera, la especialista valoró que el espíritu Ejin tiene una capacidad limitada para influir en las decisiones de las personas en un sentido bueno o malo. Aun así, apreció que la familia tenía un convencimiento completo sobre la "posesión" de los bebés por esos entes demoníacos.


Ante esa situación y la influencia de la creencia, la mediadora les explicó que la doctrina coránica establece medios de curación para estos casos de posesión por el espíritu maligno, que consisten fundamentalmente en la lectura de los textos sagrados.


Asimismo, la técnico llamada por la Policía intentó desvirtuar ese convencimiento indicándoles que de ser los causantes de los males de las niñas esos entes que ocupaban el domicilio familiar, "no deberían haber ocurrido episodios similares en el entorno hospitalario".


Pese a ello, tanto la familia de Ikram como "ella misma" (dice el atestado, en contra de la declaración de la detenida ante la juez de guardia, que dijo no creer en esto) "permanecieron convencidos en que la causa de los problemas de los bebés era provocada por la presencia de los espíritus" y entendieron como única forma de curación, "la asistencia de un sanador espiritual en Marruecos". En virtud de estas creencias, se entendía que al no tener dientes no podían defenderse ante el ataque del Ejin y por eso le tapaba más la boca, hasta el punto de haber podido provocar la asfixia.


Retirada la custodia


La consecuencia de esta entrevista entre la mediadora y la familia de Ikram por su persistencia en creer en el espíritu maligno fue que a la pequeña Riham (la única viva) le retiraran la custodia paterna por el Servicio de Protección de Menores de la Diputación General de Aragón el 27 de mayo de 2013.


Fuentes policiales señalaron que esta niña se salvó de morir por esta decisión de separarla de sus padres unos meses para que no sufriera las consecuencias de esta creencia. Pero lo que no le afectó a Riham, al final, le pudo influir a su hermana pequeña Marwa.


El informe de la Policía es demoledor cuando concluye que los síntomas que han vivido las tres niñas (las dos fallecidas y la tercera viva) son prácticamente idénticos, conforme reflejan los historiales médicos que aportan. "Sara fallece con dos meses y 26 días (en julio de 2011), Marwa con prácticamente tres meses de edad (el pasado 21 de noviembre) y Riham tiene el primer episodio de naturaleza con dos meses (en marzo de 2013)", señalan.


"El origen de la patología de acidosis láctica, excluyendo una causa orgánica que la puede producir, como cardiopatías, hace que todos los síntomas sean compatibles con la sofocación y asfixia", concluye el atestado.


Para esto se basa en la rapidez con la que las niñas se recuperaban de la acidosis metabólica con oxígeno y un poco de suero. A ello se une el hecho de que las radiografías del tórax que les hicieron mostró "el velamiento de los pulmones", que luego desaparece en las posteriores, por lo que se atribuyen las dos muertes y el intento de la tercera a "un proceso asfíctico", es decir, la asfixia.