Aragón

Miles de aragoneses no podrán votar al no haberse inscrito en el censo de ausentes

El plazo terminó el pasado 31 de diciembre sin un aviso desde las instituciones.

Miles de aragoneses no podrán votar al no haberse inscrito en el censo de ausentes
Heraldo

El pasado 30 de diciembre concluyó, sin previo aviso ni publicidad institucional, el plazo para que los españoles que viven en otros países se inscribieran en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). Una circunstancia que ha dejado en fuera de juego a miles de aragoneses, que no podrán participar en los comicios autonómicos y municipales del mes de mayo.

El rumor del cierre del censo cinco meses antes de las elecciones comenzó a extenderse hace unas semanas por las redes sociales, algo que no confirman desde los ministerios de Exteriores e Interior, pero sí desde las embajadas españolas, que a través de correos electrónicos han informado de los plazos a quienes han mostrado interés. En ellos se apuntaba, de forma escueta, que "el día uno de enero de 2015 se cerrarán las listas electorales para las elecciones municipales y autonómicas".

Los emigrantes se enfrentan a varias complicaciones para poder ejercer su voto. La primera, la inscripción en el citado censo casi medio año antes de la votación. Después deben rogar el derecho a voto en el consulado correspondiente -que en muchas ocasiones se encuentra a cientos de kilómetros de distancia de su destino y sólo abre en una franja horaria concreta y entre semana-. A todo lo anterior se suma una importante desinformación que complica todo el proceso.

Resulta complicado estimar cuántos aragoneses han perdido el derecho a voto en los próximos comicios. A principios del pasado mes había un total de 30.539 aragoneses con derecho a voto viviendo en otros países, muchos de ellos viviendo en países de Sudamérica desde hace décadas. Pero quienes más se han perdido la condición de elector son aquellos que han ido dejando el país a lo largo de los últimos años, pero no han llegado a registrarse en los consulados.

La imposibilidad de emitir el voto no afectará a quienes consten como residentes temporales (ERTA), para los que se abrirá un plazo extraordinario en abril.

"Desconocía por completo que tenía que inscribirme en el consulado, y mucho menos tan pronto. No nos han informado del proceso en ningún momento y ahora no podré participar en las elecciones", lamenta Javier Ferrández, un zaragozano de 25 años que trabaja en el departamento de marketing de una importante multinacional en Shenzhen, en el sur de China. "Además, el consulado español en China está en otra ciudad, Guangzhou y tendría que perder un día de trabajo, ¿no hay manera de simplificar el proceso?", se pregunta este joven.

La misma cuestión se plantean en la plataforma Marea Granate, que agrupa a todos los españoles que viven en estos momentos en el extranjero como consecuencia de la situación económica. "Tenemos la firme sospecha de que el Gobierno ha planteado una descoordinación cordinada para evitar el fuerte voto de castigo de los dos millones de españoles descontentos en el extranjero", apuntan desde el colectivo.

Críticas al voto rogado

Una de las principales críticas en las que coincide toda la oposición atañe a la última reforma de la ley electoral, que recoge la figura del voto rogado de los emigrantes españoles. Este les obliga a comunicar su voluntad de ejercer el derecho de sufragio para depositar la papeleta. La petición debe ser aprobada. Además, varias formaciones han solicitado una ampliación del plazo para inscribirse en el censo CERA.

El voto rogado en las elecciones se introdujo en enero de 2011 gracias al pacto del Gobierno de PSOE y PP.

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