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Siempre preparados

Los demostradores de la Escuela Española de Esquí se reciclan cada temporada en Austria para luego enseñar lo aprendido.

"La perfección no existe, pero hay que tender hacia ella". El entrecomillado pertenece a Dani Maza (Huesca, 1976), demostrador de la Escuela Española de Esquí. El oscense tiene una singular visión del deporte blanco. Es su afición, y también su trabajo. Y en España esto no es fácil. La temporada para él arranca mucho antes de que en el Pirineo se abran las estaciones. Siempre mejorando, siempre aprendiendo y siempre enseñando. El pasado mes de noviembre, en Austria, ocho aragoneses con el sello de Demostradores de la Escuela Española de Esquí, participaron en esa concentración. "Fueron diez días donde nos pusimos al día, repasamos nuevas tendencias, nos grabamos en vídeo, corregimos errores y preparamos los cursos", explica Maza. Tras el encuentro en Austria, el siguiente paso era ya en Baqueira antes del inicio de la temporada, pero la falta de nieve lo suspendió. Allí se iba a hacer un curso de reciclaje para profesores de España y a principios de diciembre, en Candanchú, se empezó el bloque de formación de profesores. Es una forma de aunar cátedra.Y la derivada es clara: si los mejores se reciclan, los aficionados con más motivo.

El esquí alpino es exigente. Obliga a tener un estado de forma algo más que aceptable y cada temporada se reduce a unos cuatro meses que, para muchos, se queda en fines de semana. "La técnica del esquí alpino avanza a pasos agigantados. Más de lo que uno se puede imaginar y lo que buscamos es adaptar eso al público. Es, como la Fórmula 1, que todos los años avanza", añade.

No es solo cuña y paralelo. Es mucho más. Y el objetivo no es otro que el de disfrutar con seguridad. "Cuanto más preparado vaya uno más disfrutará el esquiador", subraya Maza.

Del esquí de pies juntos al de pies separados, de la rotación a la contrarrotación, distintos tipos de inclinación... la tendencia actual es la de combinar todo en función de la necesidad del esquiador. La socialización de este deporte, la mejora de la forma física general de las personas y los nuevos materiales han ido de la mano en la evolución de este deporte.

Elección de material

Ligado también a las tendencias, a veces se olvida de que el esquí alpino puede acarrear graves lesiones o accidentes por no ajustar la velocidad al nivel que uno tiene o por no emplear el material adecuado. La moda, sencillamente, puede ocasionar problemas.

Por eso, además de orientarse por un profesional para la compra de unas tablas, la recomendación que da Maza es guiarse cada uno mismo por "un autoanálisis. Hay que tener claro desde un principio qué es lo que quiero y qué soy capaz de hacer.El mayor problema que hay es el ego. Hoy en día comprar el esquí adecuado es muy fácil.El mercado da todas las opciones. Hay esquís para todo tipo de personas, gustos y colores".

Bajar una pista catalogada negra no automatiza un alto nivel de esquí. Se puede descender de muchas formas. "El hecho de bajar una pista de ese tipo no significa que tengas que llevar un esquí de competición. La realidad es que si te lo pones va a ser peor para ti, porque te va a costar esquiar más y vas a disfrutar menos. En definitiva es peor para ti", asevera.

Y lo mismo ocurre con las botas. La tendencia de buscar la marca y, especialmente su diseño, supone asfaltar el camino para convertir una temporada en una pesadilla. El mercado, como ocurre con las tablas, tiene una amplia gama adecuada para todos los niveles que hay entre los esquiadores. "Comprarse una bota porque la lleva el campeón del mundo o por cualquier otro motivo es un error. Si lo haces por esos motivos es seguro que compres una bota demasiado dura, que te impida evolucionar y, por lo tanto, disfrutar", concluye Dani Maza.

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