Despliega el menú
Aragón

Íñigo Ruiz de Galarreta: “Cuando ves los aplausos de tu gente, es algo muy gratificante”

El centrocampista del real zaragoza, timón creativo del equipo, es uno de los mejores jugadores de la categoría en lo que va de temporada.

Íñigo Ruiz de Galarreta, en la Ciudad Deportiva
Íñigo Ruiz de Galarreta: “Cuando ves los aplausos de tu gente, es algo muy gratificante”
Aránzazu Navarro

El año pasado usted jugó en el Mirandés. Fue un paso fugaz, por su grave lesión de rodilla, pero este sábado va a reencontrarse con mucha gente conocida.

Para mí este es un partido muy especial. Es verdad que solo pude jugar tres meses a causa de la mala suerte que tuve al caer lesionado a finales de octubre, pero el tiempo que estuve en Miranda fue muy bonito. Hice muy buenas amistades porque es un club familiar, cercano, de excelentes relaciones humanas.

Solo le dio tiempo a jugar once partidos, los primeros de la liga.

El Mirandés empezó el año pasado de forma magnífica. En las cuatro primeras jornadas, ganamos tres partidos y empatamos uno, 0-0 en La Romareda contra el Real Zaragoza. Éramos líderes en septiembre con 10 puntos. Luego todo fue ya más normal. Yo me lesioné el 27 de octubre contra el Numancia en Anduva y ya perdí el hilo de todo.

Una de esas victorias, 0-1 en Valdebebas, llevó su firma en el gol. Dicen que fue su mejor partido.

Ese día todo el equipo hizo un gran juego y a mí me hizo sobresalir que marqué el gol del triunfo. Tengo muy buen recuerdo de ese día.

Su entrenador, Gonzalo Arconada, lo ponía más adelantado de lo que está jugando en el Zaragoza, de mediapunta.

Fue la posición en la que más minutos jugué en el Mirandés, con

Díaz de Cerio –o Goría– por delante como delantero. En el Zaragoza soy más medio centro, unos metros más atrás, y me siento igualmente a gusto. Estoy a disposición de lo que decida cada entrenador sobre mi ubicación.

Cuando se lesionó y lo operaron, se fue a Bilbao y dejó Miranda.

Sí. Desde noviembre, toda la rehabilitación la hice en Bilbao. Pero yo quise mantener el contacto con el equipo y fui a menudo de visita y a ver los partidos durante el resto del año. Yo me sentía parte del equipo y los compañeros siempre me hicieron sentirme así, pendientes de mi recuperación.

Ya no le dio tiempo a jugar nada. En ocho meses, llegó junio y la liga acabó.

No volví a jugar hasta julio, en la pretemporada con el Athletic. Incluso, el Mirandés me dio de baja la ficha en enero para incorporar un nuevo fichaje. Yo no podía llegar bien de ninguna manera.

Anduva es un estadio muy particular. De hechuras norteñas, británicas, pequeño, viejo, agobiante. Usted lo conoce bien. ¿Es realmente así desde dentro?

Creo que es más la apariencia. El terreno de juego tiene unas medidas normales, pero al estar la grada tan pegada y ser todo tan recogido, el Mirandés, tradicionalmente, aprieta mucho como local. Tiene una afición excelente y a los visitantes les cuesta mucho adaptarse y sacar puntos allí.

El Mirandés acabó bajando a Segunda B y solo recuperó su puesto en Segunda gracias al descenso administrativo del Murcia. ¿Ha cambiado mucho la plantilla a la que usted compartió?

Sí. Ha habido bastantes cambios en general, pero hay un bloque de jugadores del año pasado que siguen siendo importantes: César Caneda, Corral, Iván Agustín, Barahona, Igor Martínez, que es un gran amigo mío de la cantera de Lezama con el que hablo cada pocos días...

El Mirandés es una especie de apéndice del Athletic, en esa ciudad hay mucho vínculo con Bilbao.

Sí, es cierto. Hay muchos seguidores del Athletic, incluso varias peñas, y en los últimos años hemos sido muchos los que hemos ido allí de una u otra forma: Koikili, Garmendia, Díaz de Cerio, Igor, ahora Urko Vera, yo... Es provincia de Burgos pero está pegado al País Vasco y tienen muchos vínculos.

¿De qué manera puede ganar el Zaragoza en Miranda el sábado un choque tan singular?

Pues teniendo en cuenta, en primer lugar, que ellos están en su mejor momento, con los últimos cuatro partidos ganados y seis jornadas sin perder. Han pasado de la cola a ponerse casi a nuestro nivel. No es un rival débil ni sencillo. En su campo, además, crecen tácticamente. Para ganar tendremos que hacer un partido muy completo.

¿Es una quimera intentar jugar al fútbol en Anduva, como propone Popovic?

Hemos de ser capaces de imponer nuestro sello en cada partido, sea donde sea. Pero también debemos ser capaces de leer las circunstancias con el discurrir de los partidos y saber jugar a otra cosa si el juego te lo pide. Ya veremos.

Es un momento crucial. Después aguardan Valladolid y Las Palmas. O se gana en Miranda o, como sucedía ante el Girona, se puede perder el tren de cabeza.

Los de arriba no están fallando nada este año. Es una Segunda muy exigente. Nosotros no podemos dejar de sumar cada partido. Ahora nos viene un calendario duro y tenemos la obligación de dar la talla.

¿Qué tal con Ranko Popovic?

Muy bien. La plantilla está muy contenta. Estamos asimilando paso a paso lo que nos pide y creo que vamos a ir a más en poco tiempo.

Su propuesta, de dominio del balón y control, a jugadores como usted les beneficia mucho.

Antes, con el anterior entrenador, jugábamos más directo, con menos toque. Pero también hicimos buenos partidos y ganamos de ese modo. No cabe duda de que, con el nuevo sistema, el equipo se está encontrando más a gusto. Con el balón, creamos más peligro porque nuestros delanteros tienen mucha pólvora. Solo nos falta más continuidad, no tener tantos altibajos durante el partido.

Los centrocampistas han crecido.

Antes había desplazamientos de balón de muchos más metros. Ahora estamos todos más cercanos, hacemos más pases y menos arriesgados. Eso hace que la participación de la zona de medios sea más constante e importante para crear las ocasiones. Es evidente. Creo que todo el equipo lo agradece, no solo los centrocampistas.

El último día de Muñoz, en Soria, usted fue suplente. Se abrió un debate en el que se intentó razonar que no servía para aquel Zaragoza de juego directo. El cambio de técnico ha evitado su ostracismo.

Yo lo viví mucho más tranquilo de lo que se pudo entender fuera del vestuario. El año es muy largo y, en ese momento, el míster creyó que tenía que jugar otro compañero. Todos trabajamos para jugar. Yo ya era consciente de que esa situación podía darse hace tiempo. Pero, insisto, estoy tranquilo con mi juego, con lo que yo hago.

El gol sigue siendo su gran asignatura pendiente. Un medio creativo ha de tener más llegada al área con peligro, más presencia ofensiva. Si no, parece incompleto.

A todo el mundo le gusta meter goles. Hablábamos antes del que metí con el Mirandés al Castilla. Sé que es una de las cosas que debo mejorar porque, un jugador que marca goles, tiene un valor mucho más alto para un equipo. Estoy jugando más atrás de lo habitual y eso se nota. Pero sé que debo llegar más cerca del área e intentar el disparo. Hasta ahora, siempre estoy intentando dar los pases a los compañeros, pero eso algún día cambiará. Mejoraré en este aspecto.

En el apartado defensivo, ha crecido este año como nunca.

A mí me gusta tener el balón, que mi equipo maneje el control del partido. Soy de los que disfrutan tocando la pelota. Pero, si toca defender, nadie puede echarme en cara nunca que no corra hacia atrás. Siempre ayudo, no me siento incómodo chocando, apretando y robando balones a los rivales. Si hay que hacer una falta táctica, la hago. Llevo vistas ya 8 amarillas. Tengo que aprender a que no se me vean tanto los derribos.

Lleva cinco meses en Zaragoza. ¿Cómo se siente?

Sabía que venía a un equipo grande, a un sitio muy exigente donde la afición ha vivido cosas fantásticas. Y me siento a gusto. Para crecer, que no haya espacio para el relajo y que la presión sea constante, es algo bueno.

El domingo, buena parte de la afición aplaudió de pie su retirada.

Cuando ves esos aplausos de tu gente, es algo muy gratificante. Creo que la afición está contenta con el juego que el equipo hace a ratos. Y también porque ve el compromiso del grupo con este club.

Si se logra el ascenso en junio, ¿cabe su continuidad aquí?

No lo sé. No pienso en eso porque no depende de mí. Ojalá se dé esa situación y el Zaragoza suba a Primera. Y, si es así, el Athletic y el Zaragoza ya verán lo que es mejor.

Etiquetas