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Ana Rouzaut: "La ciencia que se hace en España es excelente"

La investigadora navarra, de 44 años, participó en Zaragoza en una Jornada de Investigación Biomédica organizada por la Universidad de Navarra.

Rouzaut, fotografiada en el hotel Palafox de Zaragoza
Ana Rouzaut: "La ciencia que se hace en España es excelente"
Asier Alcorta

Habló en Zaragoza sobre ‘domar al cáncer’. ¿Se siente como Ángel Cristo frente a la enfermedad?

No, porque él trabajaba enfrente de los leones en solitario y nosotros somos un equipo enorme: médicos, farmacéuticos, biólogos... Si no hay trabajo en equipo, sería imposible combatir el cáncer.

Y ¿qué látigos están utilizando en su tratamiento?

Ahora mismo hay látigos importantes: los anticuerpos, los fármacos e incluso las propias células del sistema inmune reestimuladas: uno las saca, las estimula fuera y las mete activadas.

Habla de doma, pero ¿se podrá hablar pronto de curación?

Es lo que todos esperamos. Estamos en una buena línea y la inmunoterapia es la herramienta número 1 en la lucha contra el cáncer hoy, en combinación siempre con quimioterapia y radioterapia. Estamos dando buenos pasos, pero cada cáncer es un cáncer.

Tres personas muy queridas han sufrido este año, en distintos grados, el latigazo del cáncer. ¿No les estamos dando falsas esperanzas?

En absoluto. Es ahora mismo la línea de investigación prioritaria. Pero, depende del tipo de tumor, unos enfermos están con quimio, otros con radio, otros con cirugía y otros con inmunoterapia. Pero hay muchas esperanzas. Y es bueno que los grandes organismos estén financiando ahora mismo investigación sobre inmunoterapia.

¿Qué efecto tiene la inmunoterapia en los pacientes?

Potenciar lo que tienes dentro. El cáncer es una especie de contraespía que llega a tu cuerpo, se disfraza y las células del sistema inmune no lo reconocen. La inmunoterapia hace que el sistema inmune se despierte, reconozca el cáncer como algo malo y lo ataque. Estimula tus propias defensas.

Y ¿es aplicable a todos los pacientes?

No, depende. Tu tumor tiene que ser capaz de despertar al sistema inmune y hay tumores que son tan buenos, o tan malos, que consiguen evadirlo.

Usted estudia el viaje de las células por el cuerpo. ¿Cómo dar el ‘stop’ a las malas?

Estudio más bien cómo dar el ‘go’, el pase, a las buenas, y cómo dirigirlas al lugar adecuado. Porque las malas las despistan para que pasen por al lado y no las vean. Por eso estudio la entrada y también la salida desde el tumor hacia otros órganos, porque el tumor es como un centro que recluta a nuevos soldados para atacar.

Lo que estudia como bióloga, ¿lo aplican luego médicos?

Yo lo que hago es optimizar. Por ejemplo, ellos me hablan de un problema, quieren que lleguen las células del sistema inmune a un paciente pero no lo hacen en suficiente cantidad. Entonces, yo estudio ese tránsito y les digo: tienes que abrir esta puerta molecular y esta otra. Y, junto a las compañías farmacéuticas, se diseñan fármacos y terapias para que se pongan en práctica en los hospitales.

Usted estudió oncología en Estados Unidos.

Hice el postdoctorado en un laboratorio oncológico, sí.

¿Por qué se fue hasta allí? ¿Saben más que nosotros?

No, porque el sistema español exige hoy para trabajar exponerse a maneras de trabajar distintas. Pero la ciencia que se hace en España es excelente.

También es profesora de bioquímica. ¿Tiene química con los alumnos?

Creo que sí. Una investigación cerrada en uno mismo es muy pobre. Uno siempre se enriquece y aprende de los alumnos.

También da lecciones de genética. ¿Qué hacer para luchar contra una mala genética?

Entrenarse mucho para cambiarla. Nada más.

¿Qué le resulta a usted terapéutico?

Subir el monte, hacer deporte y hablar con los amigos. Y también la música de Sheryl Crow.

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