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Aragón

Andaluz devuelve la esperanza vocacional a la Diócesis

El joven de 25 años y natural de Ucero ha sido ordenado diácono este lunes.

Pedro L. Andaluz Andrés junto al obispo de la Diócesis de Osma-Soria
Andaluz devuelve la esperanza vocacional a la Diócesis
A. Hernando

El joven de 25 años y natural de Ucero, Pedro L. Andaluz Andrés ha sido ordenado diácono este lunes, a las 17.00 horas en la concatedral de San Pedro de Soria, después de años de sequía vocacional en la Diócesis Osma-Soria, desde que en 2006 se ordenara el último sacerdote, Rubén Tejedor Montón, actualmente formador del seminario.

Durante años, además, ha sido el único llamado a seguir este camino, evidenciando la falta de vocaciones en la provincia, aunque según explica ahora este joven "hasta el año pasado he sido el único, pero ahora hay algún relevo, un seminarista está haciendo la pastoral en San Esteban y otros dos están estudiando".

Pedro Luis nació el 2 de octubre de 1989 en Soria y es hijo de Pedro y María del Pilar, naturales de Osma y Ucero, respectivamente, localidad esta última donde vivió el joven. Cursó los estudios de primaria en el Colegio público Manuel Ruiz Zorrilla de El Burgo de Osma. Comenzó los estudios de ESO en el Instituto Santa Catalina de El Burgo de Osma hasta que entró al seminario en el año 2003 para continuar con los estudios de Secundaria. En 2009 comenzó los estudios eclesiásticos en la Facultad de Teología del Norte de España, cuya sede está en Burgos. En 2014 obtuvo el Bachiller en Teología. Durante el período en el Seminario Mayor hizo su experiencia pastoral en la parroquia de Santa Bárbara de Soria, bajo la guía de su párroco, Manuel Peñalba Zayas.

Pedro L. se mostraba nervioso ante esta nueva etapa "que supone un cambio bastante importante, ya que es acercarte más a aquello por lo que te has estado preparando", reconoció, explicando que tras el diaconado le quedarán las etapas del prebisterado y posteriormente la ordenación episcopal, para lo que debe pasar un periodo mínimo de seis meses.

"Uno sigue siendo el mismo, pero ya no es lo mismo, porque ya ordenado es ministro de Dios y tiene que ser de verdad un servidor, vivir eso que se espera de él, como testigo de Dios fiel", aseguró Andaluz haciendo un paralelismo con un noviazgo en el que "hay momentos de todo", pero afirmando que "si no hay momentos duros no se puede afianzar esta fidelidad, de los momentos duros se sale fortalecido".

Junto a él, ha estado su familia y amigos, rememorando cuando comunicó a su familia el camino pastoral, que le apoyaron con un "tú estudia y vas viendo", aunque ahora le dicen "poco", explicó, ya que cree que están "tan ilusionados o más" que él. "Siempre me han aceptado y apoyado la decisión que he tomado", afirmó.

En cuanto a sus amigos, Andaluz cree que "se lo podían esperar", explicó, aunque reconoció que "en el seminario menor no lo tenía claro" pero sus amigos "se habían hecho esa idea". "Cuando pasé al seminario mayor ya sabía que era mi vocación", aseguró.

Ahora cuenta con el apoyo de todos, porque saben que lleva años preparándose. "Yo les veo muy ilusionados y para mí ver a la gente que quiero tanto contenta e ilusionada me hace tener aún más ilusión", afirmó, a la vez que explicó que el destino que ocupe tras la ordenación no es importante. "Lo que tenemos que hacer es obedecer, donde sea", aseguró.

Ahora su objetivo es "llevar la esperanza donde haga falta", mientras comentó cómo la gente se cuestionará que un joven de 25 años decida consagrar su vida a Dios para siempre y cómo en estos momentos de crisis deben tener por delante el reto de "poner esperanza y luz" a la gente que lo está pasando mal.

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