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Las obras para poner en riego 952 hectáreas de truferas en Sarrión arrancan a primeros de 2015

Las obras, que correrán a cargo de Tragsa, costarán 18 millones de euros y la DGA pagará el 75% de la inversión.

El consejero Arturo Aliaga, en el centro, con la presidenta de la DPT, Carmen Pobo, en Fitruf
Las obras para poner en riego 952 hectáreas de truferas en Sarrión arrancan a primeros de 2015
A. García/bykofot

Las obras para regar 952 hectáreas de Sarrión destinadas a la truficultura empezarán en el primer trimestre de 2015 y se prolongarán durante tres años, según anunció ayer el consejero de Industria, Arturo Aliaga, durante la inauguración de la Feria Internacional de la Trufa (Fitruf). Los nuevos regadíos, largamente reivindicados por los truficultores para garantizar las cosechas del preciado hongo, costarán 18 millones de euros.

La financiación del regadío social de Sarrión se repartirá entre el 75% que aportará el Gobierno aragonés y el 25% que costearán los 159 propietarios implicados en el proyecto. Los truferos consideran que la garantía de riego acabará con las fuertes oscilaciones de las cosechas, expuestas ahora a las periódicas sequías. La ejecución de las obras correrá a cargo de la empresa pública Tragsa, que en las próximas semanas firmará un convenio con la DGA y los regantes para acometer el proyecto.

El presidente de la comunidad de regantes, Manuel Redón, consideró que, tras varios años de negociaciones, "todos los políticos" han alcanzado un acuerdo "definitivo" para sacar adelante la zona regable para la truficultura, que reforzará a Sarrión como principal centro productor europeo. Redón señaló que el regadío no estará operativo hasta principios de 2018.

Aliaga afirmó que la puesta en regadío de casi mil hectáreas para el desarrollo de la truficultura marcará el inicio de "una nueva era" para Sarrión porque estimulará su economía y generará empleo. Aliaga señaló que la redacción del proyecto ha sido un trabajo "complejo" por la accidentada orografía del municipio.

Por otro lado, el consejero explicó que la DGA ha solicitado al Gobierno central la cesión del centro experimental de cultivos energéticos construido en Platea dentro del Plan de Actuación Específico para Teruel para convertirlo en una sede del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón para el sector agropecuario y ganadero. Entre los campos de trabajo, figurarán el porcino, el queso, el azafrán o la trufa. El edificio, que costó 2,4 millones de euros, no llegó a estrenarse.

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