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Sánchez propone cuatro grandes pactos para «hacer frente a los retos de futuro»

Constitución: reforma federal para asegurar el bienestar y aclarar las competencias de las autonomías. Energía: una nueva política para disminuir el déficit energético y abaratar el coste a las empresas. Educación y pobreza: acabar con la pobreza infantil y apostar por la equidad y la excelencia educativas

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención de ayer en Zaragoza.
Sánchez propone cuatro grandes pactos para «hacer frente a los retos de futuro»
Guillermo Mestre

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, reiteró ayer su oferta a todas las formaciones para alcanzar cuatro grandes pactos para afrontar los retos de futuro: reforma constitucional, educación, nueva política energética y lucha contra la pobreza infantil. El líder socialista abogó, "en la tierra de Joaquín Costa", por la regeneración y la modernización de la política con un "cambio seguro, como el que representa el PSOE, frente al inmovilismo del PP y el rupturismo de Podemos", y cifró "en 600.000 nuevos empleos los que podrían lograrse en el sector industrial" si se mejorara su financiación y la investigación.

Sánchez dijo ayer en Zaragoza, en un encuentro organizado por HERALDO, que "los socialistas siempre han sido el motor de los cambios en España". En este sentido, consideró que "hay que afrontar una nueva etapa y dar soluciones a un triple desafío: renovación política, compromiso social y alternativa económica". Y añadió: "Nada se puede construir desde el desencanto y el pesimismo". A lo largo de su intervención, el dirigente del PSOE hizo especial hincapié en la propuesta de su partido para reformar la Constitución.

El objetivo, dijo, es "incorporar al pacto constitucional a los jóvenes que no participaron en el proceso de 1978". "Estamos orgullosos -enfatizó- de la Carta Magna y de este periodo de España, pero es necesario renovar los consensos". Para lograrlo, Sánchez planteó "introducir mecanismos que protejan el estado del bienestar; avanzar hacia el sistema federal partiendo del modelo autonómico; y establecer reglas claras para fijar las competencias de cada uno y dotar a las comunidades de recursos para ejercerlas".

Aunque no entró en matices y evitó referirse al desafío soberanista catalán, Pedro Sánchez explicó que la reforma en este apartado debe servir para "constitucionalizar los recursos y los derechos de las autonomías, dotarlas de representación (convertir el Senado en cámara territorial) y reconocer los hechos diferenciales". Con una advertencia: "El derecho a la diferencia no puede convertirse en una diferencia de derechos".

Previamente, el líder socialista apuntó varias medidas para intentar frenar la corrupción y lograr la regeneración política. Entre ellas citó la reforma de los partidos, la reconversión de las instituciones, aumentar la persecución y el castigo para los corruptos, ampliar las incompatibilidades, más controles en los concursos públicos y dotar de mayores recursos al Ministerio de Justicia.

Sánchez propuso que sea la Audiencia Nacional la que se haga cargo de todos los casos de corrupción y de que los implicados respondan con sus bienes, incluyendo los que estén a nombre de terceros. Tras abogar por democratizar los órganos constitucionales para evitar la colonización de los partidos (Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, RTVE, Banco de España, Tribunal de Cuentas...), apuntó a la necesidad de cambios en la financiación de las formaciones y establecer la obligatoriedad de hacer públicas sus cuentas y los bienes de todos los cargos públicos.

Para modernizar la economía, Sánchez consideró imprescindible solucionar con urgencia los problemas de endeudamiento de las empresas y de las familias y la precarización del mercado laboral. A su juicio, "hay que aumentar el tamaño y el número de las empresas para lograr más competitividad y más puestos de trabajo". En este sentido, Sánchez calificó de urgente reformar la FP y la actual política energética del PP para abaratar el coste a las empresas, "además de dotarlas con mejor financiación y más recursos destinados a la investigación".

También se mostró partidario de una reforma fiscal y de un Estatuto de los Trabajadores que "responda a los nuevos retos". Y concluyó diciendo que "no es un problema de falta de recursos, ideas o soluciones, lo que le falta a España es voluntad política para afrontar sus desafíos".

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