Aragón

Ocho lugares de setas en Aragón

La Comunidad es una de las más ricas en especies micológicas gracias a su diversidad geográfica.

Ocho lugares de setas en Aragón
Pedro Arellano

Con el otoño y las lluvias, surgen en las tres provincias aragonesas cientos de especies de setas a cada cual más peculiar. La infinidad de variedades y posibilidades que ofrecen estos hongos hacen las delicias de los aficionados y expertos a la micología. La mayoría de las zonas donde más abundan estos ejemplares están reguladas y su recogida requiere de unos conocimientos.

Parque Natural del Moncayo

La zona del Moncayo, en la provincia de Zaragoza, es uno de los paraísos para los amantes de la micología. La Asociación San Martín del Moncayo tiene catalogadas en esta zona unas 500 variedades diferentes de hongos. La condiciones climáticas de la zona, que aportan mucha humedad, así como las especies vegetales que crecen en las diferentes altitudes hacen que puedan encontrarse diversidad de especies. Desde la venenosa amanita phalloides, responsable del mayor número de muertes por intoxicación por consumo de setas hasta el gymnopilus spectabilis, el conocido como el hongo de la risa, pasando por diferentes tipos de boletus.

Valle de Hecho

El valle de Hecho cuenta con innumerables zonas y rutas donde disfrutar del inmenso valor micológico del Pirineo. Zonas como la del Gabardito o la Selva de Oza, en el paraíso de los valles Occidentales, son muy recomendables. En estos lugares, los abundantes bosques de pinos y hayedos permiten albergar todo tipo de especies. Desde los usones y las setas de prado o de carrerilla en primavera a los fongos, los rebichuelos o las setas de pino. 

Sierra de Albarracín

El coto de la Sierra de Albarracín aspira a ser el mayor de la provincia de Teruel con unas 65.000 hectáreas para recoger setas. Será porque esta zona de los Montes Universales reúne las condiciones adecuadas para la aparición de hongos como los marzuelos, las Sanjuaneras, las setas de San Jorge, las colmenillas o las setas de cardo. Reúnen las condiciones adecuadas como la altitud de los montes, las bajas temperaturas y la humedad de los mismos. También se pueden encontrar otras especies muy deseadas como la tuber melanosporum, más conocida como la trufa.

Cinco Villas

El museo micológico de Isuerre es una clara muestra del valor y la tradición micológica de la comarca de las Cinco Villas. Luesia, Biel, Longás...todas son poblaciones ricas en setas. Por ello, las asociaciones e instituciones han habilitado varios recorridos. Uno siguiendo el río Arba y otro hacia Puy Moné. En los montes de las Cinco Villas se pueden encontrar diversidad de variedades de boletus, amanitas, clitocybes, lactarius deliciosus, tricholomas, amanitas. Se trata de una zona muy recomendable, no solo por la riqueza micológica sino por su museo, uno de los pocos en Aragón dedicados a esta ciencia.

Valle de Tena

En la comarca de Álto Gállego, hay también una riqueza natural que esconde infinidad de retales de setas. En las localidades de Tella-Sin, Tramacastilla de Tena y en general en todo el valle hay decenas de recorridos por los que adentrarse en el conocimiento de la setas. El valle de Tena es rico en bosques de hayas y por lo tanto se pueden encontrar, además de otras muchas, especies como las amanitas, los boletus, los cantharellus, o las russulas entre otras muchas.

Sierra de Gúdar-Javalambre

Lugares como Mosqueruela o Nogueruelas, en la turolense sierra de Gúdar-Javalambre, también cuentan con un gran número de recorridos para encontrar setas. Este otoño, además, las intensas tormentas han hecho que aparezcan muchan más. De esa forma, las comarcas del Maestrazgo y Gúdar-Javalambre pasan por una de las mejores campañas micológicas de los últimos años. Según algunos expertos,  más de dos mil buscadores de setas recorren a diario estos montes. La mayoría de ellos van en busca del lactarius deliciosus, más conocido como rebollón.

Jacetania

La comarca de la Jacetania cuenta con decenas de alternativas en la búsqueda de setas. Uno de los puntos más destacados es el de los pinares del monte Oroel en Jaca. Es una de las zonas más frecuentadas en la búsqueda del tradicional rebollón. Una de las setas más consumidas en Aragón. En este monte también podemos encontrar otras especies frecuentes como las amanitas, los boletus o las fonguetas. También otras especies venenosas como el tricholoma tigrium o el coprinus comatus, más conocido como hongo de la tinta. Otras de las mejores zonas para los amantes de la micología son el valle de Ansó, la zona de Fago, Aragües del Puerto, el valle de la Garcipollera o los alrededores de Canfranc.

Maestrazgo y Cuencas Mineras

Otra de las zonas rica en setas en Teruel es la del Maestrazgo y las Cuencas Mineras. Algunas localidades como Cantavieja o Villarluengo celebran jornadas micológicas y por la zona se pueden encontrar especies como las macrolepiotas, los bujardoneslas, las colmenillas o el aguaricus. Sin olvidar la codiciada trufa.

Etiquetas