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Aragón

La población rumana en Aragón desciende hasta niveles anteriores a la crisis

Según el avance del último censo, hasta 14.000 rumanos han dejado de aparecer en los registros de la Comunidad.

El éxodo de los inmigrantes residentes en Aragón parece haber llegado también a uno de los colectivos que más se había arraigado en la sociedad aragonesa. El número de rumanos residentes en Aragón descendió entre 2013 y 2014 de forma drástica en más de 14.000 personas, según adelantan los datos del padrón continuo ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística.

Así, según estos datos, a comienzos de este año estaban registrados 53.429 personas de nacionalidad rumana en la Comunidad, muy por debajo del pico de 67.800 residentes que se cifró en 2012, lo que devuelve a la colonia rumana a niveles previos a la crisis, como 2008, cuando residían en territorio aragonés unas 57.000 personas procedentes del país centroeuropeo.

Por provincias, Zaragoza es la que más ha notado la bajada de esta nacionalidad, rebajando su número de residentes en más de un 20% hasta situarse en los 38.938, mientras que en Huesca y Teruel la población rumana, si bien ha descendido, se ha mantenido en unas cifras estables que rondan los 8.000 y 6.000 residentes respectivamente.

“Hay mucha gente que se está marchando a Alemania o Inglaterra en busca de nuevas posibilidades de empleo”, explica Daniela Venter, presidenta de la Asociación de Rumanos Carpática, quien señala que volver a Rumanía no es una opción aún contemplada para muchos de sus compatriotas debido a que las condiciones laborales siguen siendo muy precarias en su país de origen.

A pesar de esto, la comunidad rumana sigue siendo con diferencia la más prolífica de todas las poblaciones extranjeras que habitan en la Comunidad, y según advierten algunos de sus compatriotas, este descenso tan drástico se puede deber a la itinerancia propia del colectivo y la marcha de los últimos ciudadanos rumanos que llegaron. “Los rumanos que llevamos casi una década o más en Aragón seguimos la inmensa mayoría aquí” señala Ángela Otea, rumana asentada en Zaragoza que hace unos años unió lazos entre su tierra y Aragón fundando la Asociación Rumanía Intercultural.

Y es que, si bien la comunidad rumana lleva asentándose con gran arraigo en Aragón desde principios de siglo -solo entre 2003 y 2006 su población se triplicó hasta alcanzar los 30.000 residentes- fue a partir de 2007, con la entrada del país en la Unión Europea, y el reclamo del empleo de la construcción en España, cuando se produjo la segunda gran oleada de rumanos que llegaron a tierras aragonesas.El paro en España y el fin de las restricciones facilitan la movilidad

No obstante, la entrada de Rumanía en el club europeo no estuvo exenta de polémica. Su inclusión en la Unión se vio lastrada por una moratoria de 7 años que impedía que sus nacionales pudieran disfrutar del derecho a la libre circulación de trabajadores, una opción a la que el ejecutivo de Zapatero renunció en 2009 para después volverla a incluir en 2011 debido al aumento del paro en España. Desde entonces, y hasta el pasado 1 de enero, momento en el que se levantaron las restricciones, los ciudadanos rumanos debían contar con un permiso de trabajo para ser contratados por cuenta ajena.

Pese a esto, el número de rumanos en la Comunidad ha seguido en aumento hasta el presente 2014 gracias al arraigo de las familias. No en vano, según los datos del padrón continuo la población rumana menor de 15 años se ha mantenido estable, y es solo en la franja entre 16 y 45 años, y especialmente en los hombres (hasta 8.000 han desaparecido de los registros) donde se nota la fuga del colectivo, azotada en los últimos años hasta por un 40% de paro, el doble del que se da entre los trabajadores nacionales. “Yo creo que la mayoría de los rumanos que estamos en Aragón haremos todo lo posible por quedarnos mientras nos sea posible”, comenta Venter, señalando que la gran mayoría de residentes ya está ampliamente asentada en la Comunidad, teniendo muchos de ellos niños que apenas conocen otra realidad que la española.

Rumanía, que aún no tiene en funcionamiento el euro, fue uno de los países de la Unión que más creció en términos macroeconómicos en 2013 y cuenta en la actualidad con una tasa de paro del 7,4%, aunque, eso sí, también con un salario mínimo que apenas supera los 200 euros mensuales.

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