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Aragón

Diez lugares para contemplar al caer la noche

La iluminación de algunos pueblos aragoneses hacen que parezcan extraídos de un cuento.

El Parque Grande Jose Antonio Labordeta en Zaragoza
Diez lugares para contemplar al caer la noche
Juane DC

Hay pueblos, plazas o paisajes en Aragón que por la noche adquieren una belleza singular y parecen extraídos de un cuento. Esa belleza depende, en muchos casos, de la iluminación con la que estén decorados. Éstos son algunos de los mejores:

Alquézar

Una de las más espectaculares villas medievales de todo Aragón esconde, al caer la noche, grandes secretos inapreciables en las horas de sol. Situada sobre el cañón del río Vero, Alquézar, cuenta con un enorme patrimonio histórico entre el que destaca la Colegiata, antigua fortaleza de la villa. En este entorno, declarado Conjunto Histórico Artístico, la luz anaranjada ilumina de noche la majestuosidad de sus construcciones en piedra, sus estrechas calles y su puerta aporticada transportándote a la mismísima Edad Media. 

El Pilar

La Basílica del Pilar es, además de uno de los santuarios más importantes del mundo católico, uno de los elementos arquitectónicos más majestuosos de todo Aragón. Sus torres, con una altura de 92 metros, se alzan frente al río Ebro y el puente de Piedra creando un conjunto paisajístico de enorme valor que se acentúa si cabe en la noche. La iluminación del templo hace que se refleje en las aguas del río, al igual que las luces de la noria, cuando la hubo. 

Albarracín

Su distinción como uno de los pueblos más bonitos de España también podría extenderse a las horas de oscuridad. Este municipio turolense, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1961, conserva la esencia por la noche, a 1.171 metros de altitud y con sus características calles estrechas y empinadas. El camino que hacen las murallas está iluminado hasta el castillo del Andador. El color rojizo de sus casas se potencia con la luz anaranjada y la belleza de este municipio con el frío del invierno. 

La Ciudadela

La Ciudadela de Jaca, una de las fortalezas más singulares de todo Aragón, cuenta con una iluminación nocturna que la hace fascinante. Algunas de las características de su entorno paisajístico como el pico Collarada se acentúan con la luna y gracias a la buena conservación de la fortificación, construida a finales del siglo XVI, espacios como el patio de armas o la entrada pueden verse en todo su esplendor. Tal es su encanto por la noche que suelen hacer actividades de lectura nocturnas. 

Parque Grande

Desde su construcción, en 1928, este parque se ha convertido en uno de los más bellos de toda la ciudad de Zaragoza. El Parque Grande José Antonio Labordeta se ilumina cuando llega la noche resaltando sus elementos más característicos como la escalinata, el monumento al rey Alfonso I El Batallador, el Quiosco de la Música o sus sucesivas fuentes ornamentales. La fuente de la Princesa, conocida como de Neptuno, fue la primera fuente monumental de la ciudad. Es una de los pulmones de Zaragoza con 409.000 metros cuadrados de superficie.

Teruel

Como no podía ser de otra manera, en la ciudad de los amantes el romanticismo lo invade todo al caer la noche. Aprovechando la oscuridad del cielo, Teruel se viste de gala y realza su Patrimonio Mudéjar con la iluminación de las torres de El Salvador y San Martín. De esa manera, ha sabido potenciar sus puntos claves con luces innovadoras como es el caso de las lámparas leds de la plaza del Torico o los focos que engrandecen el Acueducto de los Arcos. Pero no se puede concluir el paseo por la noche turolense sin caminar antes por su escalinata compuesta por 140 escalones y un desnivel de 17 metros.

Sos del Rey Católico

Sus calles y casas de piedra, y la belleza del conjunto de este municipio de las Cinco Villas hicieron que fuera declarado Conjunto Histórico Artístico. Sus calles conducen al castillo del monarca aragonés Fernando el Católico, a unos kilómetros de la población. Contemplar esta villa desde la tímida luz de los faroles anaranjados es toda una experiencia gracias a las numerosas muestras de patrimonio histórico que contiene como su iglesia parroquial dedicada a San Esteban o la ermita de Santa Lucía.

Plaza Mayor de Alcañiz

Uno de los centros monumentales de Alcañiz es su plaza Mayor. En este espacio se encuentran los edificios monumentales del Ayuntamiento y la Lonja. Esta última comunica con la plaza por un pórtico bajo el que se encuentra una galería de arcos de medio punto. Con la iluminación nocturna, estos elementos arquitectónicos adquieren un tono singular que aumenta si cabe la belleza de este enclave. Para las fiestas de la localidad, la plaza se adorna especialmente con luces decorativas y frente a ella se llevan a cabo sesiones de baile y canto de jota. Una unión perfecta entre la tradición monumental y la cultural. 

Castillo de Monzón

El castillo templario de Monzón por la noche es uno de los más conmovedores de todo Aragón. La iluminación de la fortaleza destaca sobre un alto rocoso bajo el que se encuentra el municipio oscense. Este lugar fue en su día morada de El Cid durante un tiempo y en ella se custodió durante años su espada. Por todo ello, el Ayuntamiento quiere que este núcleo histórico sea declarado Patrimonio de la Humanidad.

Cantavieja

La localidad de Cantavieja, en el Maestrazgo, se convierte en uno de los lugares con más encanto de Aragón al caer la noche. El municipio se encuentra situado sobre un prominente cerro al que rodea una oscuridad absoluta. Solo hay que alejarse un poco de sus calles empedradas y asomarse por uno de sus balcones para contemplar la profundidad de esa negrura. Como si estuviera sacado de un cuento, las calles de Cantavieja tienen una iluminación tenue que resalta el valor histórico de sus edificios como es la Casa Consistorial, del siglo XIII.

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