Aragón

Cientos de aragoneses pagan tasas por tener una bicicleta

Los vecinos de Gelsa, Sádaba o Mallén tienen que pagar menos de 6 euros al año por sus bicis.

Gelsa todavía ofrece a sus vecinos matrículas para las bicicletas
Cientos de aragoneses pagan tasas por tener una bicicleta

No contaminan, no producen atascos pero en ciertos lugares tienen que pagar por circular. Algunas localidades aragonesas cobran a sus vecinos por ser propietarios de una bicicleta, una medida que desde los ayuntamientos se reconoce como recaudatoria, aunque las tarifas no sobrepasan los seis euros anuales.

Gelsa tenía empadronadas a 1.135 personas en 2013. De ellas, 259 pagan los 1,35 euros al año de la tasa de rodaje de bicicletas, aunque en el Ayuntamiento apuntan que todos tienen alguna. "En el pueblo no hay cuestas y todo el mundo va en bici", subrayan. 413 de estos vehículos llevan su matrícula, comprada en el consistorio por cuatro euros, y el resto, no, ya que no se multa a quienes no pagan.

Sin embargo, este "impuesto de siempre", como lo denominan, sirvió para recaudar 557 euros este año. "Es poco más de un euro, no es una cantidad importante, aunque tres o cuatro personas al año vienen a decir que no usan la bici y que se les dé de baja", apuntan.

En Sádaba, la tasa asciende a 2,75 euros al año. Aquí las matrículas son casi exclusivas de las bicicletas con más aguante, porque hace décadas que no se instalan nuevas y en el Ayuntamiento no quedan. "Ya nadie viene a matricular", afirman fuentes del consistorio. "Son ordenanzas antiguas, de hace 40 o 50 años. Antes los alguaciles eran más rigurosos, pero hace más de 25 años que nadie lo exige".

A pesar de ello, todavía unos 60 vecinos siguen pagando el tributo. La cantidad que se recoge "no sirve ni para pagar los cabezudos de las fiestas", y cada año va a menos, porque de vez en cuando alguien se da de baja. Para ello, solo tienen que acudir al Ayuntamiento y solicitarlo. "Suele ser cuando muere alguien y los hijos lo piden". Si se mantiene, es por inercia y porque "en los pueblos pequeños, de alguna parte hay que sacar el dinero", explican.

Si son pocos los inscritos en Sádaba, menos todavía en Mallén, donde este año solo 29 personas han pagado por sus bicicletas. La ordenanza que se aplica a las bicicletas, la tasa por rodaje y arrastre de vehículos, también grava a los remolques. Estos, explican desde el consistorio, "sí que se se pueden controlar con el registro de Tráfico, pero en el caso de las bicis es más difícil". Los malleneros que continúan con los pagos de 5,16 euros al año tienen entre 30 y 60 años, aunque también circulan sin chapa que los acredite.

La dificultad en el cobro ha hecho que otras localidades se den por vencidas. Los municipios turolenses de Seno y Castellote suprimieron la tasa y otros, como Mezquita de Jarque lo mantienen, aunque no lo recaudan. "Es difícil de cobrar y caduco", aseguran en el consistorio. La ordenanza municipal se modificó a finales de 2013 y "fue un error" no suprimirlo.

La tasa existe, aunque nadie la pague ni se le reclame desde hace más de un lustro. "No se recaudaba casi nada y había que elaborar un padrón, que era complicado porque había que pensar si se cobraba a los veraneantes o no". Al final, todos se libran de abonarla con una medida. "La bici es un deporte y no hay que tasarlo sino incentivarlo", apuntan.

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