Despliega el menú
Aragón

Cuatro tramos de río aragoneses todavía superan los límites legales de plaguicidas

La incidencia de estos contaminantes agrarios es muy inferior a la de los vertidos industriales, pero continúan siendo un problema ambiental aguas abajo de los grandes sistemas de regadío.

Las reclamaciones son por las pérdidas que provocaron las avenidas del Ebro del año pasado
Las reclamaciones son por las pérdidas que provocaron las avenidas del Ebro del año pasado

Los plaguicidas utilizados en la agricultura todavía son un problema ambiental en varios ríos y barrancos aragoneses. Según el último informe anual de la Confederación –el de 2013–, cuatro de los cinco puntos de la cuenca del Ebro en los que el año pasado se superaron los límites legales de herbicidas e insecticidas corresponden a cauces de la Comunidad. Además, en otras cuatro zonas de Zaragoza y Huesca se midieron niveles de esas sustancias tóxicas que, aun estando dentro de lo permitido, se consideran elevados.

Todos esos puntos están situados aguas abajo de grandes sistemas de regadío como Bardenas, Riegos del Alto Aragón o el canal de Aragón de Cataluña, ya que los plaguicidas llegan a los cauces a través de los retornos de los riegos –se aplican en los cultivos y luego el agua los arrastra hasta los ríos–. Por eso a este tipo de polución se le llama contaminación difusa: no procede de una industria, una población o un granja concreta e identificable, sino de las miles de hectáreas agrícolas situadas aguas arriba del punto en el que se detecta.

El jefe del área de Calidad de las Aguas de la CHE, Javier San Román, reconoce que los herbicidas y los plaguicidas siguen siendo un problema, pero destaca que está concentrado en esas áreas concretas y que el 90% de las muestras de agua analizadas por la Confederación en 2013 presentaban niveles de esas sustancias inferiores al límite de cuantificación de los aparatos. Además, este experto recuerda que los plaguicidas son fáciles de eliminar mediante un tratamiento de potabilización, por lo que no afectan a los abastecimiento. «El riesgo es para la flora y la fauna», indica.

Efectivamente, la incidencia de los plaguicidas es muy inferior a la de los vertidos industriales. En 2012, último año del que se tienen datos completos, la CHE detectó en toda la cuenca del Ebro 32 tramos de río en mal estado químico: 25 de ellos por contaminantes de origen industrial y 7 por herbicidas o insecticidas agrarios. No obstante, el propio San Román subraya que hay que reducir esos impactos. «Los agricultores en general, y los regantes en especial, están concienciados con este problema –sostiene este técnico–, pero es verdad que hay que seguir extendiendo las buenas prácticas en el uso de plaguicidas porque todavía tenemos que mejorar».

Los niveles máximos de estas sustancias los fija la legislación europea basándose en las normas de calidad ambiental que exige la Directiva Marco del Agua –es decir, las concentraciones de cada contaminante que no deben superarse para proteger la salud y el medio ambiente–. Siguiendo esos criterios, el año pasado la Confederación estudió la presencia de plaguicidas en 23 puntos de muestreo situados en los tramos de río que recogen los retornos de riego de las zonas agrícolas.

En cada uno de esos puntos, la CHE hizo cinco análisis de agua en los meses de febrero, mayo, junio, julio y septiembre. En total, rastreó hasta 25 plaguicidas distintos, aunque algunos –los que tienen cada vez menos presencia– se muestrearon un única vez.

El 90% de los análisis ni los detecta

Los resultados obtenidos indican que solo en el 10% de las 2.489 tomas de agua analizadas se superó el límite de cuantificación de los aparatos. No obstante, se rebasaron los umbrales legales en cinco puntos de muestreo: el Arba de Luesia a su paso por Tauste –que recoge los riegos de Bardenas–; el barranco de Valcuerna en Candasnos, el Flumen en Sariñena y el Clamor Amarga en Zaidín –que reciben los retornos de Riegos del Alto Aragón–; y el Noguera Ribagorzana en Corbins (Lérida) –aguas abajo del canal de Aragón y Cataluña–.

Además, y en lo que afecta a Aragón, también se detectaron niveles elevados –aunque legales– de herbicidas o plaguicidas en el Jalón en Grisén –donde convergen los arrastres de los regadíos de esa cuenca– y en otros tres puntos situados en la zona baja de Riegos del Alto Aragón: el barranco de la Violada en Almudévar, el Alcanadre en Ontiñena y el Cinca en Fraga.

Los resultados de los informes anuales de la Confederación sobre plaguicidas suelen variar en función de si el ejercicio estudiado fue húmedo o seco –a mayor caudal en los ríos, más dilución de la contaminación–. No obstante, en toda la cuenca del Ebro el número de puntos muestreados que incumplieron los límites legales se mantiene bastante estable: en 2013 fueron cinco;en 2012, siete; en 2011, cinco;en 2010, tres;y en 2009, cinco.

Etiquetas