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Aragón
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Campoy promete que los recortes no traspasarán las líneas rojas del gasto social

El consejero de Hacienda asegura que «hay margen»
de ajuste con «una mejora en la gestión»
Dice que controlará el déficit y la oposición le pide un cambio en la política económica tras «el fracaso».

El consejero de Hacienda, Javier Campoy, en su primer Consejo de Gobierno, ayer
El consejero de Hacienda, Javier Campoy, en su primer Consejo de Gobierno, ayer

zaragoza. Hizo su primera declaración de intenciones ante las Cortes y asumió sus primeros compromisos: el plan de ajuste –obligatorio tras el abultado incumplimiento del déficit del Gobierno de Rudi– no incluirá recortes que traspasen «las líneas rojas» de los servicios públicos (sanidad, educación y servicios sociales). En una comparecencia en las Cortes solicitada por el PSOE apenas tres días después de tomar posesión y que se había registrado en 2011 para el exconsejero Mario Garcés, el nuevo responsable de Hacienda, Javier Campoy, no concretó dónde se centrará el recorte para compensar el desvío del déficit (del 1,3% al 2,06%), pero sí fijó las prioridades y se mostró convencido de que «existe margen» para ajustar –al menos cien millones– a través de «una mejora en la gestión» y la eficiencia.

El consejero dejó claro que el plan «será confeccionado en Aragón y por Aragón», aunque el Estado mantendrá un control férreo sobre las cuentas de la Comunidad. Y mantuvo el compromiso de cumplir el déficit como «una estrategia decidida», pese al elevado desfase entre ingresos y gastos (254 millones más de lo previsto) registrado en 2013. No obstante, admitió que el desajuste no era esperado y que se trata de «un dato transitorio» y «un inconveniente». También se marcó como reto «controlar el endeudamiento» porque supone «un lastre para el futuro» e insistió en que no subirá impuestos. Rechazó acudir al Fondo de Liquidez Autonómico y aseguró que en la negociación del sistema de financiación no renunciará a «nada».

Campoy también aclaró que ya se ha puesto en contacto con el Ministerio –las relaciones hasta ahora han sido muy tensas– y se mostró dispuesto a profundizar en la colaboración, de forma «decidida y sin matices». También tuvo palabras para su antecesor, José Luis Saz, del que destacó su labor y expresó su intención de darle «continuidad» (dimitió por su gestión del déficit). De hecho, en la misma línea que él, vendió que hay indicadores económicos «positivos y buenos» para Aragón.

Mano tendida a la oposición

Campoy tendió la mano a la oposición y les invitó a hacer propuestas constructivas para ayudarle. No obstante, el tono de las intervenciones de la oposición fue dispar. El portavoz del PSOE, Javier Sada, criticó con dureza que no fuera la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, la que compareciera para explicar la crisis de gobierno y le acusó de poner a Campoy de «parapeto» para «escabullirse». Reiteró que la política de Rudi «ha fracasado clamorosamente» y que «Aragón está peor». Abundó en que ha aplicado «recortes brutales» en sanidad, educación y servicios sociales y ha generado más paro, déficit y deuda, además de «someter a los aragoneses a más sufrimiento». Campoy no dudó en entrar a la confrontación directa con el PSOE –en un tono más propio de parlamentario que de consejero– y centrar sus réplicas en rebatirles y acusarles de que con su gobierno «sería peor». «Están más preocupados por la rentabilidad electoral que por los aragoneses», censuró.

Más diplomáticos se expresaron los representantes de CHA e IU. El portavoz nacionalista, José Luis Soro, le dio «un voto de confianza» y tres consejos: escuchar a la oposición cuando vaya al Consejo de Política Fiscal y Financiera o a negociar la financiación y el plan de ajuste; que piense en Aragón, no se conforme con estar en la media y «exprima»las posibilidades del Estatuto, y que cuando tome decisiones «piense en las personas y les ponga cara».

El diputado de IU Adolfo Barrena le recriminó que «no puede sostener que Aragón está mejor de lo que estaba, porque han empeorado todos los parámetros sociales». «Su modelo económico les ha llevado al fracaso», sentenció Barrena, que negó que no hayan subido los impuestos y cifró en 734 euros lo que cada aragonés tiene que pagar por intereses de la deuda.

Los partidos que sustentan la DGA, PP y PAR, le dieron su respaldo. El popular Antonio Torres acusó al PSOE de «llevar en su ADN el paro y el déficit». El portavoz del PAR, Alfredo Boné, instó a Campoy a «hacer piña» con el PAR, la oposición y la sociedad para el nuevo modelo de financiación autonómica.

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