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1 de cada 4 hogares no puede pagar imprevistos

El número de familias en esta circunstancia se ha duplicado desde el comienzo de la crisis. Las organizaciones caritativas suplen la falta de inmediatez de las ayudas gubernamentales.

Los comedores sociales atienden cada vez a más personas
Los comedores sociales atienden cada vez a más personas
JB

Lo que antes era un contratiempo ahora se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para una de cada cuatro familias aragonesas. En 2012, según los datos provisionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística, un 23.5% de los hogares de la comunidad no tenían capacidad para afrontar un gasto imprevisto. Esta circunstancia, que se muestra acorde con el número de familias que se han quedado sin ningún ingreso en el último año, se presenta cada vez más en estratos que antes estaban mejor capacitados para resistir posibles avatares económicos.

Así lo denuncian las organizaciones caritativas, como Cáritas, que en los últimos dos años han tenido que triplicar su capacidad de asistencia. "La ayuda parroquial -principal vía de distribución de Cáritas- se ha multiplicado debido a que ya no solo se atiende a población en riesgo de exclusión, sino que cada vez más gente acude a nosotros para aliviar o prevenir problemas económicos", explica Carmen Gil, responsable de intervención parroquial en Zaragoza, que señala también que se ha pasado de ayudar a individuos con problemas más o menos estructurales a familias completas.

Desde 2008, el número de familias con esta problemática se ha duplicado, afectando en la actualidad a más de 90.000 hogares en todo Aragón. Pese a lo que se pueda pensar, los gastos imprevistos a los que se enfrentan ahora todas estas familias son desembolsos que antes eran más o menos comunes para muchas de ellas, como el pago de los libros de texto de los hijos. "Hemos implementado los sistemas de donación de libros porque cada vez son más las familias que vienen a nosotros después de haber tenido que gastarse 200 o 300 euros en material escolar", comenta Carmen Gil. Y es que, pese a que muchas de estas familias son beneficiarias de becas escolares, la tardanza en la entrega de estas hace "imposible" que sean realmente efectivas. "Estamos desbordados porque intentamos ayudar a muchas familias necesitadas y, además, tenemos que servir de colchón de la administración durante el tiempo que tarda en aplicar sus ayudas".

Pese al aumento, Aragón sigue siendo una de las Comunidades donde las unidades familiares son más estables, estando un 17% por debajo de la media española en cuanto a familias con problemas para afrontar pagos. Donde no es así, y es algo que las organizaciones asistenciales quieren recalcar, es en las estadísticas que aluden a la dificultad de las familias para llegar a fin de mes. Según los últimos datos recogidos por el IASS, en Aragón un 34% de los hogares tienen cierta dificultad para llegar a fin de mes, un registro un 5% superior a la media española, y que dispara las alarmas al saber que en los años anteriores Aragón siempre había estado entre un 5 y un 10% por debajo de esta.

Los efectos de la crisis sobre la clase media aragonesa se han dejado notar también en las expectativas que tienen las familias de realizar al menos una escapada vacacional al año. Según las estadísticas del INE, en 2012 un 30% de los hogares de la comunidad no pudieron siquiera plantearse afrontar el gasto que supone pasar una semana de vacaciones, un número que se ha incrementado en casi un 13% con respecto al año anterior.

Aumentan las asistencias en el ámbito rural

Por otra parte, Cáritas destaca que han tenido que aumentar su presencia en pueblos y municipios de menos de 10.000 habitantes, poblaciones que hasta ahora habían resistido mejor la crisis gracias al apoyo familiar y la baja presencia de jóvenes y ciudadanos en edad de trabajar. “Estamos necesitando cada día un mayor número de colaboradores en las provincias”, afirma Carmen Gil, que señala que “la destrucción de la riqueza en buena parte de la población” ha llegado a ámbitos que antes, por sus características sociológicas, “no precisaban una presencia constante”.

A pesar de esto, es el terreno urbano donde continúa el repunte de las asistencias caritativas. “Desde 2008 ha ido en aumento, pero en los últimos tres veranos la cosa ha ido a más”, comenta la delegada de Cáritas, organización que ha tenido que auxiliar en el último verano a un 37% más de personas que en periodos precedentes. “La carga es mayor, pero gracias a Dios la gente sigue colaborando y respondiendo”, explica Gil, que asegura que gracias al aumento del voluntariado y la posibilidad de contratación que sigue teniendo la confederación se puede seguir prestando ayudas a “todas esas familias que lo necesiten”.

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