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Los expertos consideran que un 25% del alumnado padece déficit de atención

Educación no reconoce el TDA-H como discapacidad y por tanto no cabe el reconocimiento de minusvalía del 33% que precisa una adaptación curricular. Las familias se ven obligadas a buscar apoyo fuera del aula.

Ímagen de archivo de dos niños con TDA-H realizando ejercicios para focalizar la atención en la asociación aragonesa AATEDA.
Una cuarta parte del alumnado en Aragón tiene déficit de atención
P. BERNE

Casi una cuarta parte del alumnado en Aragón presenta un trastorno por déficit de atención (TDA) -con o sin hiperactividad-, según los datos registrados por la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE).

Juan Antonio Planas, profesor de orientación en el IES Tiempos Modernos de Zaragoza y presidente de la COPOE, advierte de que en el sistema educativo aragonés estos niños no son catalogados como "alumnos con necesidades especiales" a no ser que presenten una 'comorbilidad', es decir, que padezcan alguna otra enfermedad añadida a este trastorno neurológico. Por su parte, Educación reconoce que el TDA -con o sin hiperactividad- no está considerado como discapacidad y, por tanto, "no cabe el reconocimiento de minusvalía del 33%" que precisa una adaptación curricular.

La carencia de un protocolo de actuación conjunto entre Sanidad y Educación en estos casos complica la situación de los menores aragoneses, sus familias y sus profesores. "El malestar que generan los niños que tienen un poblema de conducta es algo que realmente tenemos sin resolver. Al no ser catalogados como alumnos con necesidades especiales en un aula de 30 alumnos, si 12 tienen este déficit, el profesor se ve desbordado y ellos se encuentran perdidos" insiste Planas, quien coincide con la Asociación Aragonesa del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (AATEDA) en que la atención que estos menores reciben en las aulas "depende demasiado de la voluntariedad del profesorado".

"La administración educativa debería garantizar que estos chicos reciban una atención especial porque las elevadas cifras de fracaso escolar que tenemos son una consecuencia directa del sistema que tenemos", señala Planas.

Más de 1.000 alumnos por orientador

La "masificación" en las aulas se convierte en otro problema añadido para profesores y alumnos. "Estamos con una ratio de más de 1.000 alumnos por orientador y eso es imposible de llevar porque detrás de cada chico puede haber un problema y no podemos decir que porque no esté catalogado no lo podemos atender a él o a su familia", indica Planas. Aragón se aleja así de la ratio recomendada por la UNESCO, que establece un orientador por cada 250 alumnos. La Asociación Aragonesa de Psicopedagogía (COPOE) reclama en consecuencia un sistema "más flexible" y "grupos más reducidos" para garantizar que la educación llegue a todo el mundo.

Entre tanto, cada vez más familias se ven obligadas a buscar apoyo para sus hijos fuera del centro. "El apoyo que no les dan en el colegio lo tenemos que poner de nuestro bolsillo", explica Bárbara Sánchez, médico jubilada y fundadora de AATEDA, la asociación aragonesa que atiende a más de 600 familias con niños con TDA-H.

Sus dos hijas y su nieto padecen desde pequeños este trastorno, para el que los profesionales recomiendan un "diagnóstico precoz entre los 5 y los 6 años".

Sánchez insiste en que el "trabajo, la constancia y la perseverancia" son las claves para poder avanzar con este desorden neuoronal, cuya evolución se va viendo con el paso del tiempo. "Son niños que pueden conseguir lo mismo que cualquier otro, pero les tienes que facilitar las herramientas correspondientes para poder hacerlo. Si no, están abocados al fracaso", puntualiza.

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