Aragón

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Una dinastía en la cuerda floja

Por anacronismo, costes o falta de ilusión, las fiestas patronales van perdiendo, en algunas localidades, las tradicionales reinas y damas.

Las damas de Zuera en 2011.
GUILLERMO MESTRE

Vivieron su época de esplendor hace algunas décadas, pero la presencia de las reinas de las fiestas patronales de Aragón ha ido perdiendo fuerza paulatinamiente hasta llegar incluso a desaparecer en varias localidades. Los motivos oscilan entre la falta de ilusión, el precio de los trajes que deben vestir las niñas e, incluso, la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres.

Este último es el caso de Ejea de los Caballeros. Desde que se creara la concejalía de Igualdad en la localidad cincovillesa, ninguna joven ha vuelto a 'lucir palmito' en las cabalgatas, bailes y actos taurinos. Desde el consistorio apuntan que se trata de una tradición "de otra época" y que no deja de desprender cierta "caspa".

Con otra fórmula diferente buscaron en Morata de Jalón, hace unos años, la paridad. No solo las chicas son las protagonistas de determinados momentos de las fiestas. También los chavales en edad de comulgar y los que cumplen 18 años, igual que sus compañeras de clase, se convierten en majos. Aunque estos últimos no siempre están dispuestos a convertirse en el centro de atención...

Menos ilusión

La pérdida de ilusión entre las aspirantes al trono es otro factor que afecta, sobre todo, a pequeños núcleos de población. En este grupo se encuentran, entre otros, Graus y Grañén. Igual que ocurre en otros pueblos, hay quintas en las que ninguna moza aspira a representar a su generación en los distintos actos protocolarios ni desea presidir las vaquillas desde el palco presidencial.

En Alcañiz sigue habiendo reinas, aunque menos que en cursos anteriores. Este año habrá, para las fiestas de septiembre, entre 5 y 6, propuestas por las distintas asociaciones. El número, explican fuentes municipales, varía en función de las ganas que tienen las jóvenes. "Hay quienes les hace mucha ilusión y quienes no", indican estas mismas fuentes.

Buscando un método justo, la comisión de festejos de Cuarte de Huerva envía -padrón en mano- una mano a todas las chicas con edades comprendidas entre los 9 y los 18 años. Entre las interesadas se realiza un sorteo, del que salen las 3 reinas infantiles y las 3 mayores.

Trajes muy caros

A escasos kilómetros, en María de Huerva, el nuevo equipo de Gobierno recuperó hace cinco años una tradición que había permanecido en el olvido durante casi un cuarto de siglo. Ahora, aunque algún año cueste, siempre sale adelante. Algo parecido ocurre en Barbastro, donde si en las pasadas fiestas consiguieron reunir a quince reinas, este solo habrá trece.

En otros puntos de la Comunidad se trata de una tradición muy arraigada. La localidad turolense de Andorra es uno de los municipios donde las jóvenes más ansían ser el centro de atención de los festejos, aunque el alto precio que deben desembolsar los padres para comprar los trajes típicos echa para atrás a más de una familia.

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