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FOLCLORE

La nueva vida de los dances aragoneses

Durante la posguerra muchos dances asociados a las fiestas populares cayeron en el olvido. A partir de documentación y testimonios, numerosos pueblos aragoneses han conseguido, con el tesón de sus vecinos. recuperar esta tradición.

Gracias a trajes antiguos conservados por los vecinos, se ha podido recrear el dance.
La nueva vida de los dances aragoneses

Llegaron a existir unos 500 dances en otros tantos pueblos de Aragón, pero ahora solo se bailan un centenar. Y podrían ser menos si no fuera porque en los últimos años ha cogido fuerza la recuperación de estas danzas que han vuelto a representarse ligadas, como corresponde, a las fiestas patronales y procesiones de santos y vírgenes. «Para entender lo que significa hay que verlo in situ, representado en el pueblo», explica Moisés Bermúdez, de la asociación universitaria Somerondón. «Es una señal de identidad del pueblo», dice este experto en folclore aragonés, y asegura que verlo es «emocionante».

Lo puede comprobar cualquiera que vea una de estas representaciones, que abundan en verano. Pero no siempre ha sido posible. «La Guerra Civil lo alteró todo, y a partir de ahí, muchos se perdieron». Las penurias de la posguerra y después el éxodo rural arrancaron esta enraizada tradición.

Los dances suelen caracterizarse por varios elementos: grupos de 4 u 8 danzantes, más el mayoral y el rabadán, que representan a pastores, bailan las mudanzas. También se escenifican las soldadescas, luchas entre el bien y el mal, ángeles y demonios, moros y cristianos... Además de las mudanzas -algunas, con palos, otros, con cintas- y de una música característica en cada población, son importantes los vistosos trajes de los danzantes, y los dichos, matracadas o motadas con mensajes satíricos.

En los años 80, sobre todo, hubo numerosos estudios de etnología e historia que indagaron en los restos de estas tradiciones en aquellos lugares en los que se sabía que hubo un dance de estas características. Entre ellos, destacan los de Antonio Beltrán y los que Lucía Pérez García-Oliver hizo para distintas instituciones, entre ellas la Diputación Provincial de Zaragoza. Gracias a sus artículos y documentación, pero también a la recuperación de la memoria oral y escrita hecha por muchos vecinos, que han grabado canciones tarareadas, o a ancianos del pueblo bailando los pasos que recordaban, se ha podido recuperar estas danzas. La preservación de los dances, recuerda Carlos Binaburo, músico de Herrera de los Navarros, ha pasado ya por su momento clave, pues «muchos dances se perdieron en la guerra. Quienes aún los recuerdan eran niños entonces. Se trata de una memoria que prácticamente se ha perdido».

Gracias a los grupos que espontáneamente han surgido en numerosas localidades, puede decirse que los dances aragoneses tienen una nueva vida.

tauste

Virgen de Sancho Abarca, 20 de abril

«Cuando hacemos el trabajo de recuperación, nos ponemos en contacto con un tesoro: preguntamos a los mayores por su memoria, buscamos archivos del ayuntamiento y parroquiales, en entrevistas, vídeos?». Moisés Bermúdez, de Somerondón, ha participado en la recuperación de varios dances. El más reciente, el de Pedrola, que se bailó después de décadas en las pasadas fiestas de San Roque. Bermúdez tiene, además, el privilegio de ser de una de las pocas localidades que nunca perdieron su dance: Tauste. «Su inicio se pierde en la noche de los tiempos; las fotos más antiguas son de 1890», detalla. Está declarado Fiesta de Interes Turístico de Aragón desde 2003 y tiene mucho arraigo entre los vecinos del pueblo. «Es importante que haya apoyos de asociaciones, de los ayuntamientos... y que arraigue, que la gente joven se implique», alerta Bermúdez.

bardallur

La Virgen y San Roque, 15 de agosto

En Bardallur, un pueblo de poco más de 300 habitantes, todo empezó con una conversación. «Mi tío dijo que cuando él muriera, nadie volvería a bailar el dance», dice Carmen Galindo. «Busqué en casas del pueblo y saqué palos y trajes; grabé conversaciones, pedí a antiguos danzantes que bailaran los pasos, y encontré en el granero de casa de mi padre las partituras». Sin saberlo, esta mujer estaba haciendo un pequeño trabajo de etnología. «Convencí a varias personas del pueblo para empezar a ensayar». Fue difícil pero después de 55 años sin haberlo bailado, los danzantes que quedaban vivos y pudieron ver la representación en 2006 lo vivieron «muy emocionados». Este año, el 15 de agosto, repitieron la experiencia. Ahora, se trata de mantener vivo el espíritu.

herrera de los navarros

Virgen de la Sierra de Herrera, 8 de septiembre

La del dance de Herrera de los Navarros es el de una recuperación en dos pasos. En 1988, gracias a los estudios realizados por la DPZ, se realizó el dance completo con la representación teatral, música, el paloteado... pero después, sin el apoyo de las instituciones, volvió a quedar arrinconado. Carlos Binaburó explica que fue en el año 2000 entonces, cada 8 de septiembre un grupo de danzantes recupera la parte más vistosa de este dance, los paloteados. En la documentación quedan también los diálogos del auto sacramental originario.

las pedrosas

La Virgen y San Roque, 15 de agosto

El dance de Las Pedrosas, que se representó este año por segunda vez en la época moderna, es un trabajo importante para Víctor Corbacho, concejal de Cultura de esta localidad. «Somos pocos y lo hacemos de forma altruista, por lo que aún no hemos podido recuperar todo el repertorio que pudimos rescatar». En su caso, se basó en un trabajo de campo del Centro de Estudios de las Cinco Villas. Se recuperaron la música y los ritmos, pero recrear la coreografía fue prácticamente imposible. Aún así, y reconstruyendo el estilo en base a la música, el dance ha vuelto a las fiestas de Las Pedrosas. Sus orgullosos danzantes volverán a salir en procesión en las próximas fiestas del Cristo, el 18 de septiembre.

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