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EN RUTA

Un escalofrío de lo más (para)normal

En cinco días los zombis regresarán a Javierrelatre para dar inicio a una nueva edición del festival de cine de terror de Obuxo. Sirva este gancho para repasar algunos de los rincones más enigmáticos y terroríficos de Aragón, que los visitantes recorren con los pelos como escarpias y la sensación de que una extraña sombra les acompaña...

Los zombis (y los mortales) que acuden al festival de cine de terror de Obuxo acampan sobre el cementerio de Javierrelatre
Un escalofrío de lo más (para)normal

El verano es una época para hacer turismo, tomar el sol, comer helados y, también, para pasar miedo. Si no, ¿a santo de qué tanta foto de la duquesa de Alba en biquini? ¿Por qué, si no, anuncia justo ahora Falete que quiere representar a España en Eurovisión? Con las canillas aún tambaleantes imaginando tal estampa, hay que recordar que Aragón es tierra de leyendas y sabido es que posee rincones misteriosos que, cuando desbarran hacia el lado oscuro, pueden deparar grandes sustos. Casas encantadas, ecos de aquelarres y ruinas de todas las épocas disparan la adrenalina como saben bien los responsables del festival de cine extraño y de terror de Obuxo, que lleva diez años explotando la tan irresistible atracción por lo desconocido. La cita, que se celebrará del 26 al 28 de este mes, continúa alojando a sus asistentes en tiendas de campaña plantadas sobre el vetusto camposanto de Javierrelatre y celebrando queimadas en las que se invocan a los espíritus. Este año, con motivo del décimo aniversario, la localidad oscense recibirá la visita de Álex Angulo y el equipo de 'Kárate a muerte en Torremolinos', una oda a los muertos vivientes y las chicas ligeras de ropa rollo película de serie B.

Aunque Obuxo enarbole la bandera del terror aragonés, lo cierto es que a lo largo y ancho de nuestra geografía hay rincones en los que la invitación al escalofrío es natural y no preproducida por devoradores de cerebros con maquillajes monstruosos.

Basta escuchar 'Milenio 3', 'La rosa de los vientos' o 'Espacio en blanco' para oír semana sí, semana también, cómo se narran las cruentas torturas en las cárceles del Matarraña, se repasa la leyenda de la 'casa del duende' de Zaragoza o se cuentan las mil y una barrabasadas de la Gasca y la Galga, ambas enigmáticas curanderas de Trasmoz. Aunque el museo dedicado a la brujería se encuentre cerrado, Trasmoz continúa siendo un lugar telúrico por la silueta de su castillo y las sombras de su recoleto cementerio. Hay en el entorno del Moncayo, sin embargo, hitos más misteriosos y menos trillados que Veruela y las ensoñaciones de Bécquer. Es el caso del antiguo sanatorio de Agramonte, construido en la primera mitad del siglo XX y abandonado a su suerte a finales de los 70. El edificio, que en su origen fue concebido como centro turístico, se acondicionó después como hospital de tuberculosos y entre sus paredes -dicen quienes creen en el 'yuyu'- se ha quedado impregnado el dolor de los pacientes. Hasta hace pocos años aún podían verse las mesas de la morgue del preventorio, pero el estado actual del inmueble es tan ruinoso que se desaconseja la visita por su más que evidente peligro. El riesgo de derrumbe también está presente en el pueblo viejo de Belchite, donde los aficionados al mundo paranormal -el primero fue Carlos Bogdanich en un programa que realizaba para Radio Heraldo- han recogido estremecedoras psicofonías en las que, incluso, se escuchan disparos de fondo. Por cierto que en el mismo escenario, para completar la cuadratura del círculo, también se convocó hace pocos años una de las más concurridas alertas ovni de nuestra Comunidad. No se atisbó, entonces, ningún rastro extraño en los cielos, cosa que no quita para que en algunas guías del misterio (como la de Carlos Gutiérrez Tutor, editada por Prames) se reseñen casos de naves nodrizas en Pusilibro o supuestos humanoides en Salillas. También se glosan volatilizaciones de ganado en Celadas o episodios de chupacabras en Berdejo y Alfajarín.

Otro capítulo que daría para ríos de tinta -bendición papal mediante- es el de las apariciones marianas y los milagros eclesiásticos. En una reciente entrevista, Javier Sierra -el gran gurú del misterio turolense- se confesaba apasionado del milagro de Calanda («debería reabrirse e investigar a fondo, como si fuera un CSI», decía el escritor), aunque ahí están también los Corporales de Daroca, la leyenda del paso del Santo Grial por San Juan de la Peña o los innumerables misterios que encierra el Pilar. Eso, por no citar los restos de 'lignum crucis' que -se supone- hay desperdigados por la Comunidad o las reliquias de algunos santos. Por cierto, si se reúnen todas las falanges conservadas de San Juan Bautista, el profeta sumaría sesenta dedos. Eso sí que es aterrador...

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