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Aragón
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PASEOS EN FAMILIA

Una joya de la Reconquista

Las Torres de Sibirana se levantan majestuosas en mitad del bosque. El pozo Pigalo nos demuestra la fuerza del agua. Desde la ruta podremos ver Luesia, que cuenta con un conjunto urbano en el que sobresalen varios edificios románicos como su castillo.

Luesia nos ofrece varios edificios románicos.
Una joya de la Reconquista
PRAMES

La pista es apta para todo tipo de vehículos, pero con cuidado. En su paulatino ascenso el itinerario remonta el amplio valle del Arba de Luesia, un río bien conservado que, junto con el Arba de Biel, constituye la médula espinal de la comarca de las Cinco Villas. Atravesando campos de labor y corrales para el ganado (ovino y vacuno), la pista cruza por un puente a la margen derecha orográfica del Arba y, al poco (6,4 km desde la carretera), alcanza la bifurcación de Sibirana, situada a la izquierda de la pista principal, bajo una característica casa forestal. Dejaremos nuestro vehículo y, bajo la casa, entre los pinos, prestar atención a los restos de un molino (todavía es visible el cárcavo de salida del agua). Unos 2,5 km nos separan de las torres de Sibirana, algo más de 30 min a pie por agradables parajes muy forestados (pinos y robles quejigos). La pista cruza varias veces el arroyo de Sibirana hasta que, como si de una aparición se tratase y en mitad del bosque, varadas sobre una fenomenal proa rocosa, se alzan las dos torres casi gemelas de Sibirana, un espectáculo que difícilmente quedará borrado de la retina.

Esta fortaleza de la Reconquista, junto a las ruinas románicas de la ermita de Santa Quiteria, pertenece al término municipal de Uncastillo y se encuentra a 885 m de altitud. En este idílico rincón, no olvidar realizar una fotografía al monumental olmo de montaña (16 m de altura) que se ubica bajo los castillos. De vuelta a la bifurcación de la casa forestal, subir por la pista principal hasta el conocido pozo Pigalo (800 m de altitud), magnífica badina y cascada del río Arba, junto a la que se ha construido un área recreativa y una zona de acampada. Más arriba, la pista continúa su ascenso y cruza por un puente a la margen izquierda del Arba. A los pocos metros surge un antiguo camino que permite acortar el recorrido de la pista forestal. Pronto el itinerario se interna en el denominado Paco de la Selva, espeso bosque de pinos salpicado por hayas que nos delata la humedad de estas laderas orientadas al norte.

Cuando la pista vuelve a cruzar a la margen derecha del río (puente), prestar atención al comienzo de una senda señalizada con un indicador de madera. Tras varias revueltas para superar un corto desnivel, el camino alcanza una pequeña meseta a 945 m de altitud. Sobre ella se encuentra un yacimiento arqueológico medieval de gran interés, el Corral de Calvo, con restos de un monasterio y diferentes enterramientos protegidos por una característica estructura metálica. Alcanzar este lugar desde Pigalo nos habrá llevado alrededor de 1 hora. Pero el esfuerzo ha merecido la pena. Ahí está la fantástica panorámica de las "rallas" o "peñas" de Santo Domingo, custodiando el valle del Arba y sus frondosos bosques. No en vano, Santo Domingo y el entorno en que nos encontramos es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria en la Red Natura 2000 de la Unión Europea. Con esta fantástica vista damos por finalizada la excursión tras tres horas y media.

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