Despliega el menú
Aragón
Suscríbete

FIESTAS DE SAN ROQUE

Los quintos de Pedrola resucitan su dance

La localidad vivió ayer uno de sus días más especiales con la procesión de la Virgen de la Asunción, primera en la que participan los danzantes, que hoy se encargarán de la diana.

Los quintos, con castañuelas.
Los quintos de Pedrola resucitan su dance
A. ALCORTA

Había muchos protagonistas ayer en la procesión de la Virgen de la Asunción en Pedrola: María, en su lecho; San Roque, rodeado de roscones; San Sebastián, que abría paso por las calles engalanadas de banderas... Pero las figuras de madera, a pesar de la devoción que algunos vecinos les profesan, no podían competir en protagonismo con los quintos que ayer, por primera vez, bailaban el dance pedrolano, recuperado tras años de olvido.

«Es el primer año que se recupera, nos apetecía y hemos estado ensayando hasta hoy», explicaban los chicos de la peña La Esquineta, todos de 18 años, vestidos con sus trajes blancos, fajines negros y una banda con la bandera aragonesa. Recuperaban el resuello después de haber recorrido las calles de la localidad, haciendo diferentes paradas y bailando algunas piezas con músicas originales del pueblo, como el baile de la procesión, con castañuelas.

El acompañamiento musical corría a cargo de los gaiteros y dulzaineros de Tauste, entre ellos Moisés Bermúdez, que ha sido quien les ha enseñado a los ocho danzantes y al mayoral que componen el grupo los pasos del baile, basándose en piezas instrumentales de hace más de 100 años.

Ayer fue el ensayo general para estos jóvenes bailadores, pero el día grande es hoy: casi al alba, los danzantes y músicos recorrerán Pedrola tocando diana y deteniéndose en las casas de las reinas y las autoridades. «Despertaremos al alcalde», reían los chavales. Más tarde, durante la procesión de San Roque, bailarán por primera vez el dance completo, que consta de cuatro piezas: el Butillón, la Riberana, la Pedrolense (una jota bailada) y la Maroma (un vals y un pasodoble).

Tradiciones familiares

Los quintos de Pedrola no son los únicos que viven estos días momentos especiales. Son festejos importantes también para los encargados de llevar los pasos. Aunque se escondiera detrás de unas gafas de sol -se dedica a los espectáculos, y venía sin dormir de las fiestas de otro pueblo- Antonio Gracia disfrutaba de participar en una de sus tradiciones de su pueblo. «Me tira mucho, lo llevo en la sangre», explicaba este vecino que tomó el puesto de su padre en la procesión como portador de la peana de San Roque

Por su parte, María Rosa Logroño contemplaba el resultado de su trabajo como custodia del santo. «Me encargo de limpiarlo, de prepararlo... de toda la vida». Se trata de una tradición que lleva en su familia desde hace 50 años. Ella es la encargada, además, de colocar los roscones con los que se adorna la peana y que después se regalan a sus porteadores.

Las reinas vivían también uno de sus momentos especiales porque, vestidas con traje regional, llevaban flores para la virgen. Eran las únicas con el vestido tradicional. Bueno, casi: cerrando la procesión, María Luisa Francés lucía uno de sus muchos trajes de baturra, a la moda de finales del siglo XVIII, incluido el collar de coral y un mantón blanco bordado a mano.

Ellas disfrutaron de la procesión y de la misa, mientras un nutrido grupo de mujeres (casi 40) hacían guardia en las mesas de la colecta para la Asociación Española Contra el Cáncer. «Empezó mi madre, es una tradición familiar», explicaba Carmen Torres. Los demás vecinos de Pedrola, por su parte, se decantaron por otra sana costumbre y tradición familiar: el vermú.

Etiquetas