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SAN ROQUE

Lluvia de colores para el inicio de las fiestas en Calatayud

El arranque festivo llenó las calles de peñistas y visitantes.

Las peñas bilbilitanas recibieron en la plaza el chupinazo.
Lluvia de colores para el inicio de las fiestas en Calatayud
J. MACIPE

Bajo un cielo de color gris que cubría la Plaza de España, todavía resaltó más el variado colorido de las camisas de los peñistas que esperaban el inicio de las fiestas de San Roque. Para protegerlo de la fina que lluvia que caía a esa hora mágica, la del chupinazo, los cofrades llegaron a la casa consistorial con la imagen del santo protegida por un plástico. Con la cofradía y el peñista del año en el balcón, era el momento de prender la mecha.

Antes, Antonio Sada Gómez, con un pañuelo blanco al cuello, en el que iban bordados los emblemas de cada una de las 10 peñas, y sobre una camisa con el color que identifica a cada una de ellas, se dirigió a la multitud. «Peñistas, bilbilitanos, y los que no lo son, ¡viva San Roque 2011». Decía después que no tenía palabras para explicar la emoción sentida. «Es indescriptible», explicó después de haber vivido durante unos 35 años estas fiestas. «Falte uno, porque estaba haciendo el servicio militar y no pude venir», comentó. Antonio Sada conoce la parte de la fiesta que se vive en la calle, y esa otra imprescindible para que salga adelante, porque ha sido directivo de la peña Solera, y de Interpeñas, siendo dos años su presidente. Hasta el martes, acompañará a la cofradía en sus actos y tratará de estar en todos los rincones, y con todos los que disfrutan de estos populares festejos.

Al primer cohete le siguieron otros diez. La alegría ya estaba desatada. En los balcones y en las aceras de la Rúa de Dato, de la Plaza de El Fuerte y del Paseo Cortés de Aragón tomaban posiciones quienes disfrutan viendo una de las tradiciones de estas fiestas: la bajada de los peñistas bailando entre sus charangas, acompañando al santo, saltando, cantando? Son las primeras horas, en las que todas las peñas se divierten a una. 4.800 peñistas juntos, con pantalón blanco y la camisa de su peña.

Desde Interpeñas esperan superar esa cifra, porque la venta de chapas continuaba, según explicó Juan Antonio Giménez, su portavoz, que destacó «la amabilidad y la hospitalidad con la todos los ciudadanos de Calatayud reciben a los visitantes». Se había pedido un chupinazo limpio, y algo más que otros años fue, pero considera Giménez que todavía se puede mejorar en próximos años, para que este momento intenso, vistoso y muy, muy alegre luzca todavía más.

El alcalde de la ciudad, que vive su primer San Roque como tal, deseo unas felices fiestas «con unos hábitos saludables, con respeto a los ciudadanos y con civismo», y nombró a la cofradía del santo y a todas las peñas: El Desbarajuste, Euqor, El Cachirulo, Nogara, Solera, Los que Faltaban, Garnacha, La Bota, La Unión, Rouna. Como ya se hiciera el año pasado, cuando el chupinazo tuvo que cambiar de ubicación y se trasladó a la Avenida de San Juan el Real, una lluvia de cintas y confeti de colores llenó la plaza. Son el color, y el sonido de las charangas elementos que identifican a estas fiestas.

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