Despliega el menú
Aragón
Suscríbete

OCIO

El 'desplayismo', ese concepto vacacional

Pisar la arena y renegar. Esta viene a ser la máxima de los 'desplayistas', término que aún tenemos que registrar y que hace referencia a todos aquellos que, tal y como llegan a Salou, ya están deseando irse.

Una cervecería levantada sobre una ferretería de 1850.
El 'desplayismo', ese concepto vacacional
C. P. B.

Pisar la arena y renegar. Esta viene a ser la máxima de los 'desplayistas', término que aún tenemos que registrar y que hace referencia a todos aquellos que, tal y como llegan a Salou, ya están deseando irse. Dicen que son tres de cada diez veraneantes a los que el chiringuito, los cangre-guiris y el desfile de lorzas ajenas (o peor, propias) les provocan un súbito arrepentimiento que les lleva a añorar la oficina e, incluso, a la suegra. Pues bien, también para ellos hay salvación. Aunque sea de virtuoso hegeliano (por aquello de la lógica abstracta y la contradicción) se puede ir a la costa sin pisar la playa. El caso es buscarse otros alicientes, siempre, claro, de interior y en la costa Dorada los hay de lo más variopinto. ¿Que uno quiere disfrutar de la arquitectura modernista? Urge una visita a Reus. ¿Profundizar en la figura de Pau Casals? Al Vendrell. ¿Sumergirse entre viñedos? Vilafranca del Penedés. ¿Hartazgo de ruinas romanas? La propia Tarragona. ¿Batalla del Ebro? Gandesa. ¿Murallitas góticas? Torredembarra. Y así, hasta decir basta.

Dado que el sujeto al que procuramos entretenimiento se presume peculiar (el 'desplayista', decimos), la primera parada también es de rompe y rasga: peregrinación a El Pla de Santa María para conocer a Mazinger Z. Y no, no es una ida de olla cualquiera, sino una estatua real de 15 metros en mitad de un pinar. Dicen que es el punto más friki de la geografía española y la verdad es que solo la parroquia de Santa Mónica, en el zaragozano barrio de la Romareda podría estar a su altura. Además, oye, en algo se le asemeja. «Menos mal que aún no lo han descubierto los turistas japoneses porque... ¿Te imaginas autobuses repletos de nipones bajándose aquí y gritando eso de 'puños fuera'?», bromea Gloria Compte, vecina de El Pont d'Armentera, que confirma que año tras año, «porque se ha hecho popular en internet», se acerca más gente a hacerse fotos con el gran ídolo de acero. La explicación, nos cuentan, es que el señor Mazinger iba a ser el centro (y el reclamo) de una urbanización que, cerca de Valls, iba a levantarse a finales de los años 70. Sin embargo, una vez montado 'el bicho', la constructora quebró, y allí se quedó el amigo Mazin.

Por cierto, sin abandonar el capítulo de bizarra imaginería catalana, hay que reseñar que la plaza de la Roca de San Cayetano está consagrada al mismísimo Luis del Olmo. Esta vez no es un monstruo de 15 metros, sino solo un cabezón (entiéndase un busto) del locutor del Bierzo, que da los buenos días y resta una hora a Canarias con pétrea frialdad y de deja a más de uno de piedra, de piedra pómez.

Para que no nos tachen de frívolos (tarde ya, suponemos) intentamos recuperar el 'oremus' con la próxima parada en la ruta: el monasterio de Santes Creus. Sí, de acuerdo, este salto ecléctico es una pirueta propia de una mente enfermiza, pero no olvidemos que hacemos planes para aquel que va a la playa y detesta el mar... Exponente del Císter, Santes Creus se fundó en 1150 y aguarda los sepulcros de los reyes de la Corona aragonesa Pedro el Grande y Jaime II. Es el único complejo monástico no habitado de la zona (sí lo están Poblet y Vallbona) y, en las visitas guiadas, un logrado 'show' de videoproyecciones sobre los muros y ábsides de la iglesia envuelven al visitante de forma mágica.

Y, claro, como al 'desplayista ilustrado' con tanta visita cultural se le habrá abierto el apetito, nada mejor que deternerse en uno de los mil restaurantes que a lo largo de la N-340 seducen con sus 'calçots'. Estas cebolletas asadas son tan sabrosas como peligrosas para los aragoneses sin medida (que nos conocemos...), porque, claro, a ver quién es el guapo que se empacha y va al centro de salud a que le receten...

Etiquetas