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Aragón
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TRADICIÓN EN GRAUS

La Fiesta de la Longaniza cumple 20 años

La cita revalida su atractivo e introduce la figura del tastador que este año fue el veterano periodista Antonio Angulo.

La elaboración, embutido y colocación de la longaniza se hace a la vista del público.
La Fiesta de la Longaniza cumple 20 años
JAVIER BLASCO

Poniéndonos dramáticos, podríamos decir que en Graus ayer por la tarde el mundo pareció detenerse durante un instante: hasta que el 'tastador' oficial de la Fiesta de la Longaniza cumplió con su cometido de certificar la calidad del producto, una vez asado en la inmensa parrilla que humeaba a sus espaldas. Miles de personas que habían acudido por el reclamo del embutido esperaban impacientes su fallo, hasta que dio su visto bueno y comenzó el reparto.

Una descripción más ajustada a los hechos le quita dramatismo a la escena, porque ninguno de los presentes dudaba de la calidad de una longaniza que tiene un merecido prestigio y cuya elaboración, embutido y asado se había realizado a la vista del público, liturgia que se repite desde hace ya veinte años en la villa ribagorzana.

La Fiesta de la Longaniza ha llegado a su vigésima edición manteniendo intacto su poder de convocatoria y con la novedad de la creación de la figura del 'tastador' del producto -honor que recayó en el prestigioso periodista local Antonio Angulo- para certificar la calidad del producto. Y es que este popular encuentro organizado por la Asociación de Fabricantes de la Longaniza de Graus -las firmas Melsa, Aventín y Maella-, con la colaboración del Ayuntamiento de la villa, la Comarca de Ribagorza y la Asociación de Mujeres Santa Agueda, ha consolidado plenamente un modelo festivo que se ha sabido ganar el corazón y el estómago de miles de fieles seguidores.

El momento culminante llega cuando el embutido de una longaniza de más de 1.000 kilos de peso y más de 1.000 metros de longitud se asa de una sola vez en una parrilla de 25 m2 de superficie.

Veinte años después de su primera celebración, son miles las personas que se desplazan hasta Graus para asistir a esta ceremonia de exaltación de la longaniza local. La ceremonia de ayer trasciende el ámbito aragonés para convertirse en un fenómeno mediático -y gastronómico, que es lo importante- en toda España.

El eje del festejo fue la consecución de la parrillada de embutido más grande del mundo. Sobre las 20.45 se iniciaba la cocción del embutido en esa parrillada que ostenta el récord Guiness desde 1997 y un cuarto de hora después llegaba el momento más comprometido de la jornada; el del espectacular volteo de la parrilla cargada con más de mil kilos del sabroso embutido cuya posterior degustación gratuita, que comenzó a las 21.30, fue multitudinaria.

Un mercado de época complementa desde hace doce años la oferta gastronómica. En esta ocasión fueron setenta y cinco los artesanos se dieron cita en este mercado que se instaló a lo largo de las calles Fermín Mur, Mayor, parte del Barrichós y los Porches de la plaza Mayor. Llegados desde distintas localidades de las provincias de Huesca, Teruel, Zaragoza, Barcelona, Lérida, Tarragona, Gerona o Navarra -también estuvieron presentes varios artesanos de la vecina Francia- ofrecieron una variada oferta de trabajos en madera, piedra, cobre, forja, cuero, cerámica, cristal, prendas con tejidos naturales o joyería en plata y en minerales y se pudieron degustar todo tipo de productos agroalimentarios. El mercado estuvo ambientado en todo momento por la música de los Gaiteros de Ribagorza.

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