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DEPORTIVO

Modernidad clásica

La tercera generación del Mercedes-Benz SLK se muestra con una carrocería más deportiva, que recuerda a los clásicos de la marca de la estrella, pero también a otros modelos actuales de la gama. El techo panorámico, que se oscurece a voluntad, es una de las grandes innovaciones.

Miedo a conducir
Modernidad clásica
HERALDO

El próximo mes de marzo, Tenerife será el lugar elegido para presentar el nuevo Mercedes SLK. Se trata de la tercera generación de uno de los vehículos deportivos más apasionantes y apreciados. El nuevo ‘roadster’ «combina agilidad y deportividad con confort y estilo; un contundente diseño deportivo con la más absoluta idoneidad para el uso diario; y máximas prestaciones con un equilibrio ecológico ejemplar», según los responsables de la marca de la estrella.

Este nuevo SLK equipa un techo retráctil panorámico, que se puede oscurecer pulsando un botón. Su carácter deportivo queda garantizado por los nuevos motores de cuatro y seis cilindros, equipados de serie con la función de parada y arranque automático y que requieren hasta un 25% menos combustible que sus predecesores. En seguridad, redefine una vez más el estándar en su categoría con su elenco de innovaciones técnicas únicas.

Los diseñadores han dotado al nuevo SLK de una carrocería que realza sus clásicas proporciones de ‘roadster’. Su capó largo va seguido de un habitáculo compacto en posición retrasada y de una zaga corta. Por tanto, el SLK seduce con los encantos que caracterizan a todos los ‘roadsters’ clásicos de Mercedes-Benz y que han convertido a muchos de ellos en iconos.

Lo primero que llama la atención es una parrilla de radiador erguida y firme, que muestra los rasgos característicos del nuevo diseño de Mercedes-Benz. Sus dimensiones permiten configurar un capó largo y proporcionado, con aristas longitudinales que insinúan sus propiedades dinámicas.

La ancha parrilla del radiador lleva la estrella de Mercedes-Benz en el centro y presenta una lama de contorno pronunciado, cromada en su parte delantera. Los faros de perfil claro completan el frontal. Así, el rostro del nuevo SLK recuerda al legendario 190 SL de los años cincuenta, que muchos consideran el precursor del SLK. No obstante, los diseñadores no solo se han centrado en el pasado: el rostro del nuevo SLK también presenta similitudes conscientes con el nuevo alas de gaviota SLS AMG y con el recien renovado CLS.

La vista lateral es otra promesa de deportividad y placer de conducción. Los pequeños detalles y los rasgos asumidos de otros modelos dan constancia de la minuciosidad con la que se ha trabajado. Por ejemplo, un rebaje oculta la ranura del maletero, de forma que no desvirtúa la silueta. Las rejillas de ventilación en las aletas delanteras con perfil cromado recuerdan a los famosos ‘roadsters’ de Mercedes-Benz de los cincuenta.

Estas aberturas constituyen el punto de partida de dos líneas laterales, una que se extiende hasta el musculoso guardabarros trasero, aprovechando las luces y sombras, para otorgar estilo y elegancia intemporal a las superficies laterales. De forma similar, la superior culmina en los grupos ópticos traseros, anchos y, por primera vez, con leds.

El interior se caracteriza por su elegancia deportiva y por el uso de materiales auténticos de gran calidad, con unos difusores inspirados en el SLS.

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