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Ya lo decía Darwin...

A mediados del S XIX se descubrió en Madagascar una nueva especie de orquídea arborícola del género Agraecum, que se denominó “estrella de navidad” por sus grandes y extrañas flores de color blanco.

Atesoraba el néctar en el fondo de un largo y estrecho espolón de 30 cm. de longitud, semejando una estrella fugaz con su cola. Aparentemente imposible de polinizar por ningún insecto o ave conocida, los botánicos de la época quedaron desconcertados ante aquella exótica orquídea, que parecía condenada a la extinción por su extravagante diseño.

Pero Charles Darwin, el conocido padre de la teoría de la evolución, vaticinó que tarde o temprano se descubriría una polilla esfinge cuya espiritrompa sería capaz de alcanzar su oculto néctar, y transportar así el polen de una flor a otra.

Pocos decenios después, dos entomólogos europeos, el Barón británico apasionado por las mariposas Lord Lionel Walter Rothschild, y su colaborador, el doctor Karl Jordan, descubrieron una gran subespecie malgache de la esfinge africana Xanthopan morgani, cuya espiritrompa, de hasta 35 cm. de longitud, era la responsable de polinizar la 'estrella de navidad' y otras orquídeas de la isla.

En honor a la fina intuición del naturalista inglés, la nueva subespecie fue bautizada como praedicta (predicha), y desde entonces se han descubierto otras muchas esfinges con largas espiritrompas en Madagascar y el resto del mundo, algunas con colores y diseños fascinantes.

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