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FAUNA EN INVIERNO

Pelea a picotazos en la nieve

Una lavandera bBlanca intenta ahuyentar a una hembra de gorrión común para hacerse con la comida, en esta imagen tomada en Calamocha, un nueve de enero.  

El fotógrafo de naturaleza sabe bien que cuanto peor tiempo nos anuncien en los partes meteorológicos, mejor para salir al campo. Las tormentas, temporales de nieve y ventiscas, entre otros fenómenos meteorológicos adversos, nos traen una atmósfera revuelta y desapacible, cierto, pero también unas luces fantásticas y situaciones poco habituales. Si conseguimos despegarnos de nuestro cómodo sofá y alejarnos del calor del hogar para aventuramos en el frío exterior, muy posiblemente veamos recompensado nuestro esfuerzo.

Y no necesariamente tendremos que alejarnos demasiado de nuestras casas, sino que los mismos pueblos, parques y zonas periurbanas nos brindan posibilidades fantásticas: zorros, e incluso jabalíes, que se adentran por nuestras calles en busca de comida, enormes bandos de estorninos que buscan refugio en el calor urbano y enérgicas disputas entre pequeños pájaros por algo que llevarse al pico son sólo algunas de las muchas ofertas del 'mal tiempo'.

Son numerosas las especies de paseriformes (el orden de las aves que llamamos vulgarmente pájaros), que desarrollan buena parte de su actividad en el entorno urbano. A un ojo inexperto le puede pasar desapercibida la enorme variedad de especies presentes a escasos metros de sus casas, pero si echamos mano de un experto nos sorprenderá con su repertorio: a los populares gorriones comunes y picarazas se suman los menos conocidos gorriones molineros, verderones, verdecillos, lúganos, cardelinas, pinzones, pardillos, zorzales, petirrojos, lavanderas, currucas, mosquiteros, reyezuelos, carboneros, herrerillos, mitos, agateadores y alguna que otra especie más. ¡Toda una explosión de biodiversidad!.

Alteración de la convivencia

La convivencia entre estas especies la mayoría de las veces es pacífica. Cada una ha encontrado su nicho específico que le permitirá explotar los recursos a su alcance. Pero cuando llega el mal tiempo todo cambia. La nieve cubre los lugares utilizados para cazar y comer, mientras el frío obliga a una búsqueda incesante de alimento. Así que lo poco que queda se defiende ferozmente. Es entonces cuando podemos ser testigos de fieras disputas, no sólo entre individuos de la misma especie, sino también, como en el caso que ilustra la fotografía, entre especies distintas. Y es una disputa crucial, puesto que la supervivencia muchas veces está en juego.

Así que, con un poco de esfuerzo y mucho valor, el invierno nos ofrece oportunidades inmejorables para adentrarnos en el fascinante mundo natural. Y lo que es mejor: a un paso de casa.

Fotografía, equipo: cuerpo Nikon D300, objetivo Nikon 200-400 VR. Disparo: f5,6; 1/2000 sec, 400 ISO, 400 de focal. Rodrigo Pérez Grijalvo es miembro de Asafona.

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