Aragón

FAUNA EN PELIGRO

Oso pardo pirenaico

El oso siempre ha habitado en las montañas pirenaicas. Pero después de muchos años de persecución y exterminio la especie está a punto de extinguirse para siempre? justamente en un momento crítico en el que aún no se han limado las asperezas para lograr la cohabitación hombre-oso. La posible desaparición del último ejemplar autóctono, Camille, y la reintroducción de nuevos ejemplares traídos de Eslovenia centran el debate sobre el futuro de este simbólico animal que forma parte de cuentos, leyendas, anécdotas? y de un gran espacio natural de primer orden como son los Pirineos. La ausencia, el vacío que deja el oso, preocupa a muchos amantes de estas montañas.

Apenas queda una veintena de ejemplares en los Pirineos, reintroducidos
Oso pardo pirenaico
E. VIÑUALES

La falta de rastros, huellas e indicios, y las últimas noticias parecen dar por muerto al oso Camille, quizás el penúltimo oso autóctono de los Pirineos (junto con el joven Canelito). Nada se sabe de él desde hace casi un año, cuando fue visto, y poco antes fotografiado, en el valle de Ansó, descansando junto al cadáver de un jabalí en las pendientes laderas de la Peña Ezcaurre.

Sin embargo, y pese a su triste ausencia, el oso sigue presente en la cordillera y en los valles más occidentales del Alto Aragón que lindan con Navarra y Francia, donde ahora deambula Neré, un oso nacido en el valle de Arán y cuyos padres son algunos de los ocho osos eslovenos que el Gobierno francés fue reintroduciendo hasta el año 2006 para tratar de salvar a la especie de una anunciada extinción.

Pero, pese a que los osos eslovenos se han reproducido y expandido hacia otros bosques y comarcas pirenaicas sin entender de fronteras impuestas por el hombre, la situación de la especie sigue siendo crítica. En los Pirineos hay hoy unos pocos ejemplares, y algunos de ellos han muerto dramáticamente en los últimos años: Palouma fue hallada despeñada, Melba falleció tiroteada por un cazador y Franska murió atropellada repetidamente en una carretera nacional. Su cuerpo llevaba diversos perdigonazos.

POR LA CONVIENCIA

Como telón de fondo de esta situación están las protestas reiteradas de agricultores y ganaderos que han motivado que el  país galo haya dado definitivamente un paso atrás en su decisión de continuar con la polémica liberación de más osos procedentes de otros países de Europa, aunque aún así ha anunciado que en esta primavera de 2011 sí que va a soltar una sola hembra más en la zona occidental del Béarn, donde de haberlos ya son todo ejemplares machos.

Los ganaderos nuevamente han dejado oír su protesta, y ante la llegada de una nueva osa a los valles de Aspe y Ossau siguen denunciando los daños y el miedo que la presencia de estos animales genera en los ganados y los campos.

Sin embargo, el Gobierno de Aragón ha manifestado en numerosas ocasiones su apuesta por la convivencia del oso y la gente del territorio, realizando un gran esfuerzo desde el punto de vista económico, y que ante la falta de ayudas agroambientales específicas desde Europa ha llevado al Departamento de Medio Ambiente a dedicar en 2010 más de 260.000 euros en subvenciones a 600 ganaderos (por estar en zona de oso y en Red Natura 2000), con la puesta en marcha de mesas de trabajo y de diálogo, proyectos de educación ambiental, vigilantes, guardas, medidas compensatorias, viajes a zonas oseras de Asturias para conocer la importancia del plantígrado en el turismo de otras regiones… y siempre buscando la cohabitación del oso y el hombre. En cinco años se han invertido más de cuatro millones de euros en promover la conservación del oso y hacerla compatible con la ganadería.

LA DESAPARICIÓN DE CAMILLE

Pero para organizaciones ecologistas como el FAPAS (Fondo para la Protección de los Animales Salvajes) o Ecologistas en Acción, la desaparición de Camille supone la constatación del fracaso de treinta años de trabajo en el seguimiento y la protección del oso pardo en todo el Pirineo.

Otras asociaciones, como Pirineos Willderness, apuestan claramente por la continuidad de las reintroducciones en un intento desesperado e irrenunciable de salvar aún al oso pardo pirenaico, y por ello han convocado una manifestación de apoyo a los planes de Francia para el próximo día 26 de marzo en el paseo de la Constitución de Jaca, seguido de un seminario al que acudirán diversos expertos.

Hoy por hoy, una quincena de osos se pasean, hibernan y esconden en los bosques y riscos de las montañas que separan Francia y España. Es difícil verlos, pero basta saber que están ahí, que siguen dando sentido a toda la naturaleza salvaje que atesoran los Pirineos.

Y es que el oso es, sin duda, un estandarte de la calidad del medio natural de esa cordillera, uno de los principales recursos de nuestra tierra. Montañeses y conservacionistas coinciden en afirmar que este animal es un símbolo del paisaje natural y la cultura de estas hermosas montañas. ¿Dejaremos que se extinga para siempre?

¿QUÉ SE SABE DEL PEQUEÑO OSEZNO ARAGÓN?

¿Se acuerdan ustedes de ese osezno que hace poco más de medio año apareció en el maletero de un BMW a su paso por un tramo zaragozano de la autovía A-2? Lo llevaban unos rumanos residentes en España, y tras confirmar que se trataba de un pequeño oso procedente de los bosques balcánicos fue atendido en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca y poco tiempo después fue entregado por parte del Gobierno de Aragón al Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria), donde el animal –llamado desde entonces “Aragón”- crece y se desenvuelve con total normalidad.

Pero, ¿en qué ha quedado la infracción de exportar, tener, comerciar y circular con una especie de fauna silvestre amenazada dentro del maletero de un vehículo? Todo parece indicar que al tratarse de un ejemplar procedente de Rumanía, las autoridades judiciales españolas van a tener que aplicar la ley de contrabando de animales silvestres, el CITES, y considerar que en su país de origen el oso es una especie abundante cuya caza está sujeta a condiciones especiales… es decir, que estamos hablando de la imposición de una infracción leve de contrabando que en el mejor de los casos ascendería a un máximo de 6.750 euros.

Pero ante esta posibilidad ya hay juristas y organizaciones de defensa de la naturaleza que piden que se imponga una sanción ejemplarizante, y que la situación se equipare al hecho de que el cachorro en cuestión fuera un oso español, aplicando además de la Ley de Patrimonio Natural y la Biodiversidad –que permite determinar sanciones de entre 200.000 y 2.000.000 de euros-, haciendo uso también del artículo 344 del Código Penal, considerando que los infractores han cometido un delito ambiental contra la fauna amenazada, lo que acarrearía penas de entre 4 y 24 meses de cárcel por haber comerciado o traficado con una especie amenazada.

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