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FRANCIA

A la vanguardia tecnológica

No es nada aventurado afirmar que Francia está a la vanguardia en todo lo relacionado con los avances tecnológicos. La prueba es sencilla, no hay más que testear algo tan cotidiano pero a la vez tan relevante como un vagón de metro una mañana cualquiera.

De primeras, tienes la sensación de que muchos días la batalla comienza desde primera hora. Nada evidente entrar en ese vagón en el que no cabe ni un alfiler, y poder hacerte un hueco dentro. Victorioso y ya enfilado a tu lugar de trabajo, rápido te das cuenta de que allí no hay conversaciones, nadie habla, pero al mismo tiempo, muchos de ellos andan absorbidos y en un intercambio absoluto de información con el exterior. Mensajes de texto, correos electrónicos, artículos, vídeos, redes sociales, más mensajes, agendas electrónicas, periódicos... Un flujo de información al menos llamativo. Muchos de ellos con los cascos puestos, y la gran mayoría, navegando por lugares bien alejados de ese metro, con la ayuda de sus móviles de tercera generación.

No es necesario un análisis extraordinariamente complejo para cerciorarte de que el Iphone y la Blackberry se han convertido en algo así como un complemento ineludible para muchos de los franceses, y sin los que su vida ahora mismo, cambiaría de algún modo, al menos en muchos de los hábitos adquiridos.

Es por esto, que tanto la gente joven, como a un amplio espectro de gente más adulta, se ha subido sin dudarlo al tren de la tercera generación, y el reflejo es evidente y sin duda palpable en la vida cotidiana. A esto ayuda mucho el hecho de que exista un muy buen servicio de 3G y que los precios y las prestaciones se vean mejorados en cierto modo debido a la competencia entre varias operadoras de telecomunicaciones. Y de esta manera, la gente se ve con la posibilidad de navegar por Internet casi desde cualquier sitio, pudiéndose beneficiar de las muchas ventajas que esto implica hoy en día.

Por otro lado, en las casas, se suele ofrecer un servicio de teléfono, televisión e Internet, que ronda los treinta euros. Llamativamente barato en comparación con España, sobre todo teniendo en cuenta que dentro de las prestaciones se incluye la posibilidad de llamar a teléfonos fijos de numerosos países extranjeros, cosa que en España resulta impensable.

También se quiere dar ese salto de calidad en el servicio de telecomunicaciones en las residencias parisinas, y a esto ayuda la implantación por parte de varios operadores de una densa red de fibra óptica. Así pues, ya empieza a ofrecerse el acceso a través de fibra a muchos hogares, mejorando sin duda notablemente la calidad del servicio.

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